Una mirada inclusiva sobre accesibilidad y barreras arquitectónicas
En la Sede Rosario de la Universidad Abierta Interamericana (UAI) se desarrolló la masterclass sobre “Turismo Accesible y las Barreras Arquitectónicas”, una instancia de formación orientada a estudiantes y profesionales de Turismo, Hotelería y Organización de Eventos, que puso en primer plano un desafío clave para el presente y el futuro del sector: construir experiencias turísticas que puedan ser disfrutadas en condiciones de igualdad, seguridad y autonomía por todas las personas, incluidas aquellas con discapacidad o movilidad reducida.
La actividad estuvo a cargo de la arquitecta Berenice Blanco, investigadora y profesora en la Licenciatura en Hotelería, quien abordó herramientas concretas para reconocer barreras y convertir la accesibilidad en un criterio transversal de diseño, gestión y calidad. Esta propuesta se inscribió en una tendencia internacional que viene consolidándose con fuerza: la accesibilidad dejó de ser un “extra” para convertirse en un componente central del turismo responsable y sostenible.

En este sentido, ONU Turismo remarca que el acceso universal a infraestructuras, productos y servicios turísticos debe ubicarse en el centro de las políticas públicas y de la estrategia empresarial, al tiempo que subraya que la accesibilidad es un asunto de derechos humanos y también una oportunidad para destinos y empresas por su impacto en la competitividad y en la mejora del servicio. Con este marco de referencia, la masterclass dictada por Blanco se propuso brindar conocimientos, herramientas y sensibilidad para comprender la importancia del turismo accesible, identificar barreras que muchas veces permanecen naturalizadas y promover prácticas inclusivas.
La capacitación permitió a los participantes reconocer que la experiencia turística comienza antes del viaje, continúa durante el traslado, atraviesa el ingreso, la circulación y el uso de instalaciones, y se completa con la interacción con el personal, la información disponible y las condiciones de seguridad.
Accesibilidad en acción
En el desarrollo de la charla se trabajó sobre los principios del turismo accesible y su impacto directo en la calidad del servicio, entendida como la capacidad de ofrecer experiencias consistentes, seguras y satisfactorias para distintos perfiles de usuario. Este enfoque, además, dialoga con el marco legal argentino: la Ley 24.314 define la accesibilidad como la posibilidad de que las personas con movilidad reducida gocen de condiciones adecuadas de seguridad y autonomía para el desarrollo de las actividades de la vida diaria, y establece la prioridad de suprimir barreras físicas en ámbitos urbanos, arquitectónicos y del transporte.
La actividad también se apoyó en un enfoque de derechos más amplio, alineado con la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, suscripta por Argentina. La Convención establece que los estados deben adoptar medidas para asegurar el acceso, en igualdad de condiciones, al entorno físico, al transporte, a la información y a otros servicios e instalaciones abiertas al público, incluyendo la identificación y eliminación de obstáculos y barreras de acceso. Este punto resulta especialmente relevante para turismo, hotelería y eventos, donde la accesibilidad no se limita al ingreso: abarca también la señalización, los sistemas de información, la atención durante la estadía, los procedimientos ante emergencias y la posibilidad de participar plenamente de propuestas recreativas, culturales y de esparcimiento que forman parte de la experiencia turística.

