"Graduarse no es el final de la etapa de aprendizaje, sino el comienzo de una responsabilidad mayor"
Jade Denisse Valladolid Diaz (21) es graduada en Abogacía en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Abierta Interamericana. Como peruana y española, asegura que estas dos identidades forman parte de su historia, que desde el 2022 se escribe en la Argentina, país que elegió para iniciar su formación universitaria, construir el camino profesional, y que hoy considera fundamental en su crecimiento personal y académico.
"Llegar a Argentina significó para mí comenzar una etapa completamente nueva, no solo desde lo académico, sino también desde lo personal. Elegí este país para formarme, asumir nuevos desafíos y construir, desde acá, el proyecto profesional que hoy continúa creciendo. Actualmente, ejerce como abogada independiente y es cofundadora de VALQUI IURIS, un proyecto jurídico que nació de la iniciativa de construir, junto con una colega, un espacio propio desde el cual puedan acercar el Derecho a las personas de una manera clara, estratégica y cercana.
También continúa desarrollándose en distintas áreas del Derecho, con la convicción de que esta profesión requiere no solamente preparación técnica, sino también compromiso, sensibilidad y una mirada humana frente a las distintas realidades que atraviesan las personas. Según cuenta Jade, durante su formación siempre buscó que la universidad fuera mucho más que el espacio donde obtener un título: quería aprovecharla como un lugar de aprendizaje, participación, descubrimiento y crecimiento profesional.
"A lo largo de la carrera participé en proyectos universitarios, jornadas académicas y actividades vinculadas al Derecho, la tecnología, los derechos humanos y la innovación jurídica. También tuve la oportunidad de formar parte de espacios que me permitieron acercarme a la práctica profesional y comprender cómo los conocimientos adquiridos en el aula pueden transformarse en herramientas concretas para abordar problemáticas reales", destacó.
En la actualidad continúa con su capacitación permanente en distintas diplomaturas y formaciones complementarias, entre ellas, la Diplomatura en Gestoría de Nacionalidades y Visados y formación especializada en Derecho Administrativo. Profundiza, además, su formación en Inteligencia Artificial aplicada al Derecho, propiedad intelectual y nuevas tecnologías, con especial interés en los desafíos jurídicos que surgen en entornos digitales, la protección de activos intangibles y la regulación de la innovación tecnológica.
"Para mí la graduación no representa el final de la etapa de aprendizaje, sino el comienzo de una responsabilidad todavía mayor: continuar preparándome para ejercer la profesión con seriedad y estar a la altura de los desafíos que plantea el Derecho", define. En las actividades, proyectos y formaciones en las que participó, siempre lleva delante el nombre de la Universidad Abierta Interamericana, de la cual está orgullosa de ser parte. "Para mí, decir que soy graduada de la UAI no es simplemente mencionar dónde estudié; es reconocer el lugar donde se construyeron muchas de las bases que hoy sostienen mi crecimiento académico y profesional", asegura. También cuenta que el Derecho es una disciplina que está en constante evolución y, por eso, considera que ser abogada implica asumir el compromiso de seguir estudiando, adaptarse a nuevos escenarios y continuar creciendo a lo largo de su carrera.
- ¿Por qué elegiste la UAI y por qué Abogacía?
- Mi elección por el Derecho fue un proceso que marcó profundamente mi vida. Durante muchos años de mi infancia soñé con estudiar Medicina. De hecho, crecí en un entorno muy vinculado a esa profesión: mi mamá es médica y gran parte de mi familia materna también está ligada al ámbito de la medicina, desde enfermeros hasta médicos. La medicina estuvo siempre muy presente en mi familia y, por eso, durante mucho tiempo sentí que ese podía ser mi camino. Estaba convencida de que iba a dedicarme a esa área. Sin embargo, alrededor de los 14 años comencé a descubrir que mi verdadera vocación estaba vinculada al Derecho. Empecé a interesarme por la forma en que las normas podían impactar en la vida de las personas, proteger derechos y convertirse en herramientas para resolver conflictos.
Lo que me atrajo del Derecho fue comprender que, al igual que la medicina, también tiene una profunda dimensión humana: trabaja con personas, con historias y con situaciones complejas, pero desde otra perspectiva. Entendí que mi manera de aportar, acompañar y buscar soluciones para otros estaba vinculada con esta profesión. Desde ese momento comencé a investigar distintas alternativas académicas, incluso universidades del exterior, buscando una institución que no solo brindara una formación jurídica sólida, sino que también me permitiera involucrarme en experiencias que trascendieran el aula.
