• Publicado en: 2026

Despertando el gen emprendedor

Las historias de quienes se animaron a transformar una idea en un proyecto concreto fueron el punto de partida de una jornada destinada a inspirar, interpelar y acercar el mundo emprendedor a las nuevas generaciones. En la Sede Rosario de la Universidad Abierta Interamericana se llevó adelante el XIV Foro “Aprender a Emprender”, una propuesta que reunió a estudiantes de las carreras de la Facultad de Tecnología Informática con empresarios, especialistas y referentes de la innovación tecnológica.

Durante el encuentro, los alumnos tuvieron la posibilidad de conversar directamente con emprendedores que compartieron sus experiencias, describieron los desafíos que atravesaron y reflexionaron sobre las decisiones que marcaron sus trayectorias. La actividad se convirtió en un espacio de intercambio en el que las preguntas, las dudas y las inquietudes de los estudiantes dialogaron con testimonios surgidos de la práctica profesional.

El foro fue creado y coordinado por el doctor Marcelo De Vincenzi, vicerrector de Gestión y Evaluación de la UAI, decano de la Facultad de Tecnología Informática y director del programa UAITECH; junto con el licenciado Esteban Sabadotto, coordinador regional de UAITECH en Rosario; la doctora Silvia Poncio, directora de la carrera de Ingeniería en Sistemas Informáticos; el magister Sebastián Velázquez, director de la Licenciatura en Gestión de Tecnología Informática; y el ingeniero David Curras, director de la Licenciatura en Producción de Simuladores y Videojuegos.

Desde su concepción, “Aprender a Emprender” busca establecer un puente entre la formación universitaria y el universo de los negocios innovadores. A través de diferentes mesas de trabajo, emprendedores con trayectorias diversas comparten sus experiencias, sus aciertos, sus equivocaciones y los aprendizajes obtenidos a lo largo del camino.

La propuesta pretende incentivar la generación de nuevos proyectos y el desarrollo de oportunidades de negocios, pero también ampliar la mirada sobre lo que significa emprender. Las conversaciones giraron en torno a las estrategias y acciones necesarias para crear, hacer crecer y consolidar emprendimientos innovadores, especialmente aquellos vinculados con el desarrollo de software, la tecnología financiera, la inteligencia artificial, el comercio electrónico, la ciberseguridad y la transformación digital.

 

Una invitación a pensar de manera diferente

Al abrir el encuentro, el Dr. De Vincenzi dejó en claro el espíritu de la jornada: “La idea de este evento es despertar ese gen emprendedor”. Señaló que existen personas con una inclinación permanente hacia la creación de proyectos: “Algunos son emprendedores seriales, son como los asesinos: emprendedores seriales”, y añadió: “Hay otros que están un poco temerosos, a quienes les gusta estar en la zona de confort y tener el control de todas las variables. Algunos viven en relación de dependencia y otros necesitan un empujoncito para poder empezar a emprender”.

Ese “empujón” puede llegar de distintas maneras. En ciertos casos surge de una conversación, del conocimiento de una experiencia cercana o de la posibilidad de escuchar a alguien que atravesó problemas similares. En otros, nace de una necesidad concreta, de una dificultad laboral o de la identificación de una oportunidad que hasta entonces permanecía inadvertida.

El decano de la Facultad de Tecnología Informática aclaró que el foro no pretende ofrecer recetas universales. “Por supuesto que no les vamos a dar la llave de lo que significa ser emprendedor, porque cada persona es un ser individual. Los contextos son diferentes y las situaciones también lo son. Pero probablemente toquemos algún botón, algo que ustedes necesitaban para empezar a pensar que se puede ser un emprendedor”, expresó.

Uno de los temas centrales de la jornada fue la relación entre el error y la innovación. En ambientes académicos y profesionales suele existir una fuerte presión por alcanzar resultados correctos y evitar equivocaciones. Sin embargo, el emprendedurismo exige convivir con la incertidumbre y aceptar que una idea inicial puede modificarse muchas veces antes de encontrar su forma definitiva.

Ante este contexto De Vincenzi afirmó: “Equivocarse significa hacer algo distinto. Y hacer algo distinto puede ser innovación”. También comentó que una decisión equivocada puede mostrar que un producto necesita cambios, que una estrategia comercial no funciona o que un problema fue planteado de manera incorrecta. Cuando existe capacidad de revisión, una dificultad puede convertirse en el comienzo de una solución superadora.

El creador del foro “Aprender a Emprender remarcó que la Universidad tiene la responsabilidad de generar las condiciones necesarias para que los estudiantes se animen a pensar de otra manera. La educación, sostuvo, no debería limitarse a la repetición de contenidos, sino que debe estimular la autonomía, la creatividad y la construcción de perspectivas propias.

 

UAITECH, un puente entre las ideas y los proyectos

El foro forma parte de una estrategia institucional más amplia impulsada a través de UAITECH, el programa de aceleración de negocios de base tecnológica creado por la Facultad de Tecnología Informática de la UAI junto con su Centro de Altos Estudios en Tecnología Informática (CAETI).

