Buenas Prácticas de Enseñanza: la UAI reconoció en Buenos Aires y Rosario a docentes que impulsan la transformación educativa

La sexta edición del certamen de Buenas Prácticas de Enseñanza volvió a poner en valor el papel central de los/as docentes en la mejora de la experiencia de aprendizaje. Con encuentros de premiación realizados en Buenos Aires y en Rosario, la Universidad Abierta Interamericana reconoció propuestas que se destacan por su calidad pedagógica, su capacidad de innovación y su potencial para generar transformaciones en la educación superior. 

En la UAI, la innovación educativa no se piensa como una idea abstracta ni como un proceso ajeno a la vida cotidiana de las aulas. Se construye, sobre todo, a partir de propuestas de enseñanza diseñadas por docentes que revisan sus prácticas, exploran nuevas estrategias y asumen el desafío de generar mejores experiencias de aprendizaje para sus estudiantes. 

Esa convicción volvió a expresarse con fuerza en la sexta edición del certamen de Buenas Prácticas de Enseñanza, una iniciativa institucional que nació con el propósito de rescatar, reconocer y dar visibilidad a experiencias valiosas desarrolladas en distintas asignaturas y carreras. A lo largo de sus ediciones, el certamen se consolidó como un espacio que no solo distingue propuestas destacadas, sino que también fortalece una cultura académica centrada en la reflexión pedagógica, la mejora continua y la transformación de la enseñanza.  

Nuevamente en esta edición, la instancia de premiación se realizó con encuentros en Buenos Aires como en Rosario. En ambos espacios se celebró el compromiso de los equipos docentes y se generaron valiosas instancias de intercambio académico, conversación y proyección compartida. La premiación no fue solo un momento de reconocimiento, sino también una oportunidad para visibilizar el impacto de estas experiencias y seguir fortaleciendo comunidad en torno a la enseñanza universitaria. 

La convocatoria de este año recibió 135 postulaciones, de las cuales 103 resultaron premiadas. Entre ellas, 26 fueron destacadas para su publicación y visibilización en una segunda etapa de evaluación, y 10 fueron seleccionadas como incubables por su potencial para convertirse en proyectos de innovación educativa con proyección institucional. Estos datos no solo reflejan una alta participación, sino también la vitalidad de un cuerpo docente que, desde distintos campos disciplinares, viene construyendo respuestas pedagógicas innovadoras frente a los desafíos del presente.  

Lejos de reducirse a la incorporación de recursos o tecnologías, las prácticas reconocidas expresan una concepción más profunda de la innovación: aquella que se traduce en decisiones pedagógicas intencionadas, fundamentadas y orientadas a mejorar efectivamente el aprendizaje. En este sentido, el certamen reconoce propuestas que articulan con claridad los Resultados de Aprendizaje con estrategias didácticas coherentes, integran evaluación formativa, incorporan de manera significativa tecnologías digitales e inteligencia artificial, se vinculan con contextos reales y presentan potencial de replicabilidad, escalabilidad y transferencia.  

Este enfoque permite comprender que la transformación educativa no depende únicamente de grandes reformas, sino también de la capacidad de los/as docentes para crear, sostener y compartir propuestas que introducen mejoras concretas y transferibles en la enseñanza. Cada práctica reconocida aporta no solo a la trayectoria de quien la desarrolló, sino también al fortalecimiento de un repertorio institucional de experiencias que pueden inspirar a otros/as colegas y ampliar las posibilidades de innovación dentro de la universidad. 

Los encuentros de premiación realizados pusieron en evidencia, además, el valor de estos espacios como ámbitos de circulación de ideas y construcción colectiva. Ambas jornadas incluyeron un espacio de ponencias que bajo el título de “Buenas prácticas + IA: ensamble entre inteligencia humana e IA generativa” se compartieron experiencias de prácticas ganadoras de la presente edición.

La mesa de Rosario, fue moderada por Alejandro Sartorio y contó con las experiencias de Juan Carlos Marenghini, quien compartió su práctica “Semáforo de progreso”, y de Verónica Gorosito, quien hizo lo propio con su práctica “Aula 3.0: Laboratorio de marketing con IA”.

Por su parte, la de Buenos Aires fue moderada por Federico González, y contó con las exposiciones de: Renzo Molini Aciar, que presentó “Estudiar con IA: elaboración de prompts y verificación para el abordaje de temas históricos”Marcela Pérez, y su práctica “Accesibilidad digital para alumna no vidente mediante IA”; y María de las Mercedes Sagardoyburu, que compartió “Radio inmersiva: un viaje histórico en Realidad Virtual: exploración narrativa y lúdica de la evolución radiofónica” 

Queremos destacar que estos encuentros son espacios en los que se compartieron experiencias, se reconocieron trayectorias y se abrieron nuevas conversaciones entre colegas de distintas disciplinas y sedes. Esa dimensión colaborativa es uno de los rasgos más potentes del programa: transformar el reconocimiento individual en una oportunidad para multiplicar aprendizajes, tender puentes y proyectar nuevas iniciativas. 

Entrega de premios en Rosario

En un escenario atravesado por cambios culturales, tecnológicos y profesionales cada vez más acelerados, la docencia universitaria enfrenta desafíos complejos. Entre ellos, se destaca la necesidad de integrar de manera ética, crítica y pedagógicamente valiosa la inteligencia artificial en las propuestas de enseñanza. Frente a este contexto, el rol docente se vuelve aún más decisivo: como mediador/a, diseñador/a de experiencias y referente capaz de acompañar a los y las estudiantes en el desarrollo de competencias para comprender, actuar y aprender en un mundo en transformación.  

Por eso, las Buenas Prácticas de Enseñanza constituyen mucho más que un certamen. Son una forma de reconocer que la innovación educativa tiene rostro, trayectoria y compromiso. Y que, en la UAI, esa innovación se construye todos los días en las aulas, a partir del trabajo de docentes que convierten la enseñanza en una oportunidad real de transformación.