Camino a la RoboCup en Corea del Sur
Un grupo de estudiantes viajará esta semana a Corea del Sur para representar al país en la RoboCup, el mundial de robótica que reúne a equipos de todo el mundo. Los jóvenes participan en la categoría Rescate Simulado, una disciplina orientada a desarrollar sistemas robóticos capaces de asistir en situaciones de emergencia mediante la recopilación y transmisión de información desde zonas de desastre.
Emanuel Hamui, estudiante de la Licenciatura en Gestión de Tecnología Informática de la Universidad Abierta Interamericana (UAI) y miembro del equipo, explicó al noticiero de RTS (Radio y Televisión Santafesina) que el propósito del encuentro va más allá de la competencia: busca fomentar el intercambio de conocimientos y la aplicación de nuevas tecnologías. Según explicó al multimedio provincial, “el mundial busca divulgar la robótica, la automatización de procesos y el trabajo colaborativo”.
Hamui detalló que la RoboCup funciona como un espacio para compartir soluciones, comparar enfoques y establecer redes de trabajo que pueden trascender la competencia misma. Según el joven, la experiencia permite tanto competir como “agregar conocimiento” y generar contactos con equipos de distintos países.
En la categoría en la que participa la delegación argentina, los equipos trabajan en entornos virtuales para adaptar robots a escenarios de desastre. Hamui aclaró: “Se trata de adaptar un robot a zonas de desastre para que pueda ayudar al rescate de una vida humana”, y comentó que, en esta edición, las pruebas se realizan mediante software.

El funcionamiento de la prueba exige que el robot recopile información del entorno y la envíe al rescatista para que éste pueda ingresar a la zona con mayor conocimiento de los riesgos. Como detalló Emanuel, “la tarea del robot es la de recopilar información en el entorno para después enviársela al rescatista y que este pueda entrar a la zona y hacer todo lo que deba hacer, pero sin sufrir de mayores riesgos porque ya el robot tiene toda la información de lo que hay en dicha zona”.
En la práctica competitiva, los equipos reciben entornos distintos a lo largo de rondas y deben adaptar sus algoritmos para que el robot responda correctamente a cada nuevo escenario. “En la competencia tenemos cuatro rondas por día, durante 3 jornadas en total en los que se va dando un entorno. A medida que vas pasando, se van complejizando más estos entornos y también tenemos una prueba técnica en la que nos dan un ejercicio donde tenemos que adaptar el robot al test que nos han dado, y tenemos unas 3 horas para completarlo. Luego, se evalúa según corresponda al ejercicio”, reveló Hamui.
Coordinados por el licenciado Gonzalo Zabala (director del Laboratorio de Robótica y Tecnología Educativa del Centro de Altos Estudios en Tecnología Informática de la UAI), la delegación está compuesta por Hamui (que participa como mentor), Ramiro Francavilla (Colegio Leonardo Da Vinci), y Martina Talamona (Colegio Galileo Galilei), capitana del equipo y compañera de Emanuel en las competencias del año pasado en la RoboCup América en Estados Unidos y en el Mundial llevado a cabo en Brasil. El equipo trabajó durante seis meses previos de preparación para llegar con una versión final del software que controlará al robot en la competencia. Hamui describió el proceso, donde se programan y testean múltiples iteraciones hasta llegar a una versión final que se lleva al certamen para ser ejecutada en los entornos que la organización provee.
El uso de simuladores es una decisión técnica y práctica: “Tiene que ser probado un millón de veces, es por eso que se usan simuladores y no se usan los robots físicos, porque se pueden quemar las baterías, se pueden romper los circuitos eléctricos, entonces se prueban primero simuladores en la competencia”, señaló. Además, advirtió sobre la fragilidad de los sistemas: cambios mínimos pueden provocar fallos en otras partes del programa, por lo que las modificaciones durante la competencia deben ser muy controladas. Hamui también explicó que, durante la fase de testeo previa al inicio formal, es posible realizar ajustes mínimos, pero “no cambios bruscos porque en robótica pasa algo que por más mínimo que sea el cambio se puede romper otra cosa”.

Consultado en RTS sobre la posición de Argentina en el contexto internacional, y en particular sobre la experiencia previa del equipo, Hamui ofreció una lectura realista sobre fortalezas y debilidades. “Argentina tiene muchas ganas, lo veo con mucha pasión”, sentenció, pero advirtió que otros países cuentan con mayor poderío económico y sistemas educativos que llevan más tiempo orientados a estas disciplinas. “No es que en 5 meses se puede hacer esto, y básicamente otros países tienen otro tipo de educación, una situación económica un poco mejor y se pueden dar esa posibilidad de fallar un poco más que nosotros, que por ahí estamos un poco más reducido en costos”, concluyó. A pesar de las limitaciones, Hamui destacó el valor formativo y práctico de la experiencia: “Es algo que se puede llevar a la práctica y que puede salvar vidas”, afirmó, subrayando que los desarrollos presentados en la RoboCup tienen potenciales aplicaciones concretas en operaciones de emergencia reales.
Emanuel Hamui tiene apenas 20 años, y acompaña en esta ocasión a los competidores de la categoría sub-19 en calidad de mentor, aunque forma parte del equipo desde el año anterior. Sobre el cronograma, detalló que llegarán el 28 de junio y que la competencia comienza formalmente el 1 de julio, extendiéndose hasta el 5, con la prueba técnica prevista para el 6 de julio. Asimismo, el equipo argentino participará en actividades académicas dentro del evento: presentarán un paper en una competencia posterior.
La RoboCup congrega a casi 5.000 personas, según describió Hamui, y ofrece la posibilidad de interactuar con equipos de numerosos países. Más allá de la competencia, el encuentro es una oportunidad para intercambiar conocimientos, establecer relaciones y conocer enfoques distintos. “Es un lugar inmenso con equipos de todo el mundo y tenés la posibilidad de hablar con gente aprovechando la posibilidad de agregar conocimiento, no solamente ir a competir sino también de hacer algunas relaciones y de conocer más”, comentó.

La participación en la RoboCup de Corea del Sur combina competitividad, aprendizaje y vocación social: los estudiantes trabajan para que la robótica aporte información clave en situaciones de riesgo, con la meta de reducir peligros para los rescatistas y aumentar las posibilidades de salvar vidas. Como relató Emanuel, la experiencia no solo mide destrezas técnicas, sino que también pone en juego la capacidad de colaborar, innovar y adaptarse frente a desafíos reales y cambiantes.
Este trabajo denodado del equipo para poder ser parte del Mundial de robótica no podría concretarse sin la colaboración de los sponsors IT Patagonia (Instagram: @itpatagonia / LinkedIn: IT Patagonia) e InterAssist (Instagram: @interassist / LinkedIn: Interassist), quienes con su ayuda son parte fundamental para competir al más alto nivel en la RoboCup 2026.


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