• Publicado en: 2026

Primer Congreso de Kinesiología y Fisiatría

El Aula Magna de la Sede Única Regional Rosario de la Universidad Abierta Interamericana (UAI) fue escenario del Primer Congreso de Kinesiología y Fisiatría que reunió a estudiantes, graduados, docentes, investigadores y profesionales de diferentes especialidades de la disciplina.

Con más de 600 inscriptos presenciales y una participación virtual que superó las 200 personas el encuentro, organizado por la Licenciatura en Kinesiología y Fisiatría, se convirtió en un espacio de actualización académica, científica y profesional orientado a analizar los principales desafíos que atraviesan actualmente a la kinesiología.

La calidad de vida, entendida como el objetivo central de las intervenciones realizadas por los profesionales, fue el eje transversal de una programación que abordó la innovación tecnológica, la evidencia científica, la investigación, la humanización de la atención y las nuevas demandas del mercado laboral.

El congreso se propuso, además de fortalecer la identidad de los futuros kinesiólogos, promover el razonamiento clínico autónomo y generar un puente entre los conocimientos adquiridos durante la formación universitaria y las situaciones concretas que los graduados deberán afrontar en su desempeño laboral.

Durante la apertura, el doctor Alejandro Botbol, decano de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la UAI, destacó el valor de este tipo de encuentros como instancias de aprendizaje y construcción colectiva del conocimiento. “Son una enorme oportunidad para los estudiantes, para aprender de los expertos. Para los expertos, de aprender de otros colegas, intercambiar ideas y generar nuevas áreas de investigación. Hay un temario bien amplio que abarca desde la neurología hasta los adultos mayores, recorriendo todas las áreas de la disciplina kinésica”, afirmó.

Las palabras del decano resumieron uno de los principales propósitos del congreso: crear un ámbito en el que el conocimiento no circulara de manera unidireccional, sino a través del diálogo entre profesionales con recorridos diversos, docentes, investigadores, estudiantes y graduados.

El encuentro estuvo pensado como una experiencia participativa en la que se combinaron espacios expositivos, mesas redondas, debates, presentaciones científicas y demostraciones prácticas. De esa manera, los asistentes pudieron acceder a contenidos actualizados, contrastar distintas perspectivas profesionales y observar la aplicación concreta de herramientas de evaluación, prevención y tratamiento.

 

Un espacio para aprender y prepararse para el mundo laboral

El magíster Jorge Fernández, coordinador del Área de Investigación de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la UAI, subrayó la importancia de mantener una actitud de aprendizaje permanente durante la formación universitaria y a lo largo de toda la vida profesional.

“Este es un espacio para compartir, aprender, en un intercambio permanente, en un aprendizaje que debemos tener para formarnos de cara al momento en que nos llegue la oportunidad laboral”, expresó. La reflexión de Fernández puso el foco en una característica esencial de las ciencias de la salud: la necesidad de actualizar conocimientos de manera constante, obligando a revisar prácticas, incorporar evidencia científica y desarrollar competencias que permitan responder a contextos sanitarios cada vez más complejos.

En ese sentido, el Primer Congreso de Kinesiología y Fisiatría surgió a partir de la necesidad de complementar la formación de grado con herramientas de actualización inmediata vinculadas con las exigencias del mercado laboral. Para ello, se abordaron cuestiones relacionadas con la hiperespecialización, el uso de nuevas tecnologías en rehabilitación, y el desarrollo de competencias de gestión, comunicación, liderazgo y trabajo interdisciplinario.

El especialista y licenciado Sergio de San Martín, director de la Licenciatura en Kinesiología y Fisiatría de la Sede Rosario, manifestó su satisfacción por la respuesta obtenida y por la presencia de numerosos graduados que regresaron a la Universidad para compartir sus conocimientos y experiencias. “Ver alumnos y graduados que han pasado por estas aulas nos llena de emoción. Muchos de los disertantes pasaron por la Universidad y hoy son reconocidos profesionales que estudian, que investigan y que sostienen la kinesiología desde la pasión”, afirmó.

Para De San Martín, esa participación representó no solo un dato cuantitativo, sino también una demostración del crecimiento de la comunidad académica de la carrera. La presencia de exalumnos convertidos en profesionales, investigadores, y especialistas permitió mostrar a los actuales estudiantes los diferentes caminos que pueden recorrerse luego de la graduación.

