• Publicado en: 2026

Dr. Marcelo De Vincenzi: “Vivimos en un momento pivote de la humanidad”

El presidente del Congreso Internacional en Innovación Tecnológica Informática (CIITI) analizó, en LT3 AM 680, los desafíos que plantea la inteligencia artificial, su impacto en la educación y las transformaciones del mundo laboral. La XXIV edición del CIITI tendrá su apertura presencial el 17 de septiembre en la Sede Regional Rosario de la Universidad Abierta Interamericana (UAI), mientras que el Congreso se desarrollará de manera virtual el 1 de octubre.

“La inteligencia artificial no nos va a sacar el trabajo, nos lo va a sacar otra persona que use inteligencia artificial y haga mejor el trabajo de lo que yo lo hago”, reflexionó el doctor Marcelo De Vincenzi, sintetizando uno de los principales retos que atraviesan todos los ámbitos. El vicerrector de Gestión y Evaluación de la UAI, decano de la Facultad de Tecnología Informática y presidente del Congreso fue entrevistado por el periodista Javier Arrizabalaga, con motivo de la XXIV edición del CIITI.

Durante la conversación, De Vincenzi ponderó el avance de la inteligencia artificial en las diferentes disciplinas, la necesidad de establecer mecanismos de regulación y la importancia de preservar el poder de decisión de las personas frente a sistemas tecnológicos cada vez más sofisticados. Asimismo, analizó los cambios que estas herramientas generan en las aulas, las nuevas competencias requeridas en lo laboral y las dificultades que se presentan cuando la innovación avanza a una velocidad mayor que la infraestructura necesaria para sostenerla.

Arrizabalaga comentó acerca de una manifestación desarrollada en Polonia, donde 80 robots recorrieron las calles con pancartas para reclamar una regulación sobre el uso de la inteligencia artificial. También mencionó los juegos deportivos realizados en China, en los que robots participaron en carreras y otras competencias. Sin embargo, el periodista vinculó esas escenas recientes con un antecedente ocurrido hace más de dos décadas en Rosario. En 2003, cuando la UAI comenzaba a organizar su Congreso Internacional en Innovación Tecnológica Informática, la aparición de un robot humanoide capaz de responder preguntas e interactuar con periodistas y público provocaba una sorpresa semejante en Rosario.

De Vincenzi calificó la manifestación de los robots como “muy disruptiva” y recordó que aquel primer robot de la UAI. “Cuando arrancamos este Congreso, este robot que se llama UAIBOT estuvo también en la calle con público. No hizo manifestaciones, eso sí, pero realmente hizo acto de presencia y llamó la atención”, relató. Aquella experiencia fue el punto de partida de un Congreso que, a lo largo de veinticuatro ediciones, se consolidó como un espacio para la difusión de la innovación, la generación de competencias y la asimilación de nuevas tecnologías. Lo que en sus primeros años parecía una anticipación del futuro forma parte hoy de una realidad cotidiana en la que los sistemas inteligentes intervienen en actividades educativas, profesionales, productivas y sociales.

 

Humanware 5.0: el factor humano en el centro del debate

De Vincenzi explicó que cada edición del CIITI se organiza alrededor de un eje temático particular. En esta oportunidad, el concepto elegido es “Humanware 5.0”, una expresión creada desde la Universidad para poner el foco en el capital humano y, especialmente, en el papel de las personas frente al avance de la inteligencia artificial. “Lo que vamos a focalizar es en el factor humano de la IA”, señaló.

Dentro de esa perspectiva, uno de los temas centrales será la regulación. Según explicó el presidente del Congreso, regular la inteligencia artificial no significa ponerle límites arbitrarios ni impedir el desarrollo de su potencial creativo. El objetivo consiste en establecer alcances, responsabilidades y criterios de aplicación para evitar que las decisiones automatizadas afecten negativamente la vida cotidiana.

