• Publicado en: 2026

Cómo ordenar la alimentación después de los 50

La directora de la Licenciatura en Nutrición de la Universidad Abierta Interamericana (UAI), licenciada Daniela Pascualini, fue entrevistada por el medio INFOBAE y explicó cómo la distribución de las comidas después de los 50 puede incidir de forma directa en la energía diaria y la sensación de vitalidad. Según la especialista, el cambio necesario no pasa por restringir calorías, sino por ordenar las ingestas a lo largo del día.

Pascualini planteó que “después de los 50, la clave no es restringir, sino ordenar las comidas a lo largo del día”. En la entrevista, la nutricionista sostuvo que la fatiga que muchas personas experimentan a mitad de la jornada no siempre se debe a “comer de más”, sino a una organización despareja de las comidas. Por eso, recomendó respetar cuatro ingestas principales (desayuno, almuerzo, merienda y cena), y sumar una colación saludable si entre una comida y otra pasan más de cuatro o cinco horas.

Consultada sobre la primera comida del día, la directora de carrera señaló que un desayuno completo debe aportar energía desde el inicio y ayudar a mantenerla durante la mañana. Propuso combinar proteínas con hidratos de carbono de buena calidad y sumar una fruta. Entre las fuentes de proteínas mencionó leche, yogur, queso o huevo, y como opciones de hidratos citó pan integral o avena. Aclaró que no hacen falta desayunos complejos, sino propuestas completas, variadas y adaptadas a los hábitos de cada persona.

La Lic. Pascualini subrayó que las proteínas cumplen una función central después de los 50 porque ayudan a conservar la masa muscular y la fuerza, elementos clave para sostener la actividad y la autonomía. Respecto a los hidratos de carbono, rechazó la idea de eliminarlos, ya que son “la principal fuente de energía” y la solución está en elegirlos adecuadamente, no en suprimirlos. Además, advirtió que la hidratación es un factor clave: una ingesta insuficiente de líquidos puede manifestarse como cansancio, incluso cuando no se identifica de inmediato como falta de agua.

Frente a los hábitos cotidianos que pueden modificarse para llegar al final del día con más energía, Pascualini insistió en mantener horarios ordenados, no omitir comidas, elegir alimentos variados y sostener una buena hidratación. “Después de los 50, el objetivo no es comer cada vez menos, sino elegir mejor los alimentos para mantenernos activos, fuertes y con energía”, afirmó, marcando un límite frente a los enfoques restrictivos y proponiendo una rutina alimentaria ordenada como estrategia preventiva contra los bajones diarios.

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