Finalmente, elegí la Universidad Abierta Interamericana porque encontré una propuesta que combinaba una formación académica exigente con la posibilidad de participar en proyectos, actividades interdisciplinarias y espacios donde pudiera poner en práctica lo aprendido. Con el paso de los años confirmé que fue una decisión correcta. La UAI no solamente me preparó para ejercer la profesión, sino que también me permitió descubrir capacidades que quizás todavía no sabía que tenía, asumir desafíos, involucrarme en proyectos y empezar a construir el perfil profesional que hoy estoy desarrollando.
- ¿A qué te dedicás en VALQUI IURIS?
- Trabajo en el acompañamiento y orientación jurídica de personas y organizaciones en distintas cuestiones legales, con una mirada especialmente enfocada en la prevención. Para mí, el Derecho no debería aparecer únicamente cuando existe un conflicto: también tiene un enorme valor cuando permite anticiparse a los problemas, tomar decisiones informadas y proteger derechos desde el comienzo. Además, soy fundadora de Learn&Talk, un proyecto educativo dedicado a la enseñanza de idiomas que inicié varios años antes de finalizar mi carrera de Abogacía. Lo que comenzó como una iniciativa personal fue creciendo hasta convertirse en un proyecto con una
estructura propia, en el que actualmente cuento con un equipo de docentes y colaboradores.
Esta experiencia tuvo un impacto enorme en mi formación profesional. Me permitió desarrollar habilidades de liderazgo, comunicación, organización, gestión y toma de decisiones mucho antes de recibirme de abogada. También me enseñó a construir un proyecto desde cero, asumir responsabilidades y entender que emprender implica aprender constantemente, adaptarse y saber trabajar con otras personas.
Dentro de ese mismo ámbito, también me desempeño como traductora e intérprete en conferencias y otros espacios profesionales, lo que me permite combinar mi formación en idiomas con habilidades de comunicación y desenvolvimiento en contextos diversos. A lo largo de mi recorrido también tuve la oportunidad de desarrollarme en ámbitos vinculados con la educación tecnológica.

Esa experiencia fortaleció especialmente mi interés por la innovación y por la relación cada vez más estrecha entre el Derecho y las nuevas tecnologías. El contacto con entornos tecnológicos me permitió comprender que los avances en este campo no solamente generan nuevas oportunidades, sino también nuevos desafíos jurídicos que requieren profesionales capaces de entender ambas dimensiones. Creo que haber transitado por espacios tan diferentes terminó enriqueciendo mi perfil jurídico. La educación, el emprendimiento, los idiomas, la tecnología y el Derecho pueden parecer mundos separados, pero en mi recorrido profesional aprendí que muchas veces se complementan y permiten construir una mirada mucho más amplia. Paralelamente, continúo participando activamente en iniciativas jurídicas y legislativas, especialmente en proyectos que buscan transformar problemáticas sociales concretas en propuestas jurídicas y legislativas.
Todo esto me ha permitido involucrarme en procesos de investigación, análisis, elaboración y fundamentación de proyectos, y acercarme a una dimensión del Derecho que me interesa especialmente: su capacidad de trascender el ejercicio individual de la profesión y convertirse en una herramienta para generar cambios en la sociedad. Una parte importante de mi camino profesional está justamente en esa búsqueda: no limitarme a ejercer el Derecho, sino también explorar todo lo que puede construirse desde él, tanto desde la práctica profesional como desde los espacios de innovación, emprendimiento y participación legislativa.
- ¿Cuál dirías que es o te gustaría que sea tu especialidad?
- Desde el inicio de mi formación tuve una fuerte afinidad por el Derecho Penal, un área que siempre despertó especialmente mi interés por la profundidad de sus debates, la importancia de la protección de los derechos fundamentales y el impacto que tiene en la vida de las personas. De alguna manera, ingresé a la carrera sabiendo que el Derecho Penal era una de las áreas que más me atraían, y esa afinidad se mantuvo durante mi formación. Sin embargo, el recorrido universitario también me permitió descubrir otras ramas que despertaron profundamente mi interés, como el Derecho de Familia, Sucesorio y Administrativo, además de la intersección entre el Derecho y la Tecnología.
