Los lunes en UAI son a puro ritmo de salsa y bachata

Cada lunes, de 19 a 21 horas, la sede de Av. San Juan 983 se convierte en una pista de baile. El taller de salsa y bachata convoca a alumnos, graduados, docentes y no docentes que eligen arrancar la semana moviéndose.

La propuesta es gratuita y está abierta a toda la comunidad universitaria. No hace falta tener experiencia previa, solo ganas de aprender y disfrutar. Son dos horas con buena música y un espacio para conectar más allá del aula.

 

 

Detrás del taller está Pablo Ojeda, bailarín de salsa, bachata, tango y folklore que lleva tres años al frente de la propuesta. Todo empezó cuando una amiga que trabaja en la universidad le contó que se estaban abriendo nuevos talleres. Ojeda presentó un proyecto que fue evaluado y aprobado y hoy es un taller que llega a su tercer año consecutivo. "Se ve que a la gente le gustó", expresó. 

Su convocatoria es directa: "La idea es venir, disfrutar, aprender, generar un lindo grupo de amigos. Sumate, venite, que te vas a divertir".

 

 

Quienes participan no dudan en recomendarlo. Laura, quien fue estudiante del profesorado de nivel medio y superior, llegó por un mail institucional y lleva tres años asistiendo. "Es un lugar que disfruto mucho para liberar la cabeza y empezar la semana con ganas. Formé un lindo grupo de amigos", cuenta. El taller además le dio un impulso inesperado: “me animó a salir a bailar a otros lugares”.

Paola, que había estudiado la primaria y la secundaria en la UAI, volvió a la institución de adulta y llegó al taller por recomendación de compañeras de comedia musical. Desde que empezó, no faltó: "Se armó un grupo muy lindo, muy unido y lo disfrutamos muchísimo".

 

 

Leandro, estudiante de cuarto año de Ingeniería en Sistemas, se sumó casi por impulso cuando le apareció una notificación y dijo: "vamos a probarlo, total a mi me gusta bailar y estoy muy contento con la actividad”. Damián, ex alumno de la carrera de Martillero, destaca el ambiente: "Muy buena onda, el profesor de diez y los chicos le ponen lo mejor".

Cristian, enfermero, residente y estudiante de quinto año de la Licenciatura, admite que durante un tiempo ignoró los mails que anunciaban el taller. Hasta que un día decidió animarse: "Me arrepiento de no haber venido antes. los invito para que vengan". 

 

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