• Publicado en: 2026

Café, debate e Inteligencia Artificial

El 7 de julio la Facultad de Tecnología Informática realizó el segundo encuentro de Café Tecnológico en el aula 3101 de la sede Centro (San Juan …) para todos los estudiantes y graduados de las diversas carreras.

Este evento es un espacio informal y participativo donde los estudiantes pueden intercambiar sus ideas, debatir tendencias y compartir experiencias sobre temas que les interesen, fomentando la comunidad y el pensamiento crítico.

En cada encuentro se aborda una temática diferente; en el pasado, se trató cómo la inteligencia artificial está cambiando la manera en la que se hacen diversas actividades en el mundo. Su responsable fue Susana Darín, secretaría Técnica de Extensión de la Facultad de TI y quien llevó toda la charla con sus conocimientos fue Néstor Adrián Balich, director del Laboratorio de Robótica e Inteligencia Artificial.

Una pequeña parte de la gran charla

Según Silvina Belén Aponte, graduada en UAI de la carrera de Ingeniería en Sistemas, en Japón generaron robots pequeños que vigilan y cuidan a los adultos mayores: “No habla, pero tiene una cámara de vigilancia, se mueve, detecta personas, porque en Japón el problema que tienen es que están muy solos y los adultos mayores no saben adónde ir”.

Magalí Bolivar, estudiante de la Carrera de Ingeniería en Sistemas de cuarto año, contó su experiencia con los robots de cuidado: “Presentamos un robot así, pero más orientado a los primeros años de la infancia. Nos dimos cuenta que los niños de hoy en día tienen mucho acceso a la tecnología”.

Respecto a esto, Néstor Balich introdujo el concepto de “robots sociales”, máquinas que por su forma de interactuar dan la impresión de sentir: "La emoción la siente el ser humano quien cree que se lo está transmitiendo al robot”. Esto, derivó a debatir sobre los casos reales de vínculos afectivos humano-IA donde personas desarrollaron relaciones de pareja con chatbots; el caso de un hombre que se casó con un holograma en Japón y la referencia a la película “Her” donde un personaje se enamora de un sistema operativo.

Ante el debate sobre la comparación entre la Revolución Industrial y la tecnológica, el director aclaró que no son iguales ya que la inteligencia artificial “generará un cambio bastante abrupto, pero no se convertirá en una gran revolución. La IA permitirá reemplazar algunos trabajos que requieren razonamiento, que hasta ahora no pueden sustituir”. “Es una herramienta muy buena para crear música, videos, modelos de razonamiento individual que requieren mucha potencia de cálculo, algo que un robot no puede lograr”.

“Hay un chiste en el mundo de la programación que dice: programé una hora y sin darme cuenta, talé árboles en Estados Unidos”, detalló Balich respecto al costo energético y ambiental que suele quedar invisibilizado donde el uso de agua y recursos naturales quedan fuera de foco. “Inteligencias que no consumen agua, aprovechan las zonas frías, emiten calor y contaminan el medio ambiente”, añadió Silvina.

Se planteó, también, que hay tareas donde la IA no puede reemplazar al humano porque el proceso de entrenamiento requiere cometer accidentes. El ejemplo central dado por el director fue el control del tráfico aéreo: “Para aprender a no estrellar aviones, tengo que colisionarlo, y eso, mataría personas”. “Hay un dilema tecnoético. Se está debatiendo mucho la ética de lanzar un producto que afectará negativamente a cierta comunidad por maximizar su rentabilidad”, remarcó Susana Darín.

Con respecto a las regulaciones que la inteligencia artificial debería tener en Argentina, Balich fue muy claro “no tenemos una regulación específica”. “En Argentina existen nuevas estafas donde se reciben mensajes de WhatsApp con la voz de alguien conocido, ya que logran clonarla. Tenemos cartas de intención sobre el buen uso de la IA pero no salen de ahí”, manifestó el director.

La inteligencia artificial, además, cuenta con diversos “sesgos” en el entrenamiento que le proporcionan sus dueños. “La IA necesita miles de cosas para aprender. Ocurrió con el chatbot de Microsoft, le dieron toda la información de Twitter, una app que utiliza mucho la ironía. En una semana tuvieron que desactivarlo ya que termino siendo xenófobo y racista”, explicó Balich.

Finalmente, se debatió si el uso constante de la IA está afectando la capacidad cognitiva y emocional de las nuevas generaciones, particularmente la tolerancia de la frustración y la falta de procesos al tener todo resuelto de forma inmediata. “Hay personas que consultan todo el día con cualquiera de las inteligencias artificiales existentes y pierden el pensamiento crítico y reflexivo”, concluyó Néstor Balich.