• Publicado en: 2026

Una viajera apasionada convertida en profesional del turismo

Andrea Beltramino es licenciada en Turismo graduada en la Sede Rosario de la Universidad Abierta Interamericana (UAI), diplomada en Community Manager y actualmente cursa la Especialización en Docencia Universitaria. Su historia no es la de una carrera trazada desde la juventud, sino la de una pasión que se fue consolidando con los años: viajera empedernida, organizadora de viajes para amigos y familia, y hoy emprendedora y docente. “Soy una apasionada viajera, esposa y tía; alguien que disfruta mucho compartir lo que aprende”, dice resumiendo el verdadero motor que la llevó a transformar una afición en proyecto profesional.

Hacia el final de la pandemia, cuando sus viajes se interrumpieron, Andrea se hizo una pregunta que cambió su rumbo: ¿por qué no estudiar turismo de manera formal? A los 53 años decidió iniciar la Licenciatura en Turismo y, como ella misma confiesa, sintió que obtener un título era algo que se debía a sí misma. Empezar la carrera a esa edad fue una decisión deliberada para demostrarse que nunca es tarde para empezar algo nuevo, y con el tiempo esa elección le aportó no solo herramientas técnicas, sino una mirada más profunda sobre cómo y por qué viajamos.

Andrea comparte cómo la condición de viajera Silver orientó su tesis, los hallazgos sobre el potencial del turismo para personas mayores en ciudades como Rosario, y las recomendaciones prácticas para que prestadores y gestores turísticos reconozcan y atiendan a un público que ya no encaja en estereotipos: activo, curioso y con ganas de experiencias significativas. A través de su relato se entrelazan la experiencia personal, la investigación académica y la práctica profesional, ofreciendo una visión cercana del turismo contemporáneo.

 

- ¿Quién es Andrea Beltramino?, ¿qué te motivó a iniciar una carrera universitaria a los 53 años?

- Soy una apasionada viajera, esposa y tía; alguien que disfruta mucho compartir lo que aprende, en esta etapa de mi vida, también emprendedora en el mundo del turismo.

Llegué al turismo de una manera bastante natural, primero desde mi propia experiencia como viajera. Siempre me interesó organizar viajes, descubrir ciudades, entender la cultura de cada lugar y compartir esas experiencias con otras personas. Durante muchos años viví el turismo desde ese lugar, el de viajera y organizadora informal para amigos y familia. Pero hacia el final de la pandemia, cuando tuve que interrumpir mis viajes, apareció una pregunta que cambió todo: ¿por qué no estudiar turismo de manera formal?

Así fue como a los 53 años decidí empezar la Licenciatura en Turismo. También sentía que tener un título universitario era algo que me debía a mí misma. Fue una forma de transformar una pasión en un proyecto profesional y, al mismo tiempo, darme esa oportunidad personal que había quedado pendiente durante muchos años. Empezar la carrera a esa edad fue una decisión muy consciente: demostrarme que nunca es tarde para empezar algo nuevo.

 

El turista mayor como sujeto de estudio

 - ¿Cómo influyó tu propia condición de viajera Silver en la elección del tema de tu tesis?

- Influyó muchísimo. En realidad, el tema apareció casi de forma natural, porque yo misma formo parte de ese segmento. Viajo, observo cómo viajan las personas de mi edad y también cómo muchas veces el mercado turístico todavía no termina de comprender bien a este público. Muchas veces se piensa al viajero mayor desde una mirada bastante limitada, asociada solo al descanso o a viajes tranquilos. Sin embargo, la realidad es muy distinta: hoy el viajero Silver es activo, curioso, tiene experiencia, tiempo y en muchos casos también capacidad de consumo. Ser parte de ese grupo me permitió mirar el tema desde adentro. No solo desde la teoría, sino también desde la experiencia real del viaje.

 

- ¿Con qué hipótesis trabajaste? ¿Qué hallazgos centrales surgieron de tu tesis sobre turismo Silver?

- La hipótesis de mi trabajo fue que el segmento Silver está en crecimiento y con mucho potencial, pero que todavía no está plenamente reconocido ni desarrollado de manera estratégica por muchos destinos, entre ellos Rosario.

A partir de la investigación confirmé varias cuestiones interesantes. Primero, que las personas mayores de 55 o 60 años viajan cada vez más, muchas veces fuera de temporada, con estadías más largas y con un fuerte interés cultural, gastronómico y de experiencias. No buscan solamente descanso, buscan disfrutar el destino de una manera activa.

