Viñedo como aula: Hotelería lleva la clase al territorio

Los estudiantes de la Licenciatura en Hotelería de la Universidad Abierta Interamericana (UAI), acompañados por el profesor Fernando Serra, transformaron una clase en una experiencia sensorial en BordeRío: una visita que unió viñedo, cata y enoturismo en Victoria, Entre Ríos, y que puso en evidencia el valor pedagógico y turístico de la bodega como espacio de aprendizaje y desarrollo regional.

La mañana en BordeRío comenzó con el viñedo como aula: los alumnos de la asignatura Alimentos y Bebidas III en la Sede Rosario recorrieron las filas de cepas, ingresaron a la bodega y descendieron a la cava subterránea para completar un circuito que mostró las etapas desde el manejo de la vid, pasando por la vinificación y la crianza hasta el embotellado. BordeRío ofrece visitas guiadas todos los días y su propuesta combina viñedos, gastronomía y espacios al aire libre que buscan revalorizar la tradición vitivinícola entrerriana.

La cata dirigida de tres vinos fue el momento en que la teoría aprendida en el aula cobró cuerpo: los estudiantes aplicaron herramientas, confrontando descriptores técnicos con sensaciones reales. “Fue una experiencia muy enriquecedora. Pudimos aplicar los conocimientos adquiridos en clase mediante el análisis visual, olfativo y gustativo”, relató Yamila Klanjscek, estudiante de tercer año. Estas salidas didácticas son un puente entre el conocimiento académico y el ámbito profesional, una estrategia que favorece el aprendizaje significativo y despierta inquietudes técnicas entre los alumnos.

Más allá de la formación específica en viticultura y enología, la visita dejó en claro la relación entre vino y territorio: la bodega se presenta como un proyecto familiar que integra viñedos, olivares, una trattoría y una cava, y propone experiencias que conectan paisaje, gastronomía y hospitalidad. El predio se extiende sobre aproximadamente 20 hectáreas y ofrece actividades que van desde picnics y sunsets hasta talleres y cenas en la cava, lo que la posiciona como un atractivo turístico de la región.

La jornada también fue un ejercicio de diálogo profesional: los estudiantes formularon preguntas técnicas, intercambiaron ideas con enólogos y responsables de la bodega, y mostraron interés por profundizar en procesos como la crianza en barrica y el manejo sustentable del viñedo. “Fue una experiencia muy linda donde pusimos a prueba nuestros conocimientos de clase. En mi caso, ¡volvería a ir!”, dijo la alumna Regina Salomone al cierre de la visita.

La universidad busca que los alumnos comprendan el mundo real del servicio y la producción, por ello la salida a BordeRío funcionó como un aula viva: el vino dejó de ser un objeto de estudio para convertirse en relato del paisaje, herramienta turística y motor de desarrollo local, en un proyecto que hoy figura entre las propuestas enoturísticas más valoradas de Entre Ríos