Transformar la donación en hábito
En el marco de la conmemoración del Día del Kinesiólogo, la Licenciatura en Kinesiología y Fisiatría de la Universidad Abierta Interamericana (UAI – Sede Rosario) organizó, en articulación con el Centro Único de Donación, Ablación e Implante de Órganos (CUDAIO), una jornada de colecta de sangre que buscó instalar la donación voluntaria como una práctica habitual y un ejercicio de responsabilidad cívica. La actividad, que combinó la recolección de muestras con instancias de promoción y educación en salud, tuvo como objetivo no solo abastecer los bancos de sangre del sistema sanitario, sino también fortalecer el rol del ciudadano como actor activo en la construcción de una comunidad más solidaria y equitativa.
La propuesta partió de una reflexión sobre la ciudadanía y la salud pública: la donación de sangre fue planteada por los organizadores “no como un trámite, sino como un ejercicio de responsabilidad civil, considerando la donación como deber social ya que se promueve la idea de que el ciudadano no es solo un sujeto de derechos (recibir salud), sino también de responsabilidades (sostener el sistema de salud para otros)”, según explicó el director de la carrera de Kinesiología, el especialista Sergio De San Martin. Esa perspectiva orientó cada una de las acciones desarrolladas durante la jornada y marcó el tono de las intervenciones educativas dirigidas a quienes se acercaron a donar o a informarse.

La colecta, coordinada técnicamente por el CUDAIO, organismo dependiente del Ministerio de Salud de Santa Fe que articula acciones con el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI), fijó como meta la obtención de 50 muestras, cifra se alcanzó superando las expectativas previas. “Obtuvimos una muy buena participación y se logró colectar las 50 muestras que era el objetivo establecido por el CUDAIO. Estamos muy contentos por la repercusión que tuvo la jornada, fundamentalmente porque se pudo ver una gran participación no solo de alumnos de diferentes carreras sino también de docentes, personal de diversas áreas de UAI y, por supuesto, externos que también se acercaron a colaborar”, afirmó De San Martin, quien destacó la espontaneidad y la amplitud de la convocatoria como indicadores del impacto social de la iniciativa.
La jornada contó con la integración activa de estudiantes voluntarios de las carreras de Kinesiología y Fisiatría, Instrumentación Quirúrgica y Enfermería, quienes se sumaron a las tareas de promoción de la salud y a la logística de la colecta. Estos alumnos participaron en la recepción de donantes, en la entrega de información sobre el procedimiento y los criterios para ser donante, en los controles clínicos previos (tensión arterial, temperatura, frecuencia cardíaca y frecuencia respiratoria), y en el acompañamiento durante todo el proceso, que tiene una duración aproximada de 45 minutos. Además, se brindó información posdonación y se ofreció a cada persona un refrigerio al finalizar, con el objetivo de garantizar la seguridad y el bienestar del donante en todas las etapas.
Más allá del resultado numérico, los organizadores subrayaron el valor formativo y comunitario de la experiencia. “Más allá de la alegría por el número final obtenido en la colecta, nuestra felicidad es por esa espontaneidad de la participación de toda la comunidad UAI. En Kinesiología buscamos formar profesionales con participación, activa y responsable, el desarrollo de la empatía y el altruismo en nuestros estudiantes, y consideramos que el acto de donar a un "desconocido" refuerza la noción de pertenencia a una comunidad donde el bienestar del otro es propio. Representa la construcción de un sujeto comprometido con la vida de sus pares”, señaló De San Martin, poniendo el acento en la dimensión ética y pedagógica de la actividad.
Un acto solidario
La articulación entre la universidad y el CUDAIO permitió poner en primer plano la idea de equidad social en el acceso a recursos sanitarios. Los organizadores recordaron que una sociedad que dona sangre voluntariamente es “una sociedad más robusta y menos vulnerable”, ya que la disponibilidad de sangre no depende de redes de contacto ni de recursos económicos, evitando la presión sobre las familias y el modelo de “donante por reposición”. En este sentido, el Esp. De San Martin sostuvo que “la donación es el acto de solidaridad más igualitario que existe: todos somos iguales ante la necesidad de sangre y todos (potencialmente) podemos darla. Acciones como esta, fomentan una cultura de participación basada en el bien común”.

La jornada incluyó instancias educativas destinadas a que los asistentes conozcan en detalle el proceso de donación: los pasos previos, las medidas de seguridad para donante y receptor, las posibles reacciones adversas y los protocolos para prevenir y tratar complicaciones. Se hizo hincapié en la importancia de reconocer los criterios y las contraindicaciones, tanto temporales como permanentes, para ser donante y en la necesidad de brindar información clara, precisa y empática que genere confianza y desmonte mitos y creencias erróneas sobre la donación.
Desde el punto de vista técnico, se recordó que para ser donante es requisito tener 18 años, desayunar de forma habitual, pesar más de 50 kilogramos, concurrir con DNI y no haberse realizado un tatuaje o piercing en los últimos meses. Se destacó que, gracias a este breve procedimiento, cada donante puede salvar la vida de al menos tres personas, contribuir a que pacientes con enfermedades potencialmente mortales vivan más tiempo con mejor calidad de vida y posibilitar la realización de intervenciones médicas y quirúrgicas complejas. Esa combinación de sencillez del acto y magnitud de su impacto fue uno de los mensajes centrales de la jornada.
La experiencia en terreno representó una oportunidad única para que los estudiantes afiancen prácticas con una fuerte impronta humanitaria y comunitaria. Para la UAI, estas actividades forman parte de una estrategia pedagógica que busca no solo transmitir conocimientos técnicos, sino también formar sujetos comprometidos con la vida colectiva y con la construcción de una cultura de solidaridad.

El rol del CUDAIO en la organización y ejecución de la colecta fue clave para garantizar los estándares de seguridad y la correcta gestión de las muestras. El organismo coordina la promoción de la donación de órganos, tejidos y células para trasplante, así como las acciones relacionadas con la procuración y el trasplante. Su intervención en la jornada facilitó que la colecta se desarrollara con protocolos adecuados y que las muestras obtenidas se integren a la red de abastecimiento de hemocomponentes del sistema sanitario regional.
“Tenemos la necesidad de que el ciudadano deje de ser un espectador de los problemas de salud y se convierte en un agente activo que aporta una solución tangible, demostrando un alto grado de protagonismo comunitario mediante la promoción de valores democráticos”, concluyó De San Martin, sintetizando la intención de que la donación voluntaria deje de ser un gesto ocasional para convertirse en una práctica habitual y solidaria.
La sangre, el plasma y otros hemocomponentes constituyen recursos insustituibles en la atención sanitaria, y su disponibilidad depende de la voluntad colectiva. La experiencia desarrollada en la UAI, en conjunto con el CUDAIO, demostró que, más allá de la logística y los números, lo que se construye en estos espacios es una cultura de pertenencia y responsabilidad compartida, donde cada donante es a la vez participante y potencial beneficiario de un sistema de salud más justo y solidario.


