• Publicado en: 2026

De Honduras a la UAI: el sueño cumplido de Samantha Julissa García Juárez

Migrar para estudiar en el exterior no es solo una decisión académica: es una apuesta personal, emocional y profesional. Para Samantha Julissa García Juárez, estudiante hondureña de la carrera de Relaciones Internacionales, Argentina fue el escenario donde un sueño de infancia finalmente se hizo realidad.

“Me presentaría como una persona entusiasta, curiosa y comprometida. Siempre estoy investigando nuevos temas, porque me gusta formarme de manera constante y comprender los acontecimientos desde una mirada reflexiva”, expresa Samantha al describir el momento que atraviesa hoy, una etapa que define como de construcción y proyección hacia nuevos desafíos académicos y laborales.

Desde pequeña, Samantha soñaba con estudiar en el extranjero. Sin embargo, al finalizar el bachillerato, la pandemia parecía poner en pausa ese anhelo. Decidió entonces comenzar su formación en Honduras, donde obtuvo una beca para estudiar Relaciones Internacionales en la Universidad Tecnológica Centroamericana.

Tiempo después, a través de un amigo, conoció la oportunidad que ofrecía la Universidad Abierta Interamericana mediante el Programa de Alta Competitividad Elite. “No dudé ni un segundo en aplicar. Fue así como Argentina me dio la oportunidad de cumplir ese sueño”, recuerda.

El proceso implicó dejar su hogar, su familia y su entorno por primera vez. “Era una etapa cargada de emoción y expectativas. Sabía que lo que me esperaba en Argentina sería algo grande. Y no me equivoqué”.

La elección de Relaciones Internacionales estuvo guiada por el deseo de analizar la realidad global desde múltiples perspectivas. “Aprendemos diferentes paradigmas y marcos teóricos que amplían la manera de entender los acontecimientos del mundo”, explica.

La UAI, por su parte, representó una propuesta académica sólida y una institución que promueve oportunidades para estudiantes de distintos países. “Me motivó su calidad de formación y los programas que facilitan el acceso a la educación superior a jóvenes extranjeros, como fue mi caso”.

La adaptación a un nuevo país fue dinámica y desafiante. Desde las diferencias gastronómicas hasta la organización del transporte, cada aspecto fue parte del aprendizaje. “Los mejores asados los tiene Argentina”, comenta entre risas, aunque reconoce que la sazón hondureña siempre tendrá un lugar especial.

El acompañamiento de amigos y compañeros fue clave. “Consolidé un grupo universitario muy lindo, que hasta hoy sigue siendo parte de mi vida. Me sentí recibida y acompañada”.

En el plano académico, la metodología de estudio representó un cambio importante. La exigencia, la producción de informes, el desarrollo de la oratoria y el pensamiento crítico fueron pilares que marcaron su formación. También destaca su participación en el Modelo Parlamentario y en el MONUBA como experiencias transformadoras.

Ser reconocida como el mejor promedio de su cohorte fue un momento profundamente emotivo. “Sentí que todas las horas de estudio y el esfuerzo de estar lejos de casa valieron la pena”, afirma.

La noticia la sorprendió y la llenó de orgullo. “Llamé inmediatamente a mi madre. Fue una mezcla de nostalgia y alegría. No podía recibir su abrazo, pero sentí que el esfuerzo, la constancia y la disciplina dan frutos”.

Hoy Samantha se encuentra aplicando a oportunidades laborales alineadas con su carrera y proyectando continuar su formación a través de una maestría. Sus intereses se orientan hacia el trabajo social y humanitario, la especialización en temas migratorios, la geopolítica y la actividad espacial.

Actualmente forma parte de un proyecto de investigación de la UAI y colabora en Espacio Tech con la redacción de artículos vinculados al espacio, fortaleciendo así sus habilidades en investigación y análisis crítico. “Sé que tengo mucho que dar. Aunque el inicio profesional genera incertidumbre, sigo formándome y construyendo mi camino”, comenta.

Al mirar hacia atrás, Samantha le hablaría a aquella joven de 19 años que recibió la aprobación de la beca un 18 de enero de 2021: “Tomamos la decisión correcta. Argentina no solo nos dio una formación profesional, sino la oportunidad de crecer como persona”.

A los estudiantes actuales les recomienda aprovechar cada espacio, participar activamente, construir redes de contacto y animarse a explorar nuevas experiencias. Y a quienes desean migrar para estudiar, les aconseja tener objetivos claros, mentalidad abierta y nunca olvidar sus raíces.

La UAI representa mi casa de estudio. Me abrió sus puertas para cumplir mi sueño académico y me dio una red de contención”, resume.

Para Samantha, la universidad no solo fue un espacio de aprendizaje, sino el lugar donde descubrió una versión más resiliente, fuerte y segura de sí misma. Una etapa que, como ella misma dice, “quedó marcada en mi alma”