Murmullos de pueblo que se vuelven película

Egresados y alumnos de la Licenciatura de Producción y Realización Audiovisual (PRAV) de la Sede Rosario de la Universidad Abierta Interamericana (UAI) obtuvieron el 2° premio para proyectos entrerrianos, otorgado por la Asociación de Realizadores Audiovisuales de Entre Ríos, en el marco del Festival de Cine de la Provincia (FICER). “Rumores”, la ficción galardonada, es un largometraje en desarrollo que nació de recuerdos de pueblo, de conversaciones de abuelas y de la voluntad de traducir ese tejido social en imágenes y formas narrativas. El egresado Thomas Voloder Antenucci, director y guionista del proyecto, recorre el camino que llevó la película hasta el foro del festival, las sensaciones acerca de la distinción obtenida y los pasos que vienen.

- ¿Cómo surgió la oportunidad de participar en el Festival de Cine de Entre Ríos?

- A comienzo de 2025 teníamos una primera versión del guion y con eso quedamos en un laboratorio de escritura organizado por el IAAER (Instituto Autárquico Audiovisual de Entre Ríos). Allí, trabajamos en su desarrollo con el director del festival, Nicolás Herzog, y desde entonces fue cambiando mucho. Cuando salió la convocatoria para el Forum del FICER aplicamos con una carpeta de proyecto y una idea más moldeada del largometraje, y para nuestra fortuna nos eligieron.

- ¿En qué consta la distinción recibida y cuáles fueron las sensaciones al obtener el premio?

- Obtuvimos un reconocimiento de parte del estudio Ala Norte, uno de los representantes con los que tuvimos la oportunidad de charlar en el Foro, y el 2° premio para proyectos entrerrianos entregado por la Asociación de Realizadores Audiovisuales de Entre Ríos. Fue una alegría enorme y una gran motivación para seguir trabajando en este proyecto que consta de un largo proceso.

 

- ¿Qué aspectos crees que hicieron destacar a “Rumores” frente a otros proyectos?

- Creo que “Rumores” llama un poco la atención porque tiene una narrativa extraña, es algo coral, medio episódico, explora varios géneros cinematográficos y todo eso se mezcla en la cotidianeidad y supuesta tranquilidad de un pueblo. Además, el rumor es algo que nos atraviesa a todos y esta película lo que busca es desglosar un poco el fenómeno. Siempre de una manera cinematográfica.

 

- ¿Cómo valoran la experiencia de compartir el trabajo con otros realizadores y el público del festival?

- Muy enriquecedora, en ciertos aspectos nos sirvieron más las charlas para las cuestiones de producción y de presentación para futuros mercados porque bueno, es para eso, en la reunión con el jurado del Foro si tuve la posibilidad de charlar con ellos acerca del guion, la forma, la narrativa, lo que quería expresar, y fue lo que más me llevo porque es lo que me compete como guionista y director.

- ¿Qué aprendizajes te dejó esta participación para futuras propuestas audiovisuales?

- Muchas cosas que solo se pueden aprender cuando vas a estos espacios, me refiero a la dinámica que se maneja, las adaptaciones dependen para quien lo estés presentando, cuestiones de la carpeta del proyecto, etc.

 

- ¿Cómo surgió la idea de “Rumores” y cuál es la historia que allí se pretende contar?

- Surge de mis vivencias en el pueblo (Arroyo Dulce, provincia de Buenos Aires) y el rumor en este como tejido social. Un recuerdo que tengo muy presente de mi infancia es como mi abuela Ñata, mi tía abuela Marta, y sus amigas, siempre sabían todo de todos y se juntaban constantemente a “tirarse” novedades del pueblo, las unas a las otras. Más allá del chimento, lo que decían ellas tenía poder, sin duda a quien le llegara la información que estas intercambiaban iba a moldear la forma en que se percibía en el pueblo una persona, un establecimiento o un lugar. Entonces, “Rumores” explora un poco esto, la novedad, la evolución y exageración del rumor, las diferentes interpretaciones y como cada uno proyecta una película en su cabeza.

 

- ¿Cuál es tu rol dentro del proyecto audiovisual y quienes trabajan en él?

