"La UAI fue como plantar una semilla: en ese momento no dimensionaba cuánto iba a crecer"

Casi a punto de cumplir 36 años (lo hará en septiembre), Ailen Mezzina, graduada en la carrera de Martillero Público, Corredor y Administrador de Consorcio de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la UAI, aseguró estar en un momento "donde ya tengo recorrido y, al mismo tiempo, muchas ganas de seguir aprendiendo y construyendo caminos propios".

"Haberme formado en la UAI fue una base sólida que hoy me permite dar el paso de desarrollar mis propios proyectos dentro del mundo inmobiliario, con una mirada renovada y muchas ganas de crecer en este sector", siguió la profesional.

Y continuó. "Siempre fui inquieta por aprender, pero con una mirada muy práctica: me interesa estudiar para aplicarlo. En la UAI encontré mi base profesional, y con el tiempo fui complementando esa formación con capacitaciones en gestión comercial, liderazgo, marketing, procesos, y más recientemente, innovación y tecnología, específicamente IA aplicada al negocio inmobiliario".

"Hoy valoro mucho esa combinación, porque creo que el futuro del sector inmobiliario está justamente en integrar la formación académica con herramientas modernas que hagan más profesional y eficiente la actividad", aseguró.

– ¿Dónde trabajás en estos momentos?
- Actualmente estoy desarrollando mis propios proyectos en el mundo inmobiliario. Por un lado, estoy impulsando un modelo de administración de consorcios y de administración de alquileres, un área donde busco dar más cercanía y agilidad tanto a propietarios como a inquilinos, con foco en modernizar y transparentar la gestión. Y, al mismo tiempo, camino mi recorrido como corredora inmobiliaria independiente, acompañando a clientes en decisiones tan importantes como comprar o vender un hogar. Todo esto lo encaro con una mirada diferente: antes de dedicarme de lleno a real estate, trabajé muchos años liderando equipos y procesos en distintos rubros, siempre en el mundo de las PyMES, incluidos el mundo tech y servicios luxury/VIP. Esas experiencias me dieron la capacidad de organizar, escalar y profesionalizar proyectos. Hoy, lo que más disfruto es poder unir ese bagaje con el trato humano que exige el inmobiliario, generando más confianza y claridad en cada paso.

– Trabajaste en la inmobiliaria EFEBE Propiedades con Fernando Belvedere, también graduado UAI (ver AQUÍ una entrevista ). ¿Fueron compañeros?
- Sí, fue compañero mío en la facultad y desde entonces tuvimos claro que, en algún momento, íbamos a encarar algo juntos. Hace poco lo ayudé a ordenar procesos dentro de su inmobiliaria, y fue una experiencia muy positiva porque nos permitió cruzar miradas distintas sobre la profesión. Si bien finalmente no seguimos ese proyecto en conjunto, me quedo con la satisfacción de habernos aportado valor mutuamente y de que seguimos compartiendo la misma visión de profesionalizar cada vez más el sector.

– ¿Cómo ves al mercado con el tema de los créditos que se otorgan desde hace más de un año?
- Me parece que los créditos fueron un alivio y una señal de esperanza. Hay muchas personas que soñaban con tener su casa y lo veían imposible, y este sistema les abrió una ventana. Todavía hay desafíos: necesitamos que sea más accesible y más estable en el tiempo. Pero creo que como primer paso es algo muy positivo, que reactiva operaciones, devuelve confianza y abre nuevas oportunidades para todo el sector.

– ¿Cómo recordás tu paso por la UAI?
- Con mucha nostalgia y cariño. Fueron años de crecimiento personal, de conocer gente valiosa y de darme cuenta de que había elegido un camino que me apasionaba. Recuerdo charlas con docentes que me marcaron y compañeros con los que compartí esa ilusión de empezar a construir una carrera en un mundo tan desafiante y atrapan como el inmobiliario.

– ¿Te sirvió lo que estudiaste allí para lo que vino luego?
- Para mí, la UAI fue como plantar una semilla. En ese momento no dimensionaba cuánto iba a crecer, pero con el tiempo entendí que la carrera me dio estructura, visión y, sobre todo, la confianza para animarme a emprender en este sector. Hoy mi camino no es el de una corredora tradicional, y justamente ahí está lo valioso: la formación de base me permitió darle forma a una versión propia, más híbrida, donde combino lo académico con la experiencia en otras industrias. Esa semilla de la UAI no solo germinó, sino que sigue dando frutos cada vez que encaro un desafío nuevo.

– ¿Recomendarías la universidad a otras personas?
- Sí, sin dudas. La UAI tiene un programa sólido, que prepara bien para enfrentar la realidad del mercado. Y además, creo que ofrece algo intangible pero muy valioso: la seguridad y la confianza necesarias para crecer en una industria tan dinámica como desafiante.