Rumbo a Toronto: las palabras del equipo que representará a la UAI en la RoboCup junior
Los estudiantes del nivel secundario, junto con alumnos y graduados de la Universidad Abierta Interamericana participarán en la segunda edición de la competencia Robocup Junior, que se realizará del 22 al 25 de octubre de 2026 en el Sheridan College (Davis Campus) en la ciudad de Toronto, Canadá.
Los estudiantes que viajarán y representarán al equipo que trabajó por 14 horas semanales en el laboratorio de Robótica Educativa del CAETI, los jueves y sábados, son: Lucila Pereyra, Matías Soliz, Nicolás Levy, Joaquín Sosa Peña y Martina Talamona. Participarán de la categoría sub-19 de soccer con robots físicos que abarca a jóvenes de entre 10 y 19 años.
La modalidad de juego consiste en partidos de robots autónomos dos versus dos, que juegan con una pelota de golf infrarroja (IR) o mediante sistemas de visión artificial, diseñados y programados íntegramente por los estudiantes para que se incorporen al mundo de la robótica. La cancha tiene aproximadamente 2,30 metros por 1,80 metros, mientras que los robots poseen una altura máxima de 18 centímetros.
El robot que presentarán los alumnos del CAETI tiene como bases, motores de 15 volts con los que se mueve, su cerebro está controlado con una Raspberry y un microcontrolador llamado Arduino Nano, utiliza un LiDAR para detectar las puntas de la cancha y armar un perímetro para entender toda su área, una brújula para su propia orientación y en términos de juego cuenta con ruedas omnidireccionales y un solenoide para poder patear.
Los chicos y chicas tuvieron bastantes desafíos al momento de realizar y perfeccionar los robots. Desde pasar horas investigando circuitos para observar qué fue lo que falló, problemas de conexiones en el primer robot y hasta quemaduras continuas en el cerebro de los robots sin control alguno. “Cuando se rompe algo, veces es muy simple solucionarlo, pero te lleva horas y horas de investigación y frustraciones”, manifestó Leonardo Álvarez, estudiante de la Licenciatura en Robótica e Inteligencia Artificial en UAI.

Martina Talamona, estudiante de 16 años del colegio Galileo Galilei, recordó que el año pasado comenzó junto a Lucila y a Gonzalo a desarrollar los robots de soccer con el objetivo de ganar la competencia internacional en Salvador el 1 de noviembre: “trabajamos de manera muy sacrificada, nos hemos quedado a dormir en el laboratorio, adentrándonos en una categoría en la que ninguno tenía experiencia y no teníamos a nadie que se encargara de la electrónica”. Al momento de la competencia, llegaron al lugar y se les rompió una tarjeta de memoria que controlaba el robot, queriendo arreglar la misma se terminó por romper la otra tarjeta del otro robot.
“La verdad es que aprendí que todas esas cosas a uno también lo forman como persona, a cómo tratar a sus compañeros de equipo cuando tienen presión. Estamos en un contexto más o menos similar, viniendo al laboratorio de lunes a lunes en donde todos nos estamos esforzando mucho, venimos después del colegio, Gonzalo viene después del trabajo, etc. Estoy valorando muchísimo más el proceso y estoy mucho más abierta a que quizás el resultado no sea el mejor, pero sí a estar conforme con mi trabajo y también con lo que vinieron haciendo el resto de los chicos”, reflexionó Talamona.
Por su parte, Lucila Pereyra, estudiante de 16 años del colegio Galileo Galilei, se encargó del diseño de los robots donde tuvo que realizar varios prototipos para llegar al resultado final: “hice toda una investigación sobre qué tipo de ruedas usaban los otros equipos, ya que había algunos que tenían tres ruedas y otros cuatro. Estuve un mes armando ruedas porque se trababan o no funcionaban”.

Respecto a como serán los resultados en la competencia, Matías Soliz, alumnos de la escuela politécnica Manuel Belgrano, expresó que les tiene mucha fe a los robots: “en otras competencias los profesores nos decían que estemos tranquilos, sin miedo y relajados y nos ayudaba bastante que confiaran en nuestro proceso”.
Nicolás Levy, estudiante de la carrera de Ingeniería en Sistema Informáticos en la UAI, argumentó que “el viaje es muy importante y muchas veces más que el destino”. El graduado manifestó que sea el resultado que sea se sentirá muy bien de “todo el viaje que hicimos”.
“Ir a Canadá es algo nuevo para mí. Nunca me he alejado tanto del país. Me imagino que voy a ser un manojo de nervios, lo voy a ver en la cancha y si le llega a pasar algo, me va a dar un ataque cardíaco. Pero confío en que todo va a salir bien”, evidenció Levy.

La experiencia y el historial de los otros competidores no es un impedimento para los jóvenes. “El ver que otros países u otras instituciones tienen mucho tiempo atrás, no es un desafío, es un muro a escalar. Nosotros decimos, es nuestra primera vez, es una etapa que se puede construir por el tiempo y creemos que la mejor forma de verlo es aprendiendo y sabiendo que se puede intentar otros años o podemos seguir mejorando en el poco tiempo que nos queda, dijo Joaquín Sosa Peña, estudiante de la escuela politécnica Manuel Belgrano.