El director de la carrera también remarcó que el trabajo del kinesiólogo no se limita al tratamiento de una lesión o una enfermedad, sino que incluye la prevención, el acompañamiento y la promoción integral del bienestar. “La kinesiología persigue la calidad de vida. El concepto de este congreso es la salud y la calidad de vida. Calidad de vida que cada vez se necesita más, porque vivimos más tiempo y estamos para que la gente mejore, no solo para tratar las patologías. Aun estando sanos podemos estar mejor”, sostuvo.

 

Calidad de vida como motor de la práctica profesional

Todos los módulos disciplinares fueron desarrollados desde la temática principal del congreso: la calidad de vida analizada a partir de la innovación, la evidencia científica y los desafíos del mercado laboral. La actividad buscó establecer a la calidad de vida como motor primario en la concepción del profesional de la salud y, especialmente, del profesional de la kinesiología. Este, ocupa un lugar fundamental en su mantenimiento a través de intervenciones que pueden desarrollarse en los diferentes niveles de atención sanitaria.

Desde la promoción de la salud y la prevención primaria hasta la rehabilitación de patologías complejas, el objetivo fundamental es favorecer la recuperación o conservación de la independencia funcional de cada persona. Esa autonomía constituye un componente indispensable para alcanzar una mejor calidad de vida.

Este enfoque implica considerar al paciente no únicamente desde su diagnóstico, sino como una persona con historia, necesidades, proyectos, vínculos y expectativas. Por eso, además de incorporar nuevas tecnologías y protocolos de intervención, el congreso promovió una reflexión sobre la ética, la comunicación y la humanización de la atención.

El vínculo entre el kinesiólogo y el paciente fue presentado como una dimensión central del proceso de rehabilitación. La escucha, el respeto por la autonomía, la explicación de los procedimientos y la construcción conjunta de objetivos terapéuticos pueden influir de manera directa en la adherencia a los tratamientos y en sus resultados.

La atención humanizada también supone reconocer que dos personas con una misma patología pueden necesitar abordajes diferentes. El contexto familiar, la actividad laboral, la edad, las experiencias previas, las condiciones sociales y los objetivos personales forman parte de las variables que deben ser consideradas al momento de planificar una intervención.

La amplitud del campo profesional quedó reflejada en un programa estructurado en diez módulos temáticos y disciplinares. Los ejes fueron: kinesiología deportiva y prevención de lesiones; psicomotricidad, neurodesarrollo y neurorrehabilitación; terapias manuales y manejo del confort corporal; kinesiología estética y dermatofuncional; estilo de vida saludable y prevención; kinesiología en traumatología y ortopedia; innovación y tecnología aplicada a la salud y la calidad de vida; rehabilitación del piso pélvico; kinesiología cardiorrespiratoria y cuidados críticos; y gerontología y kinesiología en el adulto mayor.

La organización permitió mostrar que la kinesiología posee un campo de acción amplio y en permanente expansión. El ejercicio profesional puede involucrar desde la prevención de una lesión deportiva hasta la rehabilitación de un paciente neurológico, desde la atención en una unidad de terapia intensiva hasta el acompañamiento de personas mayores que buscan conservar su autonomía. También se incluyeron áreas emergentes o menos exploradas, como la gestión sanitaria, la ergonomía digital, la inteligencia artificial, la gamificación, las tecnologías inmersivas y los modelos de liderazgo profesional.

 

Evidencia científica y pensamiento crítico

Uno de los objetivos centrales fue difundir los avances más recientes en las distintas áreas de la kinesiología, entre ellas la deportiva, la neurorrehabilitación, la cardiorrespiratoria, la pediátrica y la geriátrica. La presentación de experiencias clínicas facilitó la comprensión de cómo se evalúa a un paciente, cómo se establecen prioridades, cómo se definen objetivos terapéuticos y de qué manera se adapta un tratamiento de acuerdo con su evolución.

Las exposiciones visibilizaron el lugar que ocupa el kinesiólogo dentro de los equipos multidisciplinarios. La atención de problemas complejos exige una comunicación fluida entre médicos, kinesiólogos, enfermeros, psicólogos, nutricionistas y otros profesionales de la salud. El trabajo interdisciplinario permite integrar distintos puntos de vista y construir estrategias más completas.

Una de las mesas redondas estuvo dedicada a la “Rehabilitación neurológica: más allá de la terapéutica”. La actividad fue coordinada por la licenciada Ana María Lerda, docente de la UAI y responsable del Servicio de Rehabilitación de Segundo Nivel de la Salud Pública de Rosario. La mesa planteó una mirada integral sobre la rehabilitación neurológica, entendida como un proceso que supera la aplicación aislada de técnicas y debe contemplar el impacto que una enfermedad o lesión produce sobre la autonomía, los vínculos y la participación social.

