• Publicado en: 2026

Navegar la tormenta con el Humanware 5.0

“Estamos justo en el ojo de la tormenta de la revolución tecnológica”, afirmó el doctor Marcelo De Vincenzi durante la entrevista realizada para el programa “La tarde de la Comunidad”, que se emite por el medio multiplataforma Comunidad FAN. Con esa imagen contundente la conversación recorrió desde la inclusión digital hasta los riesgos éticos de la inteligencia artificial. En diálogo con el periodista Jorge Apezteguía, el vicerrector de Gestión y Evaluación y decano de la Facultad de Tecnología Informática de la Universidad Abierta Interamericana (UAI) trazó un mapa de preocupaciones y oportunidades que anticipan los ejes del Congreso Internacional en Innovación Tecnológica Informática, cuya XXIV edición se presenta bajo el lema Humanware 5.0.

El Dr. De Vincenzi anunció la conferencia inaugural del 17 de septiembre en la Sede Regional Rosario y el evento plenario virtual del 1 de octubre, en una mezcla de reflexión histórica y proyección práctica. El vicerrector recordó que la inteligencia artificial no es un fenómeno nuevo: “Esto nace en los años fines los 50, principio de los 60”, pero subrayó que lo verdaderamente disruptivo fue el aumento de la capacidad de cómputo y la masificación del acceso a través de dispositivos de uso cotidiano. En su visión, la conjunción entre potencia técnica y accesibilidad, el hecho de que hoy “podamos comunicarnos con lenguaje natural” con herramientas como ChatGPT, Cloude o Gemini, abre una ventana a la imaginación y a la inclusión social.

El eje humano fue central en la explicación del decano. Humanware, explicó: “Hace referencia al capital humano, a nosotros, a los seres humanos, trabajando en la base de la tecnología”, y el sufijo 5.0 alude a una nueva etapa de evolución tecnológica. Para De Vincenzi, la tecnología no reemplaza per se al trabajador, lo que hace es desafiar la zona de confort: “La inteligencia artificial te abre un montón de horizontes, te da la posibilidad de poder mejorar tu calidad de producción, acelerar los procesos, ser más eficiente”. Con esa reflexión, el vicerrector trazó un paralelismo con herramientas ya incorporadas en profesiones tradicionales: “Nadie contrataría a un contador que no use calculadora o planillas para hacer balances o liquidar impuestos, y de la misma manera la IA será una herramienta imprescindible para todas de las ocupaciones”.

El tono de la entrevista osciló entre el entusiasmo por las oportunidades y la cautela ante los riesgos. Apezteguía planteó una pregunta que muchos se hacen: “¿Hay que actualizarse constantemente?”. De Vincenzi respondió: “Te diría a diario. Estamos justo en el ojo de la tormenta de la revolución tecnológica”, enfatizando la velocidad del cambio. No se trataba solo de aprender una nueva herramienta cada seis meses, sino de incorporar una actitud de curiosidad y adaptación permanente. “Hay que conectarse con el costado creativo, innovador y con ganas de aprender”, dijo, y subrayó que el Congreso busca precisamente ese público curioso, no solo especialistas.

La conversación también abordó la dimensión social de la tecnología. El presidente del Congreso destacó la existencia de versiones gratuitas de herramientas generativas. “Abona a la no discriminación y favorece la inclusión”, indicó, porque permite que más personas accedan a recursos que antes estaban reservados a quienes podían pagar. Sin embargo, advirtió que la accesibilidad no elimina la necesidad de chequear la información: “Hay que curar esa información, porque así como te dice cosas bien, genera fake news o podés absorber datos que no son correctos”.

De Vincenzi también puso el foco en la regulación y en los peligros de aplicaciones mal diseñadas. Recordó ejemplos extremos para ilustrar la gravedad de fallas en sistemas críticos: desde autos autónomos con sesgos hasta la posibilidad de suplantación en procesos electorales. “Necesitamos una regulación para los procesos críticos”, afirmó, y observó que la IA “puede ser también un arma, si no se utiliza para algo productivo”. Con esa advertencia, planteó la necesidad de marcos éticos y normativos que acompañen el desarrollo tecnológico, sobre todo en ámbitos donde la vida o la democracia pueden verse comprometidas.

No faltaron anécdotas que ilustran cómo la tecnología ya transforma oficios cotidianos. De Vincenzi contó la historia de un albañil que, mientras trabajaba, miraba videos de YouTube para mejorar su performance y que ahora puede potenciar ese aprendizaje con herramientas de IA. “Con la inteligencia artificial él pueda realmente mejorar. Basado en sus buenas prácticas y lo que aprendió, él puede mejorar su servicio”, dijo, y con ello reforzó su tesis: la tecnología no quita el trabajo, lo transformará y lo hará más competitivo para quien la adopte.

El congreso, explicó, tendrá dos momentos: la conferencia inaugural presencial en la Sede Única Regional Rosario (Av. Pellegrini 1620) el 17 de septiembre, que será gratuita, con demos y hands-on sobre robótica e inteligencia artificial, y el congreso internacional virtual del 1 de octubre, que el año pasado superó los 5.000 inscriptos. “La conferencia inaugural es desde las 10 de la mañana hasta las 14 horas y es 100% bonificada, igual que el congreso”, detalló De Vincenzi, y añadió que la programación incluirá especialistas en robótica, emprendimiento, medicina y derecho, presentados en un lenguaje neutro y coloquial para facilitar la participación de no especialistas. La inscripción, indicó, se realiza en la web de la UAI: www.uai.edu.ar/ciiti.

A lo largo de la entrevista, el vicerrector insistió en que la tecnología genera “spin-off de ideas”, un recurso que “nunca se cansa, que le podés preguntar de lo que vos quieras, que siempre tiene una respuesta”. Pero esa disponibilidad, subrayó, exige responsabilidad: hay que filtrar, verificar y aplicar criterios éticos. En su diagnóstico, la revolución tecnológica es una oportunidad para multiplicar la creatividad y la productividad, pero también un desafío para las instituciones educativas y los marcos regulatorios.

Apezteguía y De Vincenzi comentaron fenómenos recientes que parecen salidos de la ciencia ficción: desde huelgas de robots en Polonia hasta olimpiadas de humanoides en China. El decano usó esos ejemplos para resaltar la velocidad y la amplitud de los cambios: “Los avances del ser humano en temas de tecnología son abrumadores”, mencionó, y añadió que incluso la industria creativa enfrenta nuevos desafíos porque “todo es posible” y las fronteras de la imaginación se expanden.

La entrevista cerró con una invitación abierta: participar, aprender y experimentar. De Vincenzi insistió en que el Congreso está pensado para quienes sienten curiosidad, no solo para especialistas: “No tienen que ser ingenieros, no tienen que ser especialistas, sino que realmente tienen que ser curioso”. La propuesta es, en sus palabras, una mezcla de divulgación y práctica: charlas y demostraciones que permitan a los asistentes experimentar los desarrollos más disruptivos.