Formación continua para abordar los desafíos del Derecho de Familia
El abogado Sebastián Mohr acaba de completar el posgrado Especialización en Derecho de Familia de la Universidad Abierta Interamericana (clic acá para ver más información), un paso que forma parte de un recorrido académico y profesional marcado por la búsqueda permanente de actualización y perfeccionamiento.
Su vínculo con la institución comenzó mucho antes de iniciar el posgrado. “La elección se debió a tener conocimiento personal de la casa de estudios”, explica. En su caso, la relación con la universidad tiene también un componente familiar: “Mis dos hermanas son egresadas de carreras de grado, y yo particularmente ya cursé tres diplomaturas allí previas a la especialización”.
Ese recorrido previo consolidó una confianza en la propuesta académica de la universidad y lo llevó a profundizar su formación en una de las áreas más complejas y dinámicas del derecho. Mohr se desempeña como abogado y funcionario judicial, una doble responsabilidad que, según explica, exige una formación constante.
En ese sentido, el posgrado se presentó como una oportunidad para sistematizar conocimientos y profundizar en una rama jurídica particularmente sensible. Antes de comenzar la cursada, sus expectativas eran claras: “Las mejores”, recuerda. Y agrega que el resultado de esa experiencia se refleja en la culminación de la carrera: “La experiencia está a la vista, ya que he concluido toda la carrera con dedicación y responsabilidad”. Durante el trayecto académico, Mohr destaca que “todo aprendizaje es valioso”, tras evaluar sus conocimientos y herramientas adquiridas a lo largo de la especialización.
Uno de los aspectos que más enriqueció su experiencia fue el intercambio con colegas de diferentes jurisdicciones. Al tratarse de una propuesta académica en modalidad virtual, la especialización reúne profesionales de distintas regiones de Argentina, lo que amplía la mirada sobre la práctica jurídica.
En ese sentido, Mohr destaca que la formación influyó positivamente en su manera de abordar los casos. “Adquirí experiencias de otras jurisdicciones, ya que al ser una carrera virtual hay profesionales de todas partes del país, lo que enriquece aún más la carrera”, explica. Ese intercambio permite comprender cómo se aplican las normativas en distintos contextos y analizar problemáticas familiares desde perspectivas diversas.
El Derecho de Familia implica abordar situaciones atravesadas por conflictos personales, vínculos afectivos y decisiones que impactan profundamente en la vida de las personas. Para Mohr, este contexto exige un ejercicio profesional especialmente responsable. “Un profesional debe manejarse con responsabilidad y seriedad ante los casos verdaderamente complejos como lo es el derecho de familia”, afirma.
Esta mirada pone en evidencia que el trabajo en esta área no se limita únicamente a la interpretación jurídica, sino que también requiere sensibilidad y criterio para acompañar procesos que muchas veces involucran momentos difíciles para las familias.
Consultado sobre el panorama actual de esta rama del derecho en Argentina, Mohr considera que se trata de un campo que evoluciona constantemente. “Estamos bien, pero hay que mejorar muchas cuestiones. Es una rama del derecho que varía constantemente”, sostiene.
Los cambios sociales y culturales, explica, impactan de manera directa en la legislación y en las prácticas judiciales. “Mucho, algunos cambios en forma positiva y otros no tanto”, reflexiona al analizar cómo las transformaciones de la sociedad influyen en el derecho de familia.
A lo largo de la especialización, Mohr encontró en el equipo docente uno de los pilares fundamentales de la experiencia formativa. “Es de destacar la capacidad de los profesionales que dictan la especialización”, subraya.
Según describe, se trata de docentes que no solo cuentan con una sólida preparación académica y profesional, sino que además generan un clima de trabajo colaborativo durante la cursada. “Todos ellos no solo están preparados, sino que con calidad humana llevan adelante la cursada de manera colaborativa y amena”, destaca.
A partir de su experiencia, Mohr no duda en recomendar esta especialización a otros profesionales del derecho. “Lo he recomendado mucho, porque es positivo para la profesión”, asegura.
En particular, considera que profundizar en el derecho de familia permite mejorar la forma en que se abordan las problemáticas vinculadas a la vida familiar. “Es necesario para mejorar las cuestiones que se suscitan en el ámbito familiar”, concluye.
Con esta nueva etapa académica finalizada, Sebastián Mohr reafirma una convicción que atraviesa todo su recorrido: en una disciplina tan sensible y cambiante como el derecho de familia, la formación permanente no solo fortalece el ejercicio profesional, sino que también contribuye a brindar mejores respuestas a las necesidades de la sociedad.