El licenciado Iván Bachin, especialista en rehabilitación neurológica, coordinador de “Puentes Rehabilitación Neurológica” y docente de la UAI, disertó sobre la relación entre rehabilitación neurológica y calidad de vida. Su participación permitió reflexionar acerca de la necesidad de establecer objetivos funcionales y significativos para cada paciente. En muchos procesos de neurorrehabilitación, el propósito no consiste únicamente en recuperar una función corporal, sino en lograr que la persona pueda volver a participar de actividades importantes para su vida cotidiana.

Por su parte, el licenciado Primo Ignacio, especialista en neurorrehabilitación y director de “Sinapsis Consultorios de Rehabilitación y Salud”, expuso sobre la enfermedad de Parkinson, desde la fisiopatología hasta la práctica clínica y sus complicaciones. El abordaje de esta patología permitió integrar conocimientos teóricos con herramientas clínicas concretas. También puso de manifiesto la importancia de realizar intervenciones adaptadas a la evolución de cada paciente y de trabajar de manera articulada con otros profesionales.

La primera conferencia del congreso fue “Emprender en la Kinesiología: Desafíos, Gestión y Liderazgo en el Mercado Actual”, a cargo del especialista y contador público Alejandro Oriti Tizio, director de la Licenciatura en Administración de la UAI. La inclusión de esta temática respondió a una realidad cada vez más visible: los profesionales de la salud necesitan desarrollar competencias de gestión que complementen su formación clínica.

La conferencia amplió así la perspectiva tradicional del ejercicio profesional. La calidad de la atención depende de la preparación científica y técnica, pero también de la habilidad para organizar recursos, diseñar procesos sostenibles y liderar equipos.

Otra de las mesas redondas planteó el cruce “Entre la tecnología y la salud: IA y gamificación en salud”, coordinada por la especialista María Pilar Gómez, licenciada en Kinesiología y especialista en Kinesiología Deportiva. El panel abordó el impacto de las tecnologías digitales sobre la evaluación, el tratamiento, la formación y el trabajo colaborativo en salud.

El ingeniero David Curras, director de la Licenciatura en Producción de Simuladores y Videojuegos de la UAI, presentó una exposición sobre tecnologías inmersivas aplicadas a las ciencias de la salud. Estos desarrollos tecnológicos pueden utilizarse para crear entornos de aprendizaje, simular situaciones clínicas y diseñar experiencias de rehabilitación más atractivas. Su incorporación abre posibilidades para trabajar habilidades motoras, cognitivas y funcionales en ambientes controlados.

La gamificación, por su parte, permite incorporar elementos propios de los juegos para mejorar la motivación, registrar avances y aumentar la participación de los pacientes. Estas estrategias pueden ser especialmente relevantes en tratamientos prolongados o en poblaciones que necesitan estímulos adicionales para mantener la adherencia.

El doctor Alejandro Sartorio, doctor en Informática y director del Centro de Altos Estudios en Tecnología Informática de la UAI, se refirió a los ambientes de colaboración profesional entre robots de inteligencia artificial y seres humanos. Su exposición introdujo interrogantes sobre la manera en que la inteligencia artificial puede incorporarse a los espacios de atención. Estas herramientas pueden colaborar en el procesamiento de datos, el monitoreo de variables y la construcción de entornos de simulación.

Asimismo, la mesa redonda denominada “En la primera línea: desafíos críticos en Unidad de Terapia Intensiva”, fue coordinada por la licenciada Alejandra Salmahn, especialista en Kinesiología y Fisioterapia Cardiorrespiratoria y docente de la UAI. Las ponencias permitieron visibilizar el rol del kinesiólogo en uno de los contextos más complejos del sistema de salud. Las unidades de terapia intensiva requieren conocimientos especializados, capacidad para tomar decisiones y una coordinación permanente con médicos, enfermeros y otros integrantes del equipo.

 

Una respuesta integral frente a desafíos de alta complejidad

El licenciado Pablo Lovazzano, director de la Licenciatura en Kinesiología y Fisiatría de la UAI Sede Buenos Aires y especialista en Kinesiología Crítica, disertó sobre debilidad asociada a la enfermedad crítica y movilización temprana. La inmovilidad prolongada y la gravedad de los cuadros clínicos pueden generar pérdidas significativas de fuerza, movilidad y autonomía. En ese contexto, la movilización temprana, cuando las condiciones del paciente lo permiten, puede desempeñar un papel relevante en la preservación funcional y en la recuperación posterior.

