“La calidad del producto argentino es altamente demandada y reconocida”
En el marco de la primera jornada de la Mesa de Legumbres de Santa Fe, celebrada en la Bolsa de Comercio de Rosario, el portal especializado Agrofy News entrevistó al licenciado Paulo Lanza, director de la carrera de Comercio Internacional de la Universidad Abierta Interamericana (UAI), quien ofreció una lectura sobre el presente y las perspectivas del sector legumbrero argentino.
En un encuentro que reunió a productores, industriales, operadores logísticos y especialistas en comercio exterior, Lanza puso el acento en el salto que el rubro experimentó en los últimos años: de ser un nicho de mercado a consolidarse como una industria multimillonaria con fuerte demanda internacional. “La calidad del producto argentino es en todos los lugares del mundo altamente solicitada, demandada y reconocida”, afirmó el especialista durante la entrevista con Agrofy, subrayando que ese reconocimiento abre puertas, pero también exige mantener y profundizar estándares de calidad y sostenibilidad para competir en mercados exigentes como el europeo.

El diagnóstico presentado por Lanza se apoya en cifras que muestran un crecimiento sostenido y una mayor inserción internacional. Para la campaña 2025/26 la producción de legumbres en Argentina se proyecta en 1,37 millones de toneladas, un volumen que, de concretarse, representaría el mayor registro de los últimos cinco años y superaría en un 24% el promedio reciente. De ese total, en promedio 580.000 toneladas se destinan al mercado externo, generando más de 400 millones de dólares anuales. Poroto, arveja, garbanzo y lenteja dejaron de ser productos marginales para transformarse en commodities de exportación y en materias primas con un potencial aún por explotar en la industria de proteínas vegetales y en la elaboración de ingredientes para la alimentación humana.
Lanza destacó que el avance no se limita a la escala productiva: “Ya podemos hasta incluso medir la huella de carbono de nuestros productos, de nuestras producciones. Tenemos mucha tecnología incorporada tanto en la siembra, como en la cosecha, como en la producción e incluso en el proceso de industrialización de nuestros productos”, explicó. Esa combinación de tecnología, trazabilidad y mejoras en prácticas agrícolas coloca a la Argentina en una posición favorable para responder a las crecientes exigencias de los compradores internacionales, que hoy no solo buscan calidad organoléptica sino también certificaciones ambientales y transparencia en la cadena de valor.
El desafío de exportar legumbres
El contexto internacional, sin embargo, impone desafíos que Lanza no eludió. El conflicto en Oriente Medio y sus efectos sobre el mercado energético han repercutido en los costos del transporte marítimo, encareciendo fletes y presionando márgenes. “Nos encontramos con un alza derivado obviamente del conflicto en Oriente Medio. Sabemos que la guerra contra Irán ha implicado diferentes restricciones a lo que es el envío de petróleo a nivel global, y eso, sin lugar a dudas, impacta sobre el valor de fletes a nivel global”, señaló el director de la Licenciatura en Comercio Internacional. A ese factor se suma la geografía: la distancia de Argentina respecto de grandes centros de consumo como India o China hace que las variaciones en los costos logísticos afecten con mayor intensidad a los exportadores locales. No obstante, Lanza relativizó el impacto al recordar que, aun con esas tensiones, los fletes desde Argentina siguen siendo competitivos en comparación con otras alternativas logísticas internas y externas.

Más allá de los costos, la demanda global por proteínas de origen vegetal constituye una oportunidad estratégica. Informes sectoriales citados en la jornada muestran que el mercado mundial de proteínas vegetales creció con fuerza en los últimos años y proyecta cifras multimillonarias para la próxima década, impulsado por tendencias de salud, sostenibilidad y cambios en los hábitos alimentarios. En ese marco, las legumbres argentinas aparecen como insumos privilegiados para la producción de aislados proteicos y otros ingredientes de alto valor agregado, un camino que podría multiplicar el ingreso de divisas y generar empleo en etapas de mayor industrialización.
Lanza puso especial énfasis en la necesidad de avanzar en la industrialización para capturar mayor valor dentro del país. “Cuando uno analiza legumbres versus cereales, lo que puede identificar rápidamente es que el nivel de proteínas es mucho más alto, el nivel de aceite es mucho más bajo y el nivel de hidratos de carbono también mucho más bajo”, señaló, y añadió que esas características hacen de las legumbres una materia prima idónea para la alimentación funcional y para la elaboración de productos procesados con mayor valor agregado. La alimentación funcional, dijo, está en boga y depende en gran medida de la capacidad de la cadena productiva para transformar materia prima en ingredientes y productos terminados que respondan a las demandas de consumidores y empresas alimentarias.
El Lic. Lanza destacó el rol de la UAI y del Observatorio de Comercio Exterior que la UAI sostiene como puente entre la investigación aplicada y las necesidades concretas de puertos, aeropuertos, empresas y organismos públicos. “Realizamos así un puente entre la academia y el mundo real, desde el punto de vista de las empresas y las instituciones públicas y privadas”, afirmó, al tiempo que remarcó la apuesta formativa de la carrera que dirige, basada en competencias y en vínculos permanentes con actores del comercio internacional.

En el intercambio con Agrofy News también se puso de manifiesto la heterogeneidad del sector: mientras algunas cadenas ya cuentan con procesos de industrialización y acceso a mercados de alto valor, otras todavía operan en condiciones más tradicionales, con oportunidades claras para la incorporación de tecnología y mejoras en logística y comercialización. El desafío, según Lanza, es articular políticas públicas, inversión privada y capacitación para que el crecimiento no se limite a volúmenes, sino que se traduzca en mayor valor agregado y resiliencia frente a shocks externos.
Asimismo, Lanza volvió a resaltar la fortaleza que representa la reputación del producto argentino en el exterior y la necesidad de aprovecharla con estrategias que integren calidad, sostenibilidad y logística eficiente. Su intervención dejó en claro que el sector de las legumbres transita un momento de expansión y transformación: las condiciones para competir en mercados exigentes existen, pero su aprovechamiento pleno dependerá de la capacidad del país para industrializar, certificar y sostener cadenas de valor que respondan a las nuevas reglas del comercio global.