También observé que Rosario tiene muy buenas condiciones para atraer a este público. Sin embargo, apareció un dato muy relevante: las estadísticas turísticas locales no suelen identificar a los visitantes por edad. Esa falta de información hace que el segmento Silver prácticamente no aparezca en los datos oficiales y, en consecuencia, muchas veces tampoco se lo tenga en cuenta de manera específica en la planificación turística.

 

- ¿Cuáles son, según tu investigación, las principales oportunidades que ofrece Rosario para este segmento?

- Rosario tiene varias oportunidades muy interesantes para el turismo Silver. Es una ciudad de escala media, fácil de recorrer y con buenos servicios. Tiene una oferta cultural y gastronómica muy rica, espacios públicos muy agradables como la costanera y lugares muy valorados por quienes visitan la ciudad, como Bulevar Oroño, que invita a caminar con tranquilidad y disfrutar de la arquitectura y los espacios verdes. También aparecen propuestas que suelen resultar atractivas para este público, como los shoppings, la gastronomía y las salidas culturales, que permiten armar escapadas urbanas de pocos días con actividades variadas y cómodas de realizar.

Otra oportunidad interesante que podría desarrollarse es el turismo vinculado al aprendizaje de idiomas. Muchas personas del segmento Silver aprovechan esta etapa de la vida para estudiar o perfeccionar un idioma, algo que hoy se ve cada vez más en destinos internacionales. Rosario, por su escala urbana, su oferta cultural y su calidad de vida, podría posicionarse también como un destino atractivo para este tipo de experiencias, combinando aprendizaje, cultura y vida cotidiana en la ciudad.

 

- ¿Qué barreras o limitaciones detectaste para atraer y fidelizar al viajero mayor?

- Entre las limitaciones, una de las más claras es que este segmento todavía no está identificado con precisión en las estadísticas turísticas, lo que dificulta comprender mejor sus hábitos y su peso real dentro de la demanda. Si no se mide, es difícil planificar pensando específicamente en ese viajero. Otra cuestión importante es cómo llegar a este público. Muchas estrategias de promoción turística hoy se concentran casi exclusivamente en redes sociales, pero el viajero Silver muchas veces también se informa a través de medios más tradicionales, como prensa, recomendaciones personales, agencias de viajes o instituciones culturales.

Una de las recomendaciones para los prestadores turísticos es comenzar a mirar a este segmento de manera más consciente. No necesariamente implica crear productos completamente nuevos, sino adaptar algunas cosas: ofrecer buena información, cuidar la accesibilidad, proponer experiencias culturales bien guiadas y combinar estrategias de comunicación digitales con otras más tradicionales. El viajero Silver suele valorar la calidad de la experiencia, la tranquilidad del destino y el contacto con la cultura local, y en ese sentido Rosario tiene mucho para ofrecer si logra identificar mejor a este público y comunicarse de manera adecuada con él.

 

- ¿Cómo evalúas la demanda actual del turismo Silver en Argentina y su potencial de crecimiento?

- Creo que es importante mirar el turismo Silver desde dos dimensiones: la demanda local y la internacional. En el caso del mercado interno, el segmento de personas mayores de 55 o 60 años es cada vez más relevante. Es una población que en muchos casos tiene más tiempo disponible para viajar, suele hacerlo fuera de temporada y busca propuestas culturales, gastronómicas o de naturaleza. En Argentina esto se ve claramente en escapadas urbanas, turismo regional o viajes organizados.

Por otro lado, también está el turismo Silver internacional, que es un segmento muy fuerte a nivel global. Muchos viajeros mayores recorren el mundo con bastante experiencia, estadías más largas y un alto interés cultural. Para ciudades como Rosario, atraer parte de ese flujo puede representar una oportunidad interesante, especialmente si se articulan propuestas vinculadas a la cultura, la gastronomía y la identidad local.

En ese sentido, el potencial de crecimiento es muy grande. A nivel demográfico, la población mayor está aumentando en todo el mundo, y cada vez más personas llegan a esa etapa de la vida con mejor salud, mayor autonomía y ganas de seguir viajando. Dentro de ese crecimiento también aparecen nuevas motivaciones de viaje. Cada vez más personas aprovechan el tiempo disponible para aprender o perfeccionar idiomas, realizar cursos culturales o participar en experiencias educativas durante sus viajes.

 

- ¿Qué rol juegan la tecnología en la experiencia del viajero Silver?

