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  • Publicado en: 2026

UAI-BioLab: Una propuesta con impacto social y productivo

La Universidad Abierta Interamericana (UAI) reafirmó su compromiso con la comunidad y la formación práctica de sus estudiantes a través del programa de transferencia técnica “UAI‑BioLab: Cosmética Sustentable y Salud Cutánea”, una iniciativa que conjugó saber científico, trabajo territorial y capacitación con perspectiva de género.

Coordinado por la bioquímica Silvina María Molinari, docente de la carrera de Medicina en la Sede Rosario, y desarrollado en articulación con el Área de Género del Municipio de Granadero Baigorria y la concejal Natalia Annunziata, se desarrolló un ciclo de talleres teórico‑prácticos que ofreció a vecinos, emprendedores y a la comunidad académica herramientas concretas para la elaboración segura de cosmética natural, la promoción de la salud cutánea y la generación de oportunidades productivas locales.

La propuesta, inscripta en la cátedra de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la UAI, fue pensada como un proyecto de extensión universitaria y aprendizaje‑servicio. En ese sentido, la iniciativa combinó la rigurosidad científica con una mirada práctica y social, integrando a docentes, estudiantes voluntarios y actores municipales en una experiencia de transferencia de saberes.

Los objetivos del programa fueron claros desde su concepción: transferir conocimientos científicos y técnicos sobre la elaboración segura de cosmética natural (jabones, emulsiones y productos de cuidado personal); promover la salud cutánea y la concientización sobre ingredientes no tóxicos; brindar herramientas prácticas con potencial productivo para la comunidad; y fortalecer la formación integral y la vocación social de los estudiantes universitarios. Para alcanzar estas metas, el equipo de la UAI articuló contenidos teóricos con prácticas presenciales donde los participantes pudieron experimentar formulaciones, aprender sobre control de procesos y comprender la importancia del pH y de las buenas prácticas de manufactura en productos destinados al cuidado de la piel.

Además de la coordinación de la Bioq. Molinari, la responsabilidad académica estuvo a cargo de las docentes, doctoras Marcela Trapé y Claudia Drogo. Un grupo activo de alumnos auxiliares y voluntarios de la carrera de Medicina (Valeria Landaeta Lopez, Julieta Ruiz, Melani Martinez, Paula Leal Louback y Jessica Verissimo Texeira), acompañó las jornadas como facilitadores, asistiendo a los participantes en la formulación, el control de procesos y la resolución de dudas. La participación estudiantil fue un eje central del proyecto: los voluntarios no solo pusieron en práctica conocimientos bioquímicos, sino que también ejercieron la docencia comunitaria, fortaleciendo su formación profesional y su compromiso social.

En palabras de Molinari, “la idea es transferir conocimientos científicos y técnicos que permitan elaborar cosmética natural segura y, al mismo tiempo, ofrecer herramientas concretas para que los participantes puedan desarrollar microemprendimientos locales”. Es decir, educar desde la ciencia y habilitar capacidades que impacten en la economía local y en la autonomía de quienes participan. Lo afirmado de la coordinadora refleja la vocación de la UAI por vincular la formación académica con demandas sociales concretas y por promover prácticas sustentables que cuiden tanto la salud de las personas como la del entorno.

 

Saberes para un desarrollo sustentable

Los contenidos abordados en los talleres incluyeron fundamentos de la salud cutánea y el pH de la piel, elaboración artesanal y control de calidad de jabones terapéuticos e insumos de higiene y cosmética sustentable, y buenas prácticas de manufactura, bioseguridad y conservación natural. Estas temáticas fueron desarrolladas en un formato que priorizó la experimentación guiada: cada participante tuvo la oportunidad de observar y ejecutar pasos de formulación, medir parámetros relevantes para la estabilidad y seguridad de los productos, y conocer alternativas de conservación natural que eviten el uso de aditivos potencialmente dañinos. La combinación de teoría y práctica permitió que los asistentes comprendieran no solo el “cómo” sino también el “por qué” de cada procedimiento, un aspecto clave para garantizar productos seguros y de calidad.

La programación buscó facilitar la participación de distintos públicos y garantizar que tanto vecinos del municipio como miembros de la comunidad universitaria pudieran acceder a la formación. La articulación institucional fue clave para el alcance territorial del proyecto. Desde el municipio baigorriense destacaron la importancia de promover talleres que fomenten prácticas sustentables y brinden herramientas productivas a la comunidad, una mirada que complementa la propuesta académica de la UAI y potencia su impacto social. La formalización del trabajo territorial incluyó la gestión de actas y notas de intención que consolidaron la cooperación entre la Universidad y el Municipio.

En un contexto donde la demanda por productos naturales crece, la UAI propuso una formación que no se limita a recetas de elaboración, sino que incorpora criterios científicos para evaluar la seguridad, la eficacia y la sostenibilidad de los insumos. Este enfoque permite a los participantes distinguir entre modas y prácticas respaldadas por evidencia, y los habilita para diseñar productos que respeten la fisiología de la piel y sus necesidades específicas.

La experiencia también tuvo un componente formativo para los estudiantes universitarios que actuaron como voluntarios. Su rol como facilitadores en las prácticas permitió consolidar competencias técnicas, como formulación, control de calidad, manejo de procesos; y habilidades transversales como la comunicación, la enseñanza y el trabajo en equipo. “Queremos que la formación universitaria trascienda el aula y que los estudiantes se vinculen con la comunidad; así fortalecemos la formación integral y la vocación social”, subrayó Molinari.

El programa de la UAI se convirtió en una herramienta para potenciar el empleo local y apoyar a emprendedores que buscan alternativas sustentables para sus productos. Los talleres no solo ofrecieron conocimientos técnicos, sino que también permitieron generan redes y oportunidades concretas para quienes desean iniciar o mejorar un emprendimiento en cosmética natural.

La experiencia de UAI‑BioLab, la coordinación académica, el compromiso de los docentes y la participación entusiasta de los estudiantes y vecinos conformaron una trama de colaboración que permitió llevar a la práctica una propuesta formativa con sentido social y proyección productiva. La Universidad continúa así consolidando su presencia en la región, ofreciendo programas que vinculan la formación profesional con las necesidades y oportunidades de la comunidad.