La iniciativa fue diseñada para acompañar a emprendedores que buscan transformar ideas innovadoras en productos, servicios o modelos de negocios con posibilidades de crecimiento. Su tarea consiste en brindar soporte frente a los múltiples desafíos que aparecen durante las primeras etapas de un proyecto tecnológico.

En ese proceso, el acompañamiento de especialistas y el contacto con otras experiencias permiten acortar distancias entre el conocimiento académico y la aplicación concreta. El XIV Foro “Aprender a Emprender” se inscribió precisamente en esa búsqueda: acercar a los estudiantes testimonios reales para que puedan conocer no solamente los resultados, sino también el recorrido que existe detrás de cada iniciativa.

Rotary Internacional acompañó el desarrollo de la actividad a través de la presencia del doctor Carlos Prestipino, miembro del Consejo Superior de la UAI e integrante de esta organización internacional de servicio. La institución reúne a líderes empresariales y profesionales, universitarios y no universitarios, con el propósito de prestar servicios humanitarios en diferentes comunidades, promover elevadas normas éticas en las ocupaciones y contribuir al fortalecimiento de la buena voluntad y la paz.

Prestipino explicó que su participación estuvo atravesada por una doble experiencia. Por un lado, su recorrido como emprendedor dentro de la actividad privada. Por otro, su tarea como emprendedor social en Rotary Internacional. “En la vida privada soy emprendedor y, a través de Rotary, la organización de servicios más grande del mundo, somos emprendedores sociales. Así que estoy aquí en el doble carácter de emprendedor personal y de emprendedor social”, manifestó.

Su intervención puso en primer plano una dimensión que frecuentemente queda relegada cuando se habla de emprender: la posibilidad de generar impacto social. No todos los proyectos persiguen únicamente un resultado económico. Existen iniciativas orientadas a mejorar las condiciones de una comunidad, responder a una necesidad colectiva o crear soluciones para problemáticas que afectan a determinados sectores.

Prestipino destacó especialmente el efecto que puede producir una actividad como el foro en quienes participan. Escuchar a emprendedores relativamente cercanos en edad y conocer sus historias permite reducir la distancia entre la idea y la acción. “Yo creo que hay un antes y un después. Cuando alguien participa de este tipo de actividades, se va a su casa y ya no es la misma persona que entró. Algo le cambia la cabeza”, aseguró.

“Cuando se tiene la posibilidad de una cercanía con aquellos que están emprendiendo, y que no tienen muchos más años que ustedes, se obtiene la certeza de que esto es posible. Simplemente hay que tener la constancia y la dedicación necesarias para hacerlo”, concluyó Prestipino.

La actividad también contó con la participación de Bruno Albano, director del Polo Tecnológico de Rosario. Su testimonio permitió observar el emprendedurismo desde una perspectiva cotidiana. “Emprendemos todos los días, aunque no nos demos cuenta. Cualquier camino que tomamos es un emprendimiento”, señaló.

Albano recordó un momento decisivo de su trayectoria profesional, al ser nombrado coordinador de un parque tecnológico. “Personalmente me tocó emprender en 2015, cuando me designaron coordinador de un parque tecnológico de cinco hectáreas. Nunca en mi vida había administrado ni gestionado un parque y ahí empecé a aprender algo nuevo”, relató.

Su experiencia mostró que emprender también puede significar aceptar una responsabilidad para la cual no existe una preparación total. En muchas ocasiones, las personas deben aprender mientras avanzan, reforzar sus conocimientos y construir confianza a partir de la propia experiencia.

En esa línea, durante el foro surgió una reflexión compartida por los disertantes: el espíritu emprendedor no es necesariamente una característica innata. No se trata de una cualidad que una persona posee o no posee desde el nacimiento. También puede desarrollarse mediante la formación, el conocimiento, el contacto con otras experiencias y la decisión de asumir determinados desafíos.

Esta concepción cuestiona la idea de que el mundo corporativo constituye el único principio y final posible de una carrera profesional. Trabajar en una organización puede ser una elección válida, pero no es la única alternativa. También existe la posibilidad de construir un proyecto propio, integrarse a una startup, prestar servicios especializados o desarrollar una solución tecnológica para una necesidad todavía no atendida.

 

Experiencias innovadoras

Entre los emprendedores que participaron de esta edición estuvo Manuel Salmerón, profesional tecnológico formado en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y cofundador de Miracle Devs, empresa de desarrollo de software con sede en Rosario. Salmerón se desempeña como CEO de la firma y encabeza la creación de aplicaciones web de alta complejidad técnica bajo estándares globales de calidad. Desde ese rol, su trabajo también contribuye al crecimiento del ecosistema tecnológico regional.

Su trayectoria permitió mostrar que una compañía de software nacida en la ciudad puede integrarse a dinámicas globales, trabajar con proyectos complejos y construir equipos capaces de responder a exigencias internacionales. La historia de Miracle Devs se vinculó con uno de los mensajes centrales del foro: una formación técnica sólida es fundamental, pero debe estar acompañada por capacidades de liderazgo, gestión y comunicación. Crear una empresa tecnológica no consiste solamente en programar un producto. También implica coordinar personas, comprender al cliente, garantizar calidad y adaptarse a cambios constantes.