Para ilustrar esta cuestión, De Vincenzi planteó un ejemplo relacionado con la administración de la energía. Imaginó un sistema gubernamental de suministro eléctrico que, de manera autónoma, decidiera quitarle energía a una persona para asignársela a otra. Si bien la inteligencia artificial puede procesar información con una velocidad muy superior a la capacidad humana y ofrecer una visión integral de los problemas, sostuvo que la decisión final debe permanecer siempre bajo control de las personas.

“Las decisiones las tenemos que tomar nosotros”, afirmó. “La tecnología puede asesorar, identificar variables y proporcionar una perspectiva de 360 grados, pero la gobernanza del poder de decisión debe continuar en manos humanas”, sentenció. Para ello, agregó, es indispensable que gobernantes, líderes, profesionales y operadores conozcan el funcionamiento y los alcances de estas herramientas.

El Congreso propone, precisamente, generar un ámbito de reflexión en torno a esa relación. A lo largo de la entrevista, el Dr. De Vincenzi dejó en claro que no se trata de elegir entre las personas y la tecnología, sino de comprender de qué manera pueden complementarse, bajo qué principios deben implementarse los sistemas inteligentes y quiénes asumirán la responsabilidad por las decisiones tomadas con su asistencia.

 

La inteligencia artificial transforma las aulas

Arrizabalaga también planteó las dificultades que experimentan quienes nacieron en un mundo analógico y deben adaptarse a un escenario atravesado por innovaciones permanentes. En ese contexto, consultó cómo había trabajado la UAI para incorporar la inteligencia artificial en sus cátedras y propuestas educativas.

El decano de la Facultad de Tecnología Informática explicó que la adaptación no resultó especialmente compleja porque la Universidad ya venía abordando estas temáticas desde hacía varios años. Recordó que la IA tiene sus orígenes hacia fines de la década de 1950, aunque su crecimiento reciente se relaciona con la posibilidad de acceder a ella mediante el lenguaje natural. La principal diferencia, indicó, es que ahora las personas pueden hablar con los sistemas en su propio lenguaje y recibir respuestas formuladas del mismo modo. Aunque el procesamiento informático continúa realizándose a través de operaciones binarias, la interacción se volvió accesible para usuarios sin conocimientos especializados.

“La transformación se ha dado en forma natural también en las cátedras y en la educación, porque hoy negar el uso de estas tecnologías sería como tratar de tapar el sol con la mano”, expresó. La incorporación de la inteligencia artificial, sin embargo, obliga a revisar prácticas educativas que durante mucho tiempo se consideraron habituales. Para el decano, las instituciones y los docentes deben salir de su zona de confort y adaptar las cátedras a un escenario en el que los estudiantes disponen de nuevas herramientas para buscar, organizar, procesar y generar información. El nuevo escenario requiere procesos analíticos en los que el estudiante pueda demostrar comprensión, pensamiento crítico, capacidad de interpretación y valor agregado humano.

Según afirmó De Vincenzi, pocas veces la humanidad se encontró frente a un desafío de esta magnitud. Al mismo tiempo, aclaró que la transformación no proviene exclusivamente de la inteligencia artificial. Tecnologías como blockchain y la computación cuántica también están modificando la forma de trabajar, aprender, producir y relacionarse. En este sentido, abordó el temor a que la inteligencia artificial sustituya a las personas en sus puestos laborales. Frente a esa preocupación, propuso cambiar el enfoque y entender que el verdadero riesgo no reside simplemente en la existencia de la tecnología, sino en no desarrollar las capacidades necesarias para utilizarla.

Para explicar su postura, comparó la inteligencia artificial con otras herramientas que ya se encuentran plenamente incorporadas a las profesiones. Hoy, resaltó, ninguna persona contrataría a un contador que se negara a utilizar una calculadora o una computadora para realizar balances y liquidaciones impositivas. Del mismo modo, en el futuro inmediato será difícil pensar en profesionales que no empleen sistemas inteligentes para analizar información, mejorar procesos o resolver problemas.

