XXIV CIITI: “Garantizamos disrupción, garantizamos salir de la zona de confort y hacerlos pensar”
En la antesala de la Conferencia Inaugural del XXIV Congreso Internacional en Innovación Tecnológica (CIITI) de la Universidad Abierta Interamericana (UAI), el doctor Marcelo De Vincenzi —presidente del Congreso, vicerrector de Gestión y Evaluación y decano de la Facultad de Tecnología Informática— dialogó con los periodistas Diego Frisco y Juan Mascardi en el programa Otro Día de Radio Rivadavia. La entrevista, cargada de matices, sirvió para anticipar el eje temático del encuentro y para trazar un mapa de preocupaciones y oportunidades que la UAI propone debatir el 17 de septiembre en la Sede Única Regional Rosario (Av. Pellegrini 1620), y durante el plenario del XXIV CIITI 2026, el 1 de octubre.
De Vincenzi adelantó que el hilo conductor del congreso será “Humanware 5.0, el factor humano de la inteligencia artificial”. Según explicó, la intención es “presentar a la comunidad académica, empresarial y científica reflexiones sobre líneas y proyectos de investigación y demostraciones tecnológicas que fundamentan y complementan las ponencias” del CIITI, con el objetivo de “profundizar sobre la importancia de las temáticas planteadas”. La propuesta, dijo, no es solo técnica: busca articular investigación, empresa y docencia para pensar cómo la tecnología redefine roles y prácticas.

Frisco introdujo una inquietud social: “Estamos asistiendo a una nueva revolución… la inteligencia artificial pareciera, y es un temor que hay más allá de las bondades que tiene, que va a suplantar el trabajo humano”. El Dr. De Vincenzi respondió con una lectura que mezcla cautela y optimismo. Para él, el factor humano es determinante en todos los procesos de transformación: “Nosotros construimos permanentemente haciendo uso de nuestra imaginación, construimos entornos que nos sacan de la zona de confort”, afirmó. Reconoció que la inteligencia artificial altera la gobernanza y la soberanía intelectual en la toma de decisiones, pero lo interpretó “en un buen sentido”: la tecnología puede alertar, ayudar y hasta simular inteligencia, lo que obliga a repensar quién decide y cómo.
El decano describió con detalle las tareas más expuestas a la automatización: “el trabajo rutinario, el trabajo de búsqueda, el trabajo de secuenciación que es de patrones que se generan en formas lógica y recurrente son reemplazados”, y advirtió que, si se combina con hardware, la automatización puede ser aún más profunda. Aun así, matizó: “La pregunta es si la inteligencia artificial nos va a sacar de trabajo: yo creo que no”, sostuvo, y agregó una precisión: “No nos va a sacar el trabajo, sino que lo que nos va a sacar del trabajo es la gente que utiliza inteligencia artificial”.
Para ilustrar la idea recurrió a una metáfora contundente: contratar a un profesional que rehúse usar herramientas tecnológicas es hoy una desventaja, comparable a contratar a un contador que se niegue a usar una calculadora. “Yo la verdad preferiría tener a alguien que utilice todas las tecnologías y que sepa de esa tecnología”, dijo De Vincenzi, subrayando que la adopción tecnológica será un factor de selección laboral y de calidad profesional.
Soberanía cognitiva, habilidades blandas y temores generacionales
Cuando Mascardi preguntó por el aporte específico de la UAI en la formación de los nuevos graduados en torno a las competencias, el presidente del Congreso puso el acento en la gobernanza y la soberanía cognitiva: la capacidad de ser “dueños de nuestras ideas”. Esa competencia, explicó, atraviesa tanto carreras técnicas como humanísticas y exige un equilibrio entre conocimientos duros y habilidades blandas.
En su diagnóstico, no basta con saber programar: hoy es imprescindible ser un buen comunicador y dominar la llamada ingeniería de prompt. “Formular preguntas inteligentes para obtener respuestas inteligentes”, sentenció y anadió: “Para poder mediar con las tecnologías hoy no necesitas ser un programador, sino que tenés que ser un buen comunicador”. El valor agregado que propone el CIITI, dijo, es reflexionar sobre “la importancia de ser un buen comunicador, de ser realmente concreto y saber a dónde voy para poder saber que cuando llego, tengo condiciones de promoverme a un nuevo proyecto”.

