Cómo ordenar la alimentación después de los 50
La directora de la Licenciatura en Nutrición de la Universidad Abierta Interamericana (UAI), licenciada Daniela Pascualini, fue entrevistada por el medio INFOBAE y explicó cómo la distribución de las comidas después de los 50 puede incidir de forma directa en la energía diaria y la sensación de vitalidad. Según la especialista, el cambio necesario no pasa por restringir calorías, sino por ordenar las ingestas a lo largo del día.
Pascualini planteó que “después de los 50, la clave no es restringir, sino ordenar las comidas a lo largo del día”. En la entrevista, la nutricionista sostuvo que la fatiga que muchas personas experimentan a mitad de la jornada no siempre se debe a “comer de más”, sino a una organización despareja de las comidas. Por eso, recomendó respetar cuatro ingestas principales (desayuno, almuerzo, merienda y cena), y sumar una colación saludable si entre una comida y otra pasan más de cuatro o cinco horas.

Consultada sobre la primera comida del día, la directora de carrera señaló que un desayuno completo debe aportar energía desde el inicio y ayudar a mantenerla durante la mañana. Propuso combinar proteínas con hidratos de carbono de buena calidad y sumar una fruta. Entre las fuentes de proteínas mencionó leche, yogur, queso o huevo, y como opciones de hidratos citó pan integral o avena. Aclaró que no hacen falta desayunos complejos, sino propuestas completas, variadas y adaptadas a los hábitos de cada persona.
La Lic. Pascualini subrayó que las proteínas cumplen una función central después de los 50 porque ayudan a conservar la masa muscular y la fuerza, elementos clave para sostener la actividad y la autonomía. Respecto a los hidratos de carbono, rechazó la idea de eliminarlos, ya que son “la principal fuente de energía” y la solución está en elegirlos adecuadamente, no en suprimirlos. Además, advirtió que la hidratación es un factor clave: una ingesta insuficiente de líquidos puede manifestarse como cansancio, incluso cuando no se identifica de inmediato como falta de agua.

Frente a los hábitos cotidianos que pueden modificarse para llegar al final del día con más energía, Pascualini insistió en mantener horarios ordenados, no omitir comidas, elegir alimentos variados y sostener una buena hidratación. “Después de los 50, el objetivo no es comer cada vez menos, sino elegir mejor los alimentos para mantenernos activos, fuertes y con energía”, afirmó, marcando un límite frente a los enfoques restrictivos y proponiendo una rutina alimentaria ordenada como estrategia preventiva contra los bajones diarios.
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