La Familia: unidad básica de socialización y eslabón principal de una civilización

A mediados de 2014 en el I Congreso Latinoamericano de Pastoral familiar el Papa afirmó: En el hogar familiar, la persona se integra natural y armónicamente en un grupo humano, superando la falsa oposición entre individuo y sociedad. La familia nos hace creer, contra toda desesperanza y derrotismo, que una convivencia basada en el respeto y la confianza es posible. Frente a una visión materialista del mundo, la familia no reduce al hombre al estéril utilitarismo, sino que da cauce a sus deseos más profundos.

La idea de la necesidad de concretar en estos tiempos una reingeniería de la familia y de sus valores, como la importancia de la misma en la educación de todos los seres humanos, es algo que ya en su libro El hombre como promedio el Dr. Edgardo De Vincenzi plasmaba. Allí decía: La familia es la organización educativa más importante para el desarrollo de las personas y las sociedades. Educar es una función ineludible de la familia que no puede ser reemplazada ni soslayada. Es a la familia a quien le compete, primordialmente, la educación en el terreno de los sentimientos, las actitudes y los valores ofreciendo, en definitiva, una cosmovisión fundamental.

(¦) La familia asume la mayor responsabilidad en lo concerniente a la educación de sus miembros. Es allí donde se gestan los proyectos que signarán la vida de cada uno de ellos.

No debemos olvidar nunca la importancia de la familia como unidad básica de socialización y eslabón principal de una civilización.