El decano también defendió la continuidad de la demanda por programadores: “Hoy se necesitan más programadores que nunca porque para facilitar la interfaz y para facilitar la interdisciplinariedad, necesitamos realmente integrados a los tecnólogos”. Pero precisó que el rol de esos profesionales cambiará: en lugar de tareas repetitivas, la IA facilitará la creación y la integración, permitiendo que los tecnólogos se concentren en diseñar soluciones complejas y en articular equipos multidisciplinares.
Mascardi mencionó informes de Anthropic que abordan la “fluidez cognitiva” y la preocupación por trabajadores mayores de 40 o 50 años que podrían quedar fuera del mercado. De Vincenzi respondió con una invitación a la experimentación y al aprendizaje: recordó que la IA “nace a fines de los años 50” y que su masificación se debe a la mayor capacidad de cómputo, la movilidad y las interfaces actuales. “Mas que miedo, en cierta forma, estamos hablando de animarse, poder interactuar”, recomendó, y destacó que muchas herramientas son accesibles desde un navegador en el celular o la computadora sin necesidad de ser programador.

El vicerrector enumeró factores que facilitan el acceso: teléfonos casi tan potentes como computadoras, conectividad extendida, interfaces gráficas y servicios de entrada gratuitos. Citó ejemplos concretos: “Uno puede acceder a ChatGPT, Cloud, o Gemini de Google, y dialogar con lenguaje natural”. Su mensaje fue claro: la barrera de entrada es baja y la recomendación es aprender a interactuar con estas herramientas para aprovecharlas como potenciadores de la actividad profesional. En su visión, la fluidez cognitiva, la capacidad de adaptarse y manejar nuevas formas de pensamiento y herramientas, será un activo clave para quienes buscan mantenerse vigentes en el mercado laboral.
A lo largo del diálogo, De Vincenzi repitió una imagen que sintetiza su postura: “La inteligencia artificial no reemplaza al ser humano sino realmente lo potencia, es como un exoesqueleto que nos hace más poderoso”, advirtió. Explicó que la IA permite combinar grandes matrices de información y, según la pregunta que se formule, mezclar y transformar esos datos para obtener respuestas útiles. Esa capacidad de cómputo, potenciada por la creatividad humana, es lo que, en su opinión, impulsa la transformación digital.
Recordó además que, tras los primeros temores de despidos masivos, muchas organizaciones volvieron a contratar personal porque la IA exige supervisión, interpretación y creatividad humana. “Al principio cuando salió la inteligencia artificial muchos dijeron: ‘Yo voy a sacar a mi personal’, y ahora los están volviendo a contratar”, señaló, y concluyó que la tendencia del siglo XXI podría ser hacia “superhumanos” gracias a la colaboración entre personas y máquinas.

De Vincenzi detalló la agenda y las modalidades del CIITI para quienes quieran participar. Informó que hay tres fechas clave: una conferencia inaugural en Buenos Aires el 16 de septiembre, la conferencia inaugural presencial en Rosario el 17 de septiembre (en Av. Pellegrini 1620, de 10:00 a 14:00) y el plenario del Congreso el 1 de octubre (de 10:00 a 20:00). Aclaró que la actividad es totalmente gratuita y que la inscripción se realiza en www.uai.edu.ar/ciiti. Sobre la jornada en Rosario, precisó que contará con “expositores de mucho renombre” y que la propuesta busca “garantizar disrupción, salir de la zona de confort y hacerlos pensar”.
El Dr. De Vincenzi insistió en la idea de que la tecnología plantea desafíos, pero también oportunidades: “Garantizamos disrupción, garantizamos salir de la zona de confort y hacerlos pensar”, postuló, invitando a una comunidad que, según su diagnóstico, debe animarse a dialogar con la inteligencia artificial para no quedar fuera de la transformación.


