Fonseca, el adolescente brasilero que rompe los esquemas en Roland Garros
Venció por 7-5, 7-6 (8), 5-7 y 6-2 a Casper Ruud para seguir los pasos de Guga Kuerten que lo alentó desde la tribuna.
Por Mateo Bóveda Formaro
Se puede decir muchas cosas de João Fonseca: que es muy joven, que se lo sobrevaloró, que le falta experiencia. Pero no se puede afirmar que sea “el futuro” del tenis: él ya es realidad, es el presente. El partido ante Casper Ruud merece un lugar destacado: una exhibición de tenis con apenas 19 años frente a un tres veces finalista de Grand Slam —dos de ellas en París—.
El duelo en la Philippe-Chatrier fue una mezcla de control táctico y temple psicológico. Fonseca arrancó sólido con su derecha cargada de top-spin y movilidad lateral, y aunque Ruud respondió con su acostumbrada consistencia desde el fondo y golpes planos que buscaban las líneas, el brasileño logró el quiebre decisivo en el primer set para cerrarlo 7-5 tras varias pelotas largas que desgastaron al noruego.
El segundo set fue un duelo de nervios: ambos mantuvieron el servicio hasta llegar al tie-break, donde Fonseca se mostró frío en los momentos clave. Salvó puntos de minibreak con devoluciones profundas y ganó varios intercambios en la red, lo que forzó a Ruud a jugar más fondo y cometer errores no forzados; el tie-break se definió 10-8 a favor del brasileño, una mini-batalla que equilibró la contienda.
Ruud no bajó los brazos: reaccionó en el tercer set con mayor agresividad, subiendo más a la red y dictando el ritmo con su drive con top spin, lo que le permitió llevarse la manga 7-5 y prolongar el encuentro. Sin embargo, el desgaste físico y la frescura juvenil de Fonseca marcaron la diferencia en el cuarto: el brasileño recuperó intensidad desde el saque, atacó con el revés cruzado y sumó un quiebre temprano que lo encaminó hacia el 6-2 final. Más allá del resultado, el partido mostró la versatilidad de Fonseca sobre tierra: capacidad para adaptarse al ritmo de Ruud, piernas rápidas para contrarrestar los ángulos y una notable madurez mental para gestionar puntos críticos frente a un rival de experiencia. La presencia en la grada de Guga Kuerten, icono del tenis brasileño, añadió un componente emotivo: su ovación subrayó que lo que se vive en París no es solo una sorpresa, sino el nacimiento de una figura con proyección.
Con esta victoria, Fonseca se mete en cuartos de final y ahora enfrentará a Mensik, en un cruce que mantendrá la expectativa sobre cuánto más puede avanzar este joven talento en Roland Garros.


