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Un emprendedor para Santa Fe

La Secretaría de Comercio Interior y Servicios de la Provincia de Santa Fe cuenta con la pujanza y la iniciativa de un joven abogado. El Dr. Juan Pablo Diab asumió en su cargo de secretario, a propuesta del gobernador Miguel Lifschitz, para crear esta área del estado con el objetivo de promocionar la actividad comercial y defensa del consumidor. Juan Pablo es graduado de la carrera de Abogacía en la Sede Rosario, especialista en Derecho del Trabajo, miembro de la Asociación Empresaria de Rosario y presidentes de la CAME Joven (Confederación Argentina de la Mediana Empresa). 

 ¿En qué consta el acuerdo entre la Secretaría y la carrera de Abogacía?

El convenio es en el marco del área de Defensa del Consumidor, que está bajo la órbita de esta Secretaría, para que los alumnos de la UAI puedan realizar sus prácticas pre profesionales, tomando denuncias y llevando adelante audiencias, siempre asistidos por el docente a cargo del área y personal del estado. Esto permite que puedan bajar a la práctica la teoría que reciben en aula y terminar con un trabajo de cierre de la materia. Esto es doblemente beneficioso, el alumno porque produce su ejercicio en el campo y nosotros porque nos viene a colaborar con la atención al público.

 ¿Cómo fuiste convocado a ocupar el cargo de secretario de comercio?

Fue una propuesta del Ing. Miguel Lifschitz (Gobernador de Santa Fe) para crear la Secretaría de Comercio Interior y Servicios, que anteriormente era una Dirección que aplicaba algunos programas avocados principalmente a la defensa del consumidor. Nosotros vinimos a crear toda el área de promoción y fomento del comercio, que se sumó a lo que ya venía realizándose.

 ¿Cuáles son tus funciones, y las principales iniciativas que se llevan adelante?  

Por un lado promover y fortalecer el comercio, principalmente PyME, pero con normas regulatorias para toda la actividad; y por el otro lado el cuidado que la práctica se realice en forma correcta. Estas dos áreas con una rama de programas que se van desarrollando. En este sentido, tenemos líneas de asistencia financiera que son inéditas, no solo en la Provincia sino en el país, por ejemplo una línea específica y exitosa de centros comerciales a cielo abierto a través del Banco Municipal. 

Luego existe una línea exclusiva que nadie tenía, y era una gran necesidad para el comerciante, que es la denominada “Capital de Trabajo”, que va hasta 1 millón de pesos de libre disponibilidad para comprar mercadería, a una tasa que representa la mitad de la ofrecida por el mercado. Hoy alcanzamos a más de mil comercios.

 

 

 

¿Cuáles son las características del programa Centros Comerciales a Cielo Abierto?

La lógica es de desarrollo asociativo del comercio establecido en el área urbana, y reconocerlo como una unidad comercial - económica. Llevado adelante en todo el país a través de CAME, Rosario ha liderado con sus 28 distritos comerciales barriales, con una importante mejora en cada uno de ellos, no solo en el centro de la ciudad, sino Paseo del Siglo, Pellegrini, Tiro Suizo, Echesortu, Belgrano, Azcuénaga, Alberti, etc. Es un trabajo complementario entre la Municipalidad, la Provincia, los propios comerciantes y las instituciones intermedias, que amalgaman todo este entramado de herramientas para acompañar al sector. Nosotros acompañamos con el programa a Coordinadores o Gerentes para toda la Provincia, entendiendo que el centro comercial solamente delimitado geográficamente, pero sin una unidad económica - comercial estratégica, no funciona. La UAI ha aportado algunos coordinadores y pasantes para estos trabajos.

 ¿Por qué optaste por estudiar Derecho en la UAI?

Si bien mi enfoque estuvo siempre vinculado a los negocios, me gustó el Derecho porque es una carrera que te da una visión amplia, no solamente trabajar como litigante, lo que también hago. En esta necesidad encontré en la UAI una Universidad que tenía y entendía el enfoque que yo buscaba. La decisión ha sido más que acertada y realmente me deja muy contento haber transitado por la Universidad. Soy un comerciante que se ha recibido de abogado, pero que no me he quedado con eso, he ejercido y ejerzo la profesión, y la formación me ha servido para la actividad en la Secretaría.

 ¿Qué herramientas aportadas desde la carrera te han ayudado al desarrollo de tu actividad laboral y profesional?

 El contenido no solo es teórico, sino también práctico. Sin descuidar el programa los docentes a cargo de cada cátedra sabían cómo bajar el contenido a la realidad del momento. Eso es lo que me ha incentivado a estar al día, yo era un alumno que no faltaba, asistía regularmente a todas las clases.

Hay materias esenciales para la actividad empresarial, como la negociación o la mediación, que es la nueva forma de solución de conflictos, y que me han servido mucho en la práctica. Resulta un gran acierto de la carrera tenerla en su plan de estudio.

 ¿En este momento, cuán cerca estás de alcanzar tu objetivo dentro de la Secretaria de Comercio?

Creo que si los programas no son medibles no podemos saber si estuvieron bien diseñados, por eso vamos haciendo balances permanentes de cómo se va desarrollando la propuesta. Al día de hoy tenemos casi un 80% del programa en ejecución, con números concretos la cantidad de intervenciones en las leyes que regulan toda la actividad comercial respecto del ordenamiento, como la ley de grandes superficies, el cierre dominical, el control del comercio ilegal o la norma de simplificación tributaria. Esta última un gran acierto para ir mitigando la informalidad, sobre todo en el pequeño comerciante que puede acogerse eligiendo, dentro de una tabulación, cuál es su facturación mensual promedio, para mes a mes abonar el mismo importe actualizado, y que representa un 50% menos que el régimen general. Hemos detectado 94 mil inscriptos, evitando atrasos y otorgándoles beneficios económicos. Puedo mencionar también el observatorio comercial que se está desarrollando, el fondo de campaña para que los centros comerciales puedan atraer a los consumidores a sus espacios, los sistemas para distribuidores mayoristas a fin de ordenarles su oferta con el primer parque logístico público en el área metropolitana de la ciudad de Santa Fe, descomprimiendo el tránsito de la ciudad con una oferta conglomerada, la asistencia a rondas de negocios, o los mercados municipales.