El arquitecto UAI que volvió para transformar su ciudad
Iván Moretta nació en Villa Constitución y su historia personal y profesional se entrelaza con la historia misma de la ciudad. Hijo de una familia de panaderos, creció en las calles del barrio Los Tilos, donde aprendió desde muy chico el valor del trabajo cotidiano. “Vine de una casa donde la cultura del trabajo estaba muy marcada”, recuerda, y esa impronta familiar fue la que lo empujó a no detenerse ante los desafíos. Tras finalizar la escuela media se instaló en Rosario para estudiar Arquitectura y finalmente graduarse en la Universidad Abierta Interamericana. Allí fue germinando una formación que hoy aplica en la gestión pública de su ciudad natal.
En su trayectoria profesional alternó la actividad privada con la pública, acumuló experiencias en distintos ámbitos y volvió a Villa Constitución cuando las oportunidades profesionales comenzaron a aparecer en su lugar de origen. “Después de la escuela ya me instalé en Rosario y viví varios años ahí, estudié la carrera de Arquitectura. Antes de terminar ya empecé a trabajar en algunas cosas, dando clases, en alguna empresa, haciendo algún proyectito, colaborando con algún estudio y después ya de lleno”, cuenta, y añade que esa etapa le permitió probarse en múltiples roles. Trabajó en asistencia técnica en una fábrica de ladrillos, realizó proyectos para empresas privadas y clientes particulares, pasó por la Municipalidad, trabajó en Nación y durante muchos años brindó asistencia técnica en la Comuna de Pavón. También tuvo experiencias en empresas del grupo Acindar y en otras plantas de Rosario. Esa diversidad, afirma, fue la que le dio la fortaleza para asumir responsabilidades mayores cuando regresó definitivamente a su ciudad.
Hoy, como director de Planificación y Ejecución de Proyectos de la Municipalidad de Villa Constitución, su firma aparece en proyectos que van desde la reparación de inmuebles municipales hasta la transformación de espacios públicos emblemáticos. Su área funciona como el brazo de arquitectura del municipio: proyecta, administra y ejecuta obras urbanas, diseña edificios municipales, coordina reformas y planifica plazas barriales y cívicas.

Entre las intervenciones más visibles están los predios de las Dos Rutas, Cilsa y el ambicioso proyecto que hoy atraviesa el centro de la ciudad, con especial atención en la calle San Martín y los alrededores de la plaza de la Constitución. “Es como el área de arquitectura del municipio, desde los inmuebles, las reparaciones, las obras nuevas, los edificios nuevos que se proyectan y se construyen. Además de todo el trabajo de espacios públicos, desarrollo, la planificación y la ejecución de plazas barriales, plazas cívicas, predio Dos Rutas, predio Cilsa, y los proyectos que vienen a futuro como el que estamos trabajando ahora que es en el área central, calle San Martín y el entorno de la plaza”, explica con la claridad de quien conoce cada expediente y cada etapa de obra.
Moretta define su trabajo como una tarea de organización y articulación. No se trata solo de diseñar, sino de gestionar equipos, negociar plazos, administrar recursos y dialogar con otras áreas municipales para que las intervenciones se concreten. “El rol fundamental que hoy me toca desempeñar es el de coordinar equipos profesionales y articular el trabajo con las diferentes áreas municipales”, dice, y subraya que la planificación exige tanto criterios técnicos como sensibilidad social.
Para Iván, la aprobación más rigurosa y sincera del trabajo es la mirada de los vecinos: cuando las obras superan los imprevistos y la gente empieza a disfrutar los espacios, entonces se confirma que la dirección tomada fue la correcta. “La validación final de nuestro trabajo por parte de los vecinos es, probablemente, el indicador más exigente, pero también el más sincero”, afirma, y agrega que desde su gestión se implementaron estándares de calidad y plazos de ejecución que buscan profesionalizar la obra pública local.
Pensar una ciudad para vivirla
La visión que guía su gestión es ambiciosa pero concreta: transformar la gestión estatal en un ejemplo de eficiencia y resultados. “Hacer de la gestión estatal un ejemplo de eficiencia, aprovechamiento de recursos y resultados a la altura de lo que los vecinos merecen”, sintetiza señalando su norte. Esa consigna se traduce en decisiones diarias: priorizar accesibilidad, seguridad y garantía de acceso igualitario a los espacios públicos; pensar la ribera del Paraná no solo como un borde productivo sino como un lugar de encuentro y cuidado ambiental; y recuperar lugares que históricamente fueron apropiados por la comunidad para convertirlos en espacios de identidad colectiva.