Otro de los invitados fue Lukas Leiva, emprendedor, empresario y arquitecto de tecnología financiera, con más de 15 años de experiencia en innovación digital y participación en el impulso de más de diez startups en América Latina. Leiva contó que se graduó como ingeniero en Sistemas en la UTN. “Actualmente soy CEO y cofundador de IEKO, una empresa dedicada al desarrollo de tecnología fintech, y CTO y fundador de OKEIblock, una plataforma de infraestructura cripto”, explicó.

Especialista en criptomonedas, blockchain y tecnologías financieras, Leiva combina la mirada técnica con el asesoramiento a empresas y equipos. Además, se encuentra en formación como coach ontológico, una experiencia que incorpora a su trabajo de acompañamiento en procesos de transformación, escalabilidad y adopción segura de tecnologías emergentes.

Ariana Onega fue otra de las protagonistas del encuentro. Licenciada en Ingeniería Comercial egresada de la UAI, Sede Rosario, es una referente del ecosistema tecnológico argentino y cofundadora de Empretienda. La plataforma de comercio electrónico permitió digitalizar a miles de emprendedores y facilitó la creación de tiendas virtuales. En 2022, Empretienda fue adquirida por Ualá, operación que representó un hito en la trayectoria del proyecto y en el recorrido profesional de sus fundadores.

Onega continuó su camino emprendedor con nuevos desafíos: “Actualmente soy cofundadora y CEO de Certenza, una startup que optimiza procesos de certificación internacional con inteligencia artificial, y formo parte de Emprendedoras CRIAR, impulsando el liderazgo femenino regional”, expresó.

La experiencia de Ariana reflejó que una operación exitosa no representa necesariamente el final del camino emprendedor. Puede funcionar como el comienzo de una nueva etapa. Después de la adquisición de Empretienda, Onega volvió a involucrarse en la creación de una solución tecnológica, esta vez aplicada a procesos de certificación internacional.

La ciberseguridad tuvo un lugar destacado a través de la participación de Fabio Olivera, ingeniero en Sistemas egresado de la UAI y referente latinoamericano en esta especialidad. Con formación complementaria en la Escuela de Negocios de la Fundación Libertad, Olivera es fundador de ScoreFive: “A través de mi empresa me dedico a brindar servicios globales orientados a la resiliencia tecnológica. Me especializo en robustecer la infraestructura corporativa frente a amenazas, diseñar hojas de ruta digitales seguras e implementar auditorías bajo normativas como ISO 27001 y los marcos del NIST”, relató.

La nómina de emprendedores se completó con Jeremías Osuna, arquitecto de software e ingeniero en Sistemas de Información egresado de la UAI. Con más de diez años de trayectoria en el sector de las tecnologías de la información, Osuna es fundador de Tausoft. “A través de mi consultora me especializo en el diseño, desarrollo e implementación de sistemas integrales y aplicaciones a medida, proveyendo soluciones tecnológicas escalables para empresas de Argentina y Latinoamérica”, explicó.

El recorrido de Jeremías evidenció el valor de observar las necesidades particulares de cada organización. Muchas empresas necesitan digitalizar procesos, integrar sistemas o desarrollar aplicaciones, pero las herramientas disponibles en el mercado no siempre responden de manera adecuada a sus requerimientos. La creación de soluciones personalizadas aparece entonces como una oportunidad de negocios, aunque también impone desafíos.

 

Formación académica para la acción

Las historias compartidas durante el XIV Foro “Aprender a Emprender” tuvieron puntos de partida diferentes. Algunos protagonistas construyeron empresas de software. Otros se especializaron en tecnología financiera, comercio electrónico, inteligencia artificial, ciberseguridad o consultoría. También estuvieron quienes asumieron desafíos de gestión y quienes desarrollaron iniciativas de impacto social. Sin embargo, todos los relatos coincidieron en una serie de elementos: la necesidad de aprender, la importancia de construir confianza, la aceptación del error, la constancia frente a las dificultades y la capacidad de reconocer oportunidades.

Para los estudiantes, el encuentro representó una posibilidad de observar cómo los conocimientos adquiridos en el aula pueden convertirse en proyectos concretos. Las carreras tecnológicas ofrecen herramientas para comprender, diseñar y transformar sistemas, pero la formación emprendedora permite agregar otras preguntas: qué problema se quiere solucionar, quién necesita esa solución, de qué manera puede implementarse y cómo se sostendrá a lo largo del tiempo.

Al finalizar el encuentro, quedó flotando una de las ideas planteadas al comienzo por el Dr. De Vincenzi. Un foro no puede entregar una fórmula infalible ni garantizar el nacimiento de una empresa. Lo que sí puede hacer es activar una inquietud. El XIV Foro “Aprender a Emprender” no ofreció una única definición de éxito. En cambio, presentó múltiples maneras de construirlo. Desde una startup fintech hasta una consultora de software, desde una plataforma de comercio electrónico hasta una estrategia de resiliencia tecnológica, cada experiencia reveló que emprender implica observar la realidad, identificar una necesidad y decidirse a intervenir sobre ella.