Aunque pueden parecer áreas muy diferentes entre sí, justamente eso es lo que más me apasiona del Derecho: cada rama representa un universo propio, con problemáticas, desafíos y formas particulares de analizar la realidad. Creo que todavía estoy construyendo mi especialización y no siento la necesidad de encasillarme en un área única. Por el contrario, me interesa desarrollar un perfil jurídico amplio, con una base sólida y la capacidad de comprender distintas perspectivas. Mi objetivo es construir una identidad profesional que combine especialización con versatilidad: seguir profundizando en las áreas que más me apasionan, sin dejar de explorar aquellas que puedan ampliar mi mirada y permitirme brindar mejores soluciones.

- En junio participaste de “Cambio de Roles” (mirar más con un CLICK AQUÍ) en la Cámara de Diputados. ¿Cómo fue la experiencia?
- Inicialmente, me inscribí como estudiante, ya que la convocatoria se realizó mientras todavía me encontraba cursando la carrera. Sin embargo, el tiempo pasó, finalicé mis estudios y, cuando llegó el momento de participar, lo hice como graduada. Para mí, ese detalle hizo que la experiencia tuviera un significado todavía más especial: comencé el desafío como estudiante y llegué a la Cámara de Diputados ya como abogada.
Durante la jornada asumí el rol de presidenta de la Comisión de Legislación General, una responsabilidad que implicó coordinar el tratamiento de un proyecto legislativo desde una perspectiva jurídica, institucional y estratégica. Pero el verdadero trabajo comenzó mucho antes del día de la actividad. Participé activamente en la investigación, elaboración, revisión y fundamentación jurídica de un proyecto de ley sobre prevención y abordaje integral de la ludopatía, además de preparar su defensa para el debate parlamentario simulado.
La experiencia me permitió conocer desde adentro, aunque fuera en un contexto académico, el proceso de construcción de una iniciativa legislativa: investigar una problemática, estudiar sus distintas dimensiones, transformar esa información en una propuesta normativa, fundamentarla jurídicamente y luego defenderla frente a otros actores. Asumir la presidencia de una comisión también significó aprender a escuchar distintas posiciones, ordenar un debate, tomar decisiones y comprender la responsabilidad institucional que existe detrás de la elaboración de una norma. Fue, sin dudas, uno de los desafíos académicos más importantes de mi recorrido y una de las experiencias que más me acercó a la dimensión del Derecho que más me interesa: aquella en la que el conocimiento jurídico puede convertirse en una herramienta concreta para transformar una realidad.
Además, fue una oportunidad muy especial para representar a la UAI en un espacio institucional como la Cámara de Diputados. Para mí, participar allí como graduada tuvo un valor simbólico enorme: había comenzado el proceso como estudiante de la universidad que me estaba formando y terminé ocupando un rol institucional en representación de esa misma Facultad ya como abogada. Cada vez que tengo la posibilidad de participar en espacios de esta naturaleza, siento también la responsabilidad de honrar la formación que recibí y de representar con orgullo a la institución que fue parte fundamental de mi recorrido.
- También este año participaste de un evento virtual de UAITECH sobre blindaje legal y tecnológico para startups (CLICK AQUÍ para conocer más): ¿Cómo fue tu participación y por qué te convocaron?
- Fui convocada para participar en la experiencia que para mí significó mucho más que una exposición: fue la oportunidad de llevar mi formación jurídica a un espacio donde convergen el Derecho, la tecnología, la innovación y el mundo emprendedor. La convocatoria estuvo vinculada con mi formación e interés en estas áreas y con el trabajo que vengo desarrollando alrededor de la relación entre el Derecho y los nuevos escenarios tecnológicos.
Durante la jornada abordé cuestiones relacionadas con propiedad intelectual, identidad digital, protección de marcas, construcción de una presencia segura en redes sociales y herramientas jurídicas para resguardar los activos intangibles de los emprendimientos. Uno de los aspectos que más me interesó transmitir fue que el Derecho no debería aparecer únicamente cuando un emprendimiento enfrenta un problema. También puede ser una herramienta de prevención y planificación: ayudar a identificar riesgos, proteger una idea, ordenar jurídicamente un proyecto y generar condiciones para que pueda crecer de manera segura y sostenible.