Sobre la identidad urbana de Villa Constitución, Moretta ofrece una lectura histórica y prospectiva. La ciudad, dice, se formó alrededor de actividades productivas (el ferrocarril, el puerto y la industria del acero) lo que llevó a que el río fuera visto durante décadas como un recurso productivo más que como un espacio recreativo. El crecimiento fragmentado de los barrios añade, dificultó la construcción de una identidad colectiva fuerte. Frente a ese legado, su apuesta es que las nuevas generaciones elijan quedarse y desarrollarse en su ciudad, fortaleciendo el sentido de pertenencia. “Hoy, el gran desafío es lograr que las nuevas generaciones elijan Villa Constitución como el mejor lugar para desarrollar su vida, fortaleciendo el sentido de pertenencia y el orgullo por la ciudad”, sostiene.
La costa del Paraná aparece en su relato como un eje estratégico: la reconversión hacia un uso para el esparcimiento y ambientalmente responsable es una prioridad. “En los últimos años se viene trabajando fuertemente en la reconversión de la ribera del Paraná como espacio recreativo, con una fuerte impronta en el cuidado ambiental”, explica, y enfatiza que la protección del humedal y de sus especies debe ser prioritaria. El desafío, dice, es aprender a disfrutar sin intervenir de manera agresiva ni poner en riesgo el equilibrio natural.

Acerca de las dificultades de pasar del estudio privado a la gestión pública, su respuesta es altamente positiva: lejos de ver un choque, reconoce que su experiencia en el ámbito privado le aportó herramientas valiosas para la toma de decisiones. “En mi caso, más que una dificultad, lo viví como algo favorable. Haberme desarrollado profesionalmente en el ámbito privado durante los primeros años me dio herramientas muy valiosas para la toma de decisiones”, comenta.
La formación en la UAI aparece como un capítulo formativo que dejó “semillas” que con el tiempo se transformaron en habilidades aplicables a la gestión pública. De su paso por la carrera de Arquitectura destaca el valor del trabajo en equipo, la proactividad y la capacidad de resolver desafíos de manera colaborativa. “Todo el recorrido en la UAI fue dejando semillas que, con el tiempo, uno reconoce como habilidades incorporadas y que hoy aplica diariamente”, indica, y subraya que el trabajo en equipo es una de las competencias blandas más relevantes que la Universidad le exigió y que hoy resultan clave en su función.
En cuanto a los proyectos que hoy resultan prioritarios como funcionario público, Moretta enumera: la renovación del área central, el fortalecimiento del vínculo de la ciudad con el río y la ejecución de plazas y paseos que permitan una vida urbana más activa y diversa. La priorización de obras explica, se basa en criterios de accesibilidad, seguridad y equidad: un espacio público que funcione debe ser disfrutado por niños, adolescentes y adultos mayores por igual, a cualquier hora del día. “Un espacio público donde conviven niños jugando, adolescentes en bicicleta y adultos mayores disfrutando del sol en invierno o de la sombra de los árboles en verano, es un espacio que funciona y genera vida urbana durante todo el día”, describe con la imagen de quien observa la ciudad en movimiento.

Observando a las generaciones futuras, Moretta invita a los estudiantes y jóvenes arquitectos, surgidos de la UAI, a la audacia profesional: animarse a explorar caminos no habituales, involucrarse en la gestión pública y comprender que la arquitectura tiene alcances enormes más allá del proyecto privado. “Les diría que se animen a explorar los enormes alcances que tiene esta profesión. Si están dispuestos a recorrer caminos no tradicionales, la recompensa profesional y personal puede ser muy satisfactoria”, aconseja, y agrega una recomendación especial para quienes provienen de ciudades pequeñas: involucrarse en la gestión pública porque hay muchísimo por hacer y los jóvenes formados en la UAI tienen capacidad suficiente para aportar soluciones y generar cambios positivos.
Iván Moretta se muestra como un profesional orgulloso de sus orígenes y que entiende la gestión como una práctica cotidiana, hecha de decisiones técnicas y en diálogo con la comunidad. Se define, sin vueltas, como “un trabajador incansable, con una fuerte convicción en que las cosas se transforman haciendo todos los días”, y esa convicción es la que hoy lo impulsa a proyectar y ejecutar los espacios que, en definitiva, disfrutan todos los vecinos de Villa Constitución.