- La tecnología hoy es parte del viaje para todos los segmentos, también para el viajero Silver. Muchos utilizan internet para buscar información, reservar alojamientos o comprar pasajes. Sin embargo, también es cierto que no todos tienen el mismo nivel de familiaridad con la tecnología. Por eso, para el viajero Silver la presencia humana sigue siendo muy importante. Valoran poder hacer una consulta, recibir asesoramiento o tener a alguien que los acompañe en la planificación del viaje cuando lo necesitan. En ese sentido, la digitalización debería pensarse como una herramienta que facilite el viaje y no que lo complique.

 

- ¿Cómo integrar prácticas de turismo sostenible en propuestas dirigidas a mayores?

- El turismo sostenible encaja muy bien con el viajero Silver porque muchas veces es un viajero con mayor conciencia sobre el impacto del ser humano en el ambiente y en las comunidades, y entiende que el turismo es solo una de las muchas actividades que influyen en ese equilibrio. Por eso suele interesarse por experiencias más auténticas y vivenciales, como recorridos culturales bien explicados, gastronomía local o actividades que permitan conocer cómo vive realmente la gente del lugar.

Además, es un público que muchas veces viaja fuera de temporada, lo que ayuda a distribuir mejor la actividad turística durante el año y evita la saturación de los destinos. También suele viajar con más tiempo y sin apuro, lo que permite disfrutar mejor del destino y favorece un turismo más equilibrado y respetuoso con el entorno.

 

Viajar, estudiar, enseñar

- ¿Cómo te insertaste dentro de la industria turística?

- Actualmente estoy vinculada al turismo desde dos lugares que para mí se complementan muy bien. Por un lado, estoy desarrollando mi propio emprendimiento de asesoría en viajes, Silver Travel by Andrea, donde acompaño a las personas en el diseño de sus experiencias de viaje. También comparto contenidos y propuestas en Instagram (Ver AQUÍ).  Es un trabajo muy interesante porque implica escuchar mucho al viajero, entender qué busca realmente y ayudarlo a transformar una idea en un viaje posible.

Por otro lado, también colaboro en la UAI como auxiliar docente, algo que disfruto mucho porque me permite compartir lo aprendido durante la carrera y seguir vinculada al ámbito académico. Ambas experiencias se retroalimentan. El emprendimiento me mantiene muy cerca de la realidad del viajero y del mercado turístico, y la universidad me da un espacio de reflexión, aprendizaje y transmisión de conocimientos.

 

- ¿Por qué elegiste la Universidad Abierta Interamericana para formarse en Turismo?, ¿cómo resultó tu experiencia como alumna?

- Elegí la UAI por varias razones. Por un lado, me ofrecía una propuesta académica seria y asequible, algo que para mí también era importante al momento de decidir comenzar la carrera. Además, valoré mucho que la cursada fuera presencial, porque quería vivir la experiencia universitaria, compartir con docentes y compañeros y participar activamente de las clases.

También influyó la estructura de la carrera. En otras universidades la formación en turismo se organiza en dos ciclos con orientaciones vinculadas al desarrollo y planificación turística, por un lado, y a la gestión o administración del turismo por otro. En la UAI esa mirada también está presente, pero integrada dentro de un mismo recorrido de licenciatura, lo que me resultó muy interesante.

La experiencia como alumna fue muy positiva. Me sentí muy cómoda tanto en lo personal como en lo académico, encontré docentes comprometidos y compañeros de distintas edades y trayectorias, Además, las instalaciones y el entorno de estudio brindaron un espacio donde pude aprender mucho, pero también aportar mi propia experiencia como viajera.

 

- ¿Por qué complementaste tu formación con una capacitación en community manger?

- Decidí complementarlo con una diplomatura en Community Manager principalmente para apoyar y desarrollar mejor mi proyecto personal, Silver Travel by Andrea. Hoy gran parte de la comunicación en turismo pasa por los canales digitales, y me parecía importante actualizarme y entender mejor cómo funcionan estas nuevas formas de comunicación.

La diplomatura me permitió conocer más sobre estrategias en redes sociales, métricas, funcionamiento de los algoritmos y formas de generar contenido que realmente llegue a las personas. Para mí fue una manera de sumar herramientas prácticas que complementan mi formación en turismo y que me ayudan a comunicar mejor las experiencias de viaje que propongo desde mi emprendimiento.

Además, este año también estoy finalizando la Especialización en Docencia Universitaria, porque descubrí que disfruto mucho el ámbito académico. Colaborar en clases me despertó el interés por la enseñanza y por eso quise formarme pedagógicamente para poder enseñar mejor, con herramientas didácticas y no solo desde la experiencia profesional.