Uno de los ejes centrales de la masterclass fue la identificación de barreras arquitectónicas, comunicacionales y actitudinales. En el plano arquitectónico, se trabajó sobre obstáculos frecuentes en accesos y desniveles, puertas estrechas, pasillos insuficientes, falta de rampas o rampas mal resueltas, dificultades en la circulación vertical (ascensores inadecuados o inexistentes) y carencias en sanitarios accesibles, habitaciones adaptadas y espacios comunes. Estos elementos, que a veces se perciben como detalles, pueden transformar una experiencia turística en un recorrido de riesgos y restricciones.
En paralelo, se abordaron barreras comunicacionales asociadas a información poco clara, señalética insuficiente o inexistencia de formatos accesibles, y barreras actitudinales vinculadas a prejuicios, desconocimiento o prácticas que limitan la autonomía del visitante incluso cuando el entorno físico presenta mejoras.
A partir de este análisis, la capacitación fortaleció competencias orientadas a diseñar experiencias inclusivas y accesibles para todos los usuarios, y a comprender que la accesibilidad no solo amplía derechos: también mejora la calidad del servicio y puede aumentar la competitividad. La Arq. Blanco sostuvo que invertir en accesibilidad contribuye a la innovación y a la mejora del servicio, fortalece la reputación de los destinos y permite atraer visitantes en igualdad de condiciones, además de ampliar oportunidades fuera de temporadas altas. En un mercado donde la satisfacción del cliente depende cada vez más de la personalización, la previsión y la coherencia entre lo que se comunica y lo que se ofrece, la accesibilidad se presenta como un indicador tangible de profesionalismo y compromiso.
En el encuentro también se incorporaron criterios básicos de diseño universal aplicados a hotelería y organización de eventos. Este diseño universal, es aquel que busca que productos, entornos, programas y servicios puedan ser utilizados por todas las personas, en la mayor medida posible, sin necesidad de adaptaciones o diseños especializados, sin excluir las ayudas técnicas cuando sean necesarias. Desde esta perspectiva, la accesibilidad deja de ser una adaptación puntual y pasa a ser una estrategia integral: planificar pensando en diversidad desde el inicio suele reducir costos a futuro, evita intervenciones improvisadas, mejora la seguridad y eleva el estándar de calidad del servicio.
Turismo sin barreras
La capacitación apuntó a que los participantes pudieran reconocer y clasificar las principales barreras en espacios turísticos, comprender el impacto del turismo accesible en la experiencia del usuario y en la calidad del servicio, aplicar criterios básicos de accesibilidad y diseño universal en propuestas de hotelería, evaluar entornos desde una perspectiva inclusiva e identificar oportunidades de mejora, y finalmente proyectar acciones concretas orientadas a optimizar la experiencia de personas con discapacidad o movilidad reducida. Esta articulación entre diagnóstico y propuesta es clave para la práctica profesional: reconocer un obstáculo solo es el primer paso; el desafío mayor es diseñar soluciones viables, sostenibles y coherentes con el servicio que se ofrece.
En su exposición Blanco recorrió el concepto de barreras arquitectónicas, su definición y su impacto en la accesibilidad dentro de espacios turísticos, hoteleros y de eventos. A partir de allí se profundizó en barreras físicas específicas, en criterios generales de accesibilidad, medidas mínimas recomendadas, señalización y seguridad, y en la aplicación práctica del diseño universal.

En esa misma línea se trabajó sobre la detección y el análisis de barreras mediante observación de casos reales y situaciones del sector, con el propósito de entrenar una mirada profesional capaz de anticipar necesidades. También se abordaron propuestas de mejora y eliminación de barreras, incluyendo adaptaciones simples y de bajo costo, soluciones prácticas y lineamientos de planificación de espacios inclusivos, y se presentaron ejemplos de buenas prácticas en establecimientos y eventos que aplican criterios de accesibilidad.
La masterclass permitió un intercambio permanente a partir de preguntas, reflexiones, y análisis de situaciones concretas. Esta lógica favorece la construcción colectiva del conocimiento y permite que cada participante traduzca conceptos generales en decisiones concretas: cómo se diseña una circulación interna más segura, qué aspectos se revisan en un sanitario accesible, qué se comunica para asegurar que la información sea clara y utilizable, o cómo se entrena al personal para evitar barreras actitudinales.
“Turismo Accesible y las Barreras Arquitectónicas” dejó como saldo una experiencia de formación que combina sensibilidad social, fundamentos normativos, criterios técnicos y herramientas de gestión aplicables a la práctica profesional. En un mundo donde la accesibilidad gana centralidad como derecho y como indicador de calidad, la Universidad Abierta Interamericana se propone formar profesionales y estudiantes capaces de pensar la industria del turismo y la hospitalidad desde la inclusión, lo que significa también ampliar horizontes laborales, potenciar la competitividad del sector y contribuir a una cultura de servicios más equitativa. Colocar la accesibilidad en el centro de las políticas y de la gestión no solo responde a principios de igualdad, mejora el servicio, impulsa innovación y fortalece la reputación de destinos y empresas.