Durante la misma mesa, el licenciado Juan Ignacio Correa, kinesiólogo, especialista en Kinesiología y Fisioterapia Cardiorrespiratoria y docente de la UAI, disertó sobre “Cánula nasal de alto flujo: beneficios, indicaciones y manejo”. La exposición profundizó sobre una herramienta de soporte respiratorio que exige conocimientos precisos para su utilización y seguimiento. La presentación permitió actualizar criterios y reforzar la importancia de la formación especializada en escenarios de alta complejidad.

Otra de las conferencias giró en torno a una pregunta provocadora: “¿Es mala praxis no prescribir ejercicio físico? La indicación específica como acto médico”. La disertación estuvo a cargo del licenciado Gabriel Pidello, graduado de la UAI, magíster en Fisiología del Ejercicio y especialista en Entrenamiento Adaptado, quien invitó a reflexionar sobre el valor del ejercicio como herramienta de prevención, tratamiento y mantenimiento de la salud. También planteó la necesidad de que su indicación sea específica, fundamentada y adaptada a las características de cada persona.

La mesa redonda “Años con vida: autonomía y bienestar en el adulto mayor” abordó los desafíos vinculados con el envejecimiento desde una perspectiva integral. Coordinada por el licenciado Luis Basaldella, kinesiólogo y profesor de Educación Física, contó con exposiciones que relacionaron movimiento, nutrición, psicología, salud y autonomía.

El licenciado Adrián Rosso, licenciado en Ciencias de la Educación y en Psicología, presentó “Cuerpos con historia: cuando moverse significa volver a nuestro hogar”, desarrollando una idea central: el cuerpo de una persona mayor no puede comprenderse solamente mediante variables físicas. Cada movimiento está atravesado por experiencias, hábitos, emociones y recuerdos. Recuperar una capacidad funcional puede significar volver a habitar espacios, retomar actividades y reconstruir vínculos con la vida cotidiana.

La doctora Alexia Grass, licenciada en Nutrición y doctora en Ciencias Biológicas, disertó sobre “Nutrición que construye salud. Claves para una alimentación saludable”. Su participación permitió integrar la dimensión nutricional al análisis del envejecimiento saludable. La alimentación, el movimiento, la estimulación cognitiva, el acompañamiento afectivo y el acceso a cuidados adecuados componen una red de factores que pueden favorecer la autonomía.

Además, la doctora Carina Bustamante, médica geriatra y magíster en Informática en Salud, habló sobre “Envejecimiento saludable”. El concepto implica superar una mirada que asocia de manera automática el paso de los años con enfermedad y dependencia. El envejecimiento es un proceso diverso, condicionado por factores biológicos, sociales, ambientales y personales.

El licenciado Rubén Sommi, graduado en Kinesiología de la UAI, ofreció una conferencia sobre la adaptación del método Montessori al abordaje del deterioro cognitivo en personas mayores. Esta perspectiva propone organizar actividades significativas, estructuradas y adaptadas a las capacidades conservadas de cada persona. Sommi enfatizó en la participación, la autonomía y la estimulación, evitando enfoques que reduzcan al adulto mayor a sus limitaciones.

Las ponencias desarrolladas durante el Congreso reflejaron el proceso de transformación que atraviesa la kinesiología. La ampliación de sus campos de intervención exige profesionales capaces de desempeñarse en escenarios diversos y de actualizarse de manera permanente.

La atención hospitalaria, el deporte, la gerontología, la rehabilitación neurológica, la terapia intensiva, el piso pélvico, la estética, la ergonomía, la prevención y las tecnologías aplicadas a la salud forman parte de un universo profesional cada vez más amplio. Este crecimiento también plantea desafíos. La hiperespecialización puede profundizar conocimientos y mejorar la respuesta frente a problemas específicos, pero al mismo tiempo exige mantener una mirada integral sobre la persona.

El kinesiólogo debe conocer técnicas, protocolos y tecnologías, pero también comprender cómo una limitación funcional impacta en la vida cotidiana. Recuperar un movimiento puede permitir que un paciente vuelva a caminar, trabaje, practique un deporte, se comunique, cuide de sí mismo o participe nuevamente en actividades sociales.