La experiencia también tuvo un significado especial por el lugar desde el que fui convocada. Poder volver a un espacio de mi propia universidad, esta vez no solamente como estudiante o graduada, sino como profesional invitada para compartir conocimientos con otros estudiantes y profesionales, fue una forma muy linda de cerrar un ciclo y, al mismo tiempo, abrir uno nuevo.
Para mí fue especialmente significativo poder compartir conocimientos desde una perspectiva que combina mi formación jurídica con mi experiencia en ámbitos tecnológicos y emprendedores. Creo que justamente esa convergencia es una de las áreas en las que quiero continuar creciendo profesionalmente.
Además, cada vez que participo en una actividad vinculada con la UAI intento que mi desempeño sea también una forma de representar la formación que recibí. Me enorgullece que mi recorrido profesional pueda estar asociado al nombre de la universidad que sentó las bases de mi carrera y que, a través de cada nuevo proyecto, pueda seguir construyendo sobre esa formación.
- ¿Recomendarías la UAI a otras personas?
- Sin dudas, tanto desde el ámbito académico y profesional como desde lo personal. Cuando miro hacia atrás y pienso en mi recorrido, entiendo que la UAI fue mucho más que la institución donde obtuve mi título de abogada. Fue el espacio donde encontré docentes, autoridades y personas que forman parte de la universidad que confiaron en mí, me acompañaron y me impulsaron a asumir nuevos desafíos.
Mi camino universitario estuvo atravesado por experiencias muy significativas. Llegué a Argentina en 2022 para comenzar una nueva etapa y, durante ese mismo año, también tuve que atravesar un momento personal muy difícil: la pérdida de mi abuelito, una persona a quien hoy dedico muchos de mis logros y que forma parte de la historia detrás de cada objetivo alcanzado. En ese momento, y también a lo largo de distintas situaciones que fui viviendo, tanto buenas como difíciles, pude sentir el acompañamiento de la universidad. Y eso es algo que valoro profundamente, porque me permitió comprender que detrás de cada estudiante existe una historia, un esfuerzo, una familia, sueños, dificultades y un camino personal que también forma parte de su formación.
Tuve la oportunidad de encontrar personas dentro de la universidad que no solamente vieron a una estudiante cumpliendo con sus obligaciones académicas, sino que también supieron acompañarme como persona. Docentes, autoridades y distintos integrantes de la institución fueron parte de momentos importantes de mi recorrido y, de distintas maneras, me alentaron a seguir creciendo. Por eso mi recomendación no se basa únicamente en la calidad de la formación jurídica que recibí, sino también en la calidad humana de quienes fueron parte de mi camino.
También recomiendo la UAI desde lo profesional porque fue un espacio que me permitió descubrir que una carrera universitaria puede ser mucho más amplia que el programa de una materia o el contenido de un examen. Las oportunidades de participar, investigar, debatir, involucrarme en proyectos y asumir responsabilidades fueron fundamentales para comenzar a construir la profesional que quería ser. Creo que una universidad no solo entrega un título. Una universidad puede abrir puertas, despertar vocaciones, poner a una persona frente a desafíos que nunca imaginó y, sobre todo, hacerle descubrir de qué es capaz. En mi caso, la UAI fue ese lugar.
Fue el espacio donde una joven que llegó a Argentina con sueños, desafíos y muchas expectativas encontró no solamente una formación jurídica, sino también personas que confiaron en ella, oportunidades que la hicieron crecer y experiencias que terminaron formando parte de su historia. Hoy, como graduada, miro hacia atrás y siento un profundo orgullo por el camino recorrido y una enorme gratitud por la institución que fue parte de él. Y si tuviera que resumir por qué recomiendo la UAI, diría que es porque una universidad puede darte un título, pero cuando realmente deja una huella, también te ayuda a descubrir quién sos, de qué sos capaz y qué profesional querés llegar a ser.
En mi caso, la UAI fue parte de ese proceso. Y por eso, más allá del título que obtuve, me llevo algo que considero todavía más valioso: la certeza de que mi formación no terminó con la graduación, sino que recién ahí comenzó una nueva etapa. Voy a seguir construyendo mi camino profesional, llevando conmigo todo lo aprendido y, siempre que tenga la oportunidad, el orgullo de decir que las primeras bases de ese camino las construí en la Universidad Abierta Interamericana.