“La inteligencia artificial no nos va a sacar el trabajo. Nos lo va a sacar otra persona que use inteligencia artificial y que haga mejor el trabajo de lo que yo lo hago. Eso es lo que nos tiene que preocupar”, advirtió. Frente a este escenario, la respuesta debe encontrarse en la educación, la actualización profesional y la reflexión.

Para el Dr. De Vincenzi, no alcanza con aprender a utilizar una herramienta determinada, ya que las aplicaciones cambian con enorme rapidez. Lo verdaderamente relevante es desarrollar la capacidad de adaptarse, comprender nuevos entornos y continuar aprendiendo a lo largo de toda la vida. “Los trabajos del futuro, nadie tiene la bola de cristal para saber cuáles son”, reconoció. Por ese motivo, consideró que la prioridad hoy, es brindar las herramientas necesarias para que los futuros graduados puedan adaptarse a tareas, desafíos y entornos que todavía no existen.

Dentro de esas herramientas ocupan un lugar central las denominadas competencias blandas. Los especialistas en informática, por ejemplo, ya no pueden limitarse a comprender el lenguaje técnico de los sistemas. También necesitan comunicar ideas, traducir conceptos complejos a un lenguaje accesible, liderar grupos y colaborar con profesionales provenientes de otras áreas.

“Los equipos contemporáneos son cada vez más multidisciplinarios. Ya no se organizan exclusivamente alrededor de la tecnología, las ciencias económicas o una única especialidad. Distintas disciplinas se articulan para alcanzar objetivos comunes, y esa interacción favorece la segmentación de tareas y la creación de nuevos perfiles laborales”, manifestó.

“Vivimos en un momento pivote de la humanidad”, definió De Vincenzi. En su análisis, las transformaciones actuales obligan a revisar principios relacionados con la seguridad, la ética, el conocimiento y la colaboración. La innovación dejó de ser una tarea individual y pasó a depender de la capacidad de construir junto con otros. “Nadie puede pensar en innovación si no trabaja de forma colaborativa”, remarcó. Aquello que años atrás era considerado un atributo deseable se convirtió hoy en una necesidad para prosperar y desarrollar propuestas verdaderamente innovadoras y disruptivas.

El vicerrector afirmó que la humanidad está avanzando “tecnológicamente en forma majestuosa” y que muchas de las predicciones formuladas durante el siglo pasado ya fueron superadas. La capacidad de crear e innovar produjo un salto cualitativo extraordinario, pero también colocó en tensión la gobernanza y la capacidad colectiva de tomar decisiones.

 

Una nueva edición abierta a toda la comunidad

La XXIV edición del Congreso Internacional en Innovación Tecnológica Informática contará con una conferencia inaugural el 17 de septiembre. La actividad se realizará de manera presencial en el auditorio de la Sede Regional Rosario de la Universidad Abierta Interamericana, ubicado en avenida Pellegrini 1620, décimo piso.

Además de la apertura, durante la jornada se desarrollarán conferencias introductorias destinadas a acercar los principales temas del Congreso a la comunidad. El encuentro plenario tendrá lugar el 1 de octubre en modalidad virtual, lo que permitirá ampliar la participación de asistentes provenientes de diferentes regiones y países.

“Tenemos ya inscriptas cerca de 6000 personas”, comentó De Vincenzi y destacó que la participación será completamente gratuita, con conferencias presentadas en un lenguaje coloquial y accesible, para que todas las personas puedan comprender los contenidos sin importar la complejidad técnica de los temas abordados.

Los interesados pueden inscribirse a través del sitio web www.uai.edu.ar/ciiti.  Durante el Congreso también se sortearán computadoras, relojes inteligentes, tabletas y otros premios aportados por los sponsors”, contó. Sin embargo, para De Vincenzi, el aspecto más importante del CIITI será la posibilidad de compartir experiencias y conocimientos con distintas comunidades nacionales e internacionales.

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