- Yo soy el director y guionista, la etapa de preproducción la estamos llevando a cabo con los productores Liz Lanero (alumna de PRAV) y Mateo Osorio (egresado). En el proceso creativo-narrativo también me acompaña Mateo junto a Tomás González y Giovani Ramallo, graduado y ex alumno de la UAI, respectivamente.

- ¿Cuáles son los pasos a futuro para concretar el rodaje?

- Hace poco terminamos el rodaje de “Y que Natalia esto, y que Natalia lo otro”, un cortometraje que contiene el concepto del largometraje y que, además, es nuestra tesis de la carrera de Producción y Realización Audiovisual. El rodaje salió muy bien y el material ya está en posproducción. Este corto nos va a servir mucho para presentarnos en los mercados, porque nos permite mostrar con mayor claridad qué queremos contar, cómo lo contamos y si la historia funciona. A partir de ahí, la idea es seguir aplicando a foros y espacios donde el proyecto pueda crecer y encontrar nuevas oportunidades para avanzar hacia el rodaje.

 

- ¿Cómo influyó tu formación en la UAI en la concepción de “Rumores”?

- Mi paso por las distintas materias y profesores de la UAI influyó mucho en la creación de “Rumores”. Tuve la posibilidad de trabajar de manera muy cercana con varios docentes, y en todos los casos recibí un acompañamiento clave, tanto para el largometraje como para el cortometraje. Me apoyaron en el desarrollo del guion y nos ayudaron a entender cómo funciona el proceso de producción de una película, lo que cuesta y todo sobre los foros, mercados y cómo prepararnos para ellos.

 

- ¿Qué herramientas pudiste adquirir en tu formación que considerás fundamentales para recorrer este camino profesional?

- Creo que lo más importante fue estar en un entorno donde permanentemente se habla de cine. Ese intercambio cercano con los profesores y con otros estudiantes resulta fundamental: uno recibe y comparte consejos todo el tiempo, conoce distintos proyectos y también piensa otros nuevos en conjunto. La Universidad permite vincularte con muchas personas del ámbito audiovisual que, de otra manera, serían inalcanzables, y al mismo tiempo hace que vos también empieces a formar parte de ese círculo. Ese entorno, más que una herramienta puntual, es lo que realmente impulsa el crecimiento profesional.

-  Específicamente, ¿cuál ha sido tu experiencia como alumno de la UAI?

- Hace ya 6 años que voy a la UAI en la Sede Rosario. Me recibí hace unos años de licenciado en Publicidad y luego estudié PRAV con la mitad de las materias homologadas. La verdad siempre ha sido un lugar al que disfruto ir por los compañeros que tuve y la buena relación con los profesores. Siento que te da una base amplia dentro de lo que querés estudiar para que luego vos elijas y te enfoques en el aspecto que más te gusta dentro de la carrera.

 

- ¿Por qué decidiste estudiar PRAV?

- Durante la pandemia me obsesioné con el cine, miraba tres o cuatro películas por día. Al principio apareció la necesidad de entenderlas desde lo conceptual, luego el interés por saber cómo se hacían y esa revelación de la unión entre arte y técnica fue lo que me confirmó que eso era lo que realmente quería hacer. Desde ese momento, hacer una película se convirtió en mi sueño y sabía que estudiar Producción y Realización Audiovisual era el primer paso para alcanzarlo.

- ¿Con que directores te identificas?

- Me gustan directores con estilos muy marcados, de esos que te podés dar cuenta cuando una película es de ellos por las formas que aplican, pero también los temas que tratan. Por lo general voy cambiando a medida que descubro, pero dentro de estos estarían Jean-Luc Godard, Martin Scorsese, Brian De Palma, Robert Altman, entre otros. De todas maneras, mi director favorito desde siempre es Paul Thomas Anderson que toma mucho de algunos de los anteriormente nombrados. También nombraría a (Lucrecia) Martel, (Fabián) Bielinsky, (Martín) Rejtman y (Mariano) Llinás, que fueron mi puerta de entrada al cine de autor nacional, con nuestras formas y temas más cercanos e indispensables.

 

- ¿Cuáles son tus películas favoritas?

- Podría destacar: “Before sunset” de Richard Linklater; “A woman is a woman” de Jean-Luc Godard, “Licorice pizza” de Paul Thomas Anderson; “Raging bull” de Martin Scorsese, “Trenque Lauquen” de Laura Citarella; y “La ciénaga” de Lucrecia Martel