Enfermedad Cardiovascular en la Mujer

Llego la hora de intervenir, asumiendo un enfoque de género de la patología cardiaca

Las enfermedades cardiovasculares en general y la cardiopatía isquémica o enfermedad coronaria en particular han sido, tradicional y erróneamente, consideradas como una problemática exclusivamente masculina.

Diversas investigaciones desarrolladas tanto por sociedades científicas extranjeras, como la American Heart Association (AHA) así como de nuestro propio medio, han observado una percepción por parte de las propias mujeres en el sentido que sus principales problemas de salud se vinculan con la patología oncológica, negando o subestimando a las enfermedades cardiovasculares.

Una encuesta de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), que incluyo una muestra de 600 mujeres, estableció que para casi el 54% de las evaluadas la causa principal de muerte femenina resultaba el cáncer en general, correspondiéndole al cáncer de mama, en particular, un 16.5%, mientras que solamente el 20% de las encuestadas respondió que la misma resultaba la patología cardiovascular.

Estos resultados, coincidentes con otros estudios, marcan una profunda desproporción entre la realidad, donde la enfermedad cardiovascular representa la principal causa de muerte femenina y la percepción equivocada que las propias mujeres asumen sobre dicha condición.

Esta situación se extiende, lamentablemente y peligrosamente, a los médicos tratantes. Así las pacientes de femeninas reciben, según datos del Registro Epi- Cardio de la SAC menos tratamientos que los necesarios cuando presentan un síndrome coronario agudo, con tasas de utilización inferiores de fármacos que claramente han demostrado reducir la mortalidad del infarto, como el uso de dogas antiagregantes plaquetarias, estatinas, beta bloqueantes e inhibidores de la enzima convertidora, además de realizárseles un número inferior de procedimientos diagnósticos como una angiografía coronaria y, también,  una reducida utilización de estrategias terapéuticas  como el tratamiento fibrinolítico del infarto, la angioplastia primaria o la cirugía de revascularización coronaria.

Curiosamente, o no, el mismo estudio establece una tasa de utilización superior, en pacientes de género femenino, solamente para el caso de las drogas ansiolíticas.

Situaciones como las referidas conllevan consecuencias importantísimas. La mortalidad de las mujeres que padecen un infarto de miocardio supera a la de pacientes de género masculino. Las primeras presentan mayor número de complicaciones severas, tales como: insuficiencia cardiaca, preinfarto o complicaciones mecánicas del infarto, todo lo cual afecta desfavorablemente su pronóstico, y resulta la causa de una mayor mortalidad.

Existen campañas destacadas respecto de la prevención del cáncer de mama fomentando el autoexamen mamario y el uso correcto de la mamografía, así como se informa en forma destacada respecto de la utilidad del estudio de Papanicolaou como prevención del cáncer de cuello de útero.

Sin embargo, no se aprecian esfuerzos semejantes para intentar actuar preventivamente sobre la principal causa de muerte femenina, las enfermedades cardiovasculares.

En el año 2006, y bajo la iniciativa de su primer presidenta mujer, la Dra Liliana Grinfeld, la SAC creo un grupo específico de discusión de esta problemática que devino con los años en el Área de la Mujer SAC.

Informes de dicho grupo permitieron reconocer que en la Argentina fallece una mujer cada 11 minutos, resultando que una de cada tres lo hará debido a causas cardiovasculares. A partir del año 2007 el número de mujeres que fallecen a consecuencia de eventos coronarios supera al numero de hombres que padecen la misma condición.

Las pacientes de género femenino se ven afectadas de forma diferente ante los factores de riesgo convencionales, como hipertensión arterial, diabetes, tabaquismo o dislipemias, con grades mayores de riesgo cardiovascular ante los mismos, además de presentar otros factores específicos del genero, como la edad de la menarca, la menopausia, el embarazo y sus cambios fisiopatológicos asociados, el uso de fármacos anticonceptivos, y entidades vinculadas a patología cardiaca como la poliquistosis ovárica y la displasia fibromuscular.

La mujer presenta un “patrón femenino“ propio de enfermedad coronaria, el cual difiere del masculino requiriendo esfuerzos diagnósticos y terapéuticos que muchas veces son desconocidos  por la mayoría de los médicos tratantes. Las pacientes suelen presentar manifestaciones clínicas diferentes que han sido erróneamente definidas como “atípicas”, lo cual proviene de la descripción original dela angina de pecho, en 1718, por parte de William Heberden. El problema resulto que Heberden, quien era hombre, describió dicho síndrome en una población predominantemente masculina (93%) y divulgo su información en congresos, a los cuales solo asistían médicos de sexo masculino, y que fuera publicado en revistas científicas que inicialmente solo eran leídas por hombres.

 La problemática de la enfermedad cardiovascular de la mujer debe abordarse con un enfoque de género y asumirlo como un serio problema de salud pública el cual requiere de diversas acciones educativas, formativas y de divulgación, tanto sobre la comunidad general, como sobre los médicos tratantes en particular. Ha llegado el tiempo de actuar en dicho sentido.

En dicho sentido la Universidad Abierta Interamericana ha desarrollado, en el segundo cuatrimestre del 2020, la primera Diplomatura Universitaria sobre Enfermedad Cardiovascular de la Mujer, convirtiéndose en una de las primeras Instituciones universitarias en proponer un enfoque centrado, específicamente, en las características diferenciales de la enfermedad cardiovascular en la paciente de género femenino.

El interés observado por el público participante, principalmente (pero no excluyentemente) médicas y estudiantes de años superiores de la carrera de medicina, nos plantea el desafío de ampliar y extender la Diplomatura a un formato anual y a la búsqueda de incluir conceptos en la enseñanza de la carrera, tanto en el grado como en el postgrado reconociendo la importancia de esta problemática, y desarrollando acciones que ubican a la UAI como Institución pionera y líder en dicho enfoque especifico de género.

Por Dr. Ricardo Luis Levin. Medico CardiólogoDoctor en Medicina. Director (2009) Consejo de Emergencias Cardiovasculares. Secretario Académico-Carrera de Especialista en Cardiología (UAI). Director Diplomatura Universitaria en Enfermedad Cardiovascular de la Mujer.