Inteligencia artificial aplicada al ejercicio profesional
La transformación digital que atraviesa el mundo jurídico plantea nuevos desafíos para los profesionales del derecho, quienes deben incorporar competencias vinculadas al uso responsable, ético y técnicamente adecuado de las herramientas de inteligencia artificial. En este escenario, la formación continua adquiere un papel estratégico para acompañar los cambios que ya están impactando en la práctica cotidiana de la abogacía y redefiniendo la manera de investigar, analizar información y producir documentos legales.
Con el objetivo de brindar conocimientos y herramientas concretas para afrontar esta nueva realidad, la Sede Rosario de la Universidad Abierta Interamericana (UAI), junto con la Federación Argentina de Colegios de Abogados (FACA), desarrolló la capacitación virtual “Capacitación Básica y Práctica en Uso de Inteligencia Artificial para Abogados”, una propuesta orientada a introducir a los profesionales en los principales conceptos de la IA aplicada al derecho y promover su utilización conforme a los principios éticos y deontológicos de la profesión.

El curso estuvo a cargo de la abogada especialista en IA Jurídica y Mediación Electrónica, Nina Norma Noriega, y combinó contenidos teóricos con ejercicios prácticos vinculados a la búsqueda de jurisprudencia, el análisis documental, la redacción asistida de escritos jurídicos y la identificación de riesgos asociados al uso de sistemas de inteligencia artificial. A lo largo de la propuesta se abordaron aspectos fundamentales para comprender el funcionamiento de estas tecnologías, reconocer sus posibilidades y limitaciones, fortalecer las capacidades de supervisión humana y fomentar prácticas seguras y responsables.
La actividad despertó un amplio interés en la comunidad jurídica, con más de 700 personas inscriptas y picos de asistencia de 130 conexiones simultáneas en cada una de las jornadas que conformaron la capacitación.
La estructura académica se organizó en cuatro módulos secuenciales. El primero estuvo dedicado a los fundamentos de la inteligencia artificial aplicada al derecho, los modelos de lenguaje, los distintos tipos de IA y las primeras experiencias prácticas orientadas a la formulación de consultas jurídicas y generación de contenidos. El segundo profundizó en las herramientas disponibles para los profesionales del derecho, comparando soluciones generalistas y especializadas, sus funciones, fortalezas, limitaciones y posibles escenarios de aplicación.

Por su parte, el tercer módulo se centró en el uso de inteligencia artificial para la búsqueda de jurisprudencia en Argentina, incorporando técnicas de prompting jurídico y estrategias de investigación en sistemas de información legal. Finalmente, el cuarto módulo trabajó sobre la utilización de IA para la redacción de escritos judiciales, incorporando criterios de supervisión profesional, seguridad informática y responsabilidad ética.
Como parte del proceso de evaluación, se realizó una encuesta destinada a conocer el perfil de los participantes, sus hábitos de utilización de herramientas basadas en inteligencia artificial y sus principales intereses formativos a futuro. Los resultados revelaron una composición particularmente diversa: el 36 % de los asistentes posee menos de cinco años de ejercicio profesional y otro 36 % supera los veinte años de trayectoria, mientras que el 28 % restante corresponde a abogados con experiencia intermedia. Esta distribución evidencia que el interés por la inteligencia artificial atraviesa actualmente todas las etapas del desarrollo profesional.
El relevamiento permitió además conocer el grado de adopción de estas tecnologías dentro del ejercicio jurídico. El 40 % de los participantes manifestó utilizar herramientas de IA ocasionalmente, el 32 % las emplea con frecuencia y el 8 % las utiliza a diario. Al mismo tiempo, el 72 % calificó su nivel de conocimiento como básico y el 16 % como intermedio, mientras que solo una minoría señaló poseer conocimientos avanzados. Estos datos reflejan una etapa inicial de incorporación tecnológica en la que existe una utilización creciente de estas herramientas, acompañada por una clara necesidad de profundizar la formación específica.

Respecto de las plataformas utilizadas, las soluciones generalistas mostraron una marcada predominancia. Gemini fue mencionada por el 40 % de los encuestados, seguida por ChatGPT con el 32 %, Claude con el 12 % y Copilot con el 8 %. En contraste, el 88 % de los participantes indicó que actualmente no utiliza herramientas especializadas de inteligencia artificial jurídica. Asimismo, el 88 % señaló trabajar exclusivamente con versiones gratuitas de estas plataformas, mientras que una proporción menor combina servicios gratuitos y pagos o utiliza únicamente herramientas de suscripción.
Los usos más frecuentes reportados estuvieron relacionados con la redacción de escritos jurídicos, mencionada por el 48 % de los encuestados, seguida por el análisis documental y la organización de información, ambos con un 12 %, y la búsqueda de jurisprudencia, con un 8 %. Sin embargo, la incorporación de estas tecnologías convive con importantes interrogantes acerca de su confiabilidad y seguridad, ya que solo el 24 % afirmó sentirse seguro al utilizarlas para la elaboración de documentos legales, mientras que el 52 % expresó una seguridad parcial y otro 24 % reconoció no sentirse completamente seguro.
La preocupación por los riesgos asociados a la inteligencia artificial también quedó reflejada en los resultados de la encuesta. El 60 % manifestó un nivel alto de preocupación frente a los desafíos que plantea su utilización en el ámbito jurídico y el 40 % indicó una preocupación media. Entre los principales riesgos identificados se destacaron las denominadas “alucinaciones” o errores jurídicos generados por los sistemas de IA, mencionados por el 48 % de los participantes, seguidos por los riesgos vinculados a la seguridad informática y la posible filtración de datos sensibles (32 %) y la eventual pérdida de criterio profesional (16 %).
Los resultados obtenidos muestran que la inteligencia artificial ya comenzó a consolidarse como una herramienta de apoyo para tareas de investigación, análisis y producción documental dentro de la práctica jurídica. Al mismo tiempo, ponen de manifiesto la necesidad de continuar fortaleciendo competencias vinculadas con la verificación de resultados, la protección de la información y el ejercicio de un criterio profesional capaz de supervisar adecuadamente los procesos asistidos por tecnología.
La experiencia desarrollada de manera conjunta por la Universidad Abierta Interamericana y la Federación Argentina de Colegios de Abogados confirmó el creciente interés del sector jurídico por incorporar herramientas de inteligencia artificial a su actividad profesional y evidenció una demanda sostenida de propuestas formativas de nivel intermedio y avanzado.
En este sentido, la capacitación cumplió satisfactoriamente sus objetivos al aportar conocimientos teóricos, habilidades prácticas y espacios de reflexión crítica indispensables para ejercer la profesión en un contexto cada vez más atravesado por las transformaciones tecnológicas, contribuyendo a la construcción de una abogacía preparada para aprovechar las oportunidades de la innovación sin perder de vista los principios éticos y las responsabilidades que la caracterizan.


