La superioridad de la localía en los octavos de la Champions
Por Mateo Bóveda
La Champions League suele ser una de las competiciones más difíciles de ganar. Y aún más cuando comienzan los cruces de eliminación directa a partir de los octavos de final. Esta edición no está siendo la excepción. Los partidos de ida dejaron en evidencia que el factor local continúa teniendo un peso determinante: cinco de los ocho encuentros fueron ganados por el equipo anfitrión, dos terminaron empatados y solo uno terminó con victoria visitante.
¿Cómo fue el desglose de los partidos? Los encuentros fueron muy disputados, aunque los resultados dejaron en claro el peso de jugar en casa. Los equipos de la Premier League sufrieron ante sus rivales de otras ligas. El Tottenham cayó goleado por el Atlético de Madrid en el Metropolitano por 5-2. En la misma ciudad, y con una actuación estelar de Federico Valverde —autor de tres goles—, el Real Madrid superó con autoridad al Manchester City por 3-0.
El Arsenal, por su parte, rescató un empate agónico en Alemania al igualar 1-1 ante el Bayer Leverkusen gracias a un penal convertido por Kai Havertz a los 89 minutos. Algo similar ocurrió con el Barcelona, que perdía 1-0 frente al Newcastle en Inglaterra pero logró empatar el partido con un penal de Lamine Yamal. En Turquía, el Liverpool tampoco pudo imponer condiciones y terminó cayendo por 1-0 frente al Galatasaray. Por último, el Bodø/Glimt de Noruega fue contundente en casa y venció con claridad al Sporting de Lisboa por 3-0.
¿Y la única victoria visitante? La consiguió, cómo no, el Bayern Múnich dirigido por Vincent Kompany, que aplastó 6-1 al Atalanta en Bérgamo. Un resultado que dejó prácticamente definida la serie antes del partido de vuelta en Alemania.
En un torneo donde cada detalle pesa, los primeros resultados volvieron a confirmar una vieja regla del fútbol europeo: en las noches de Champions, la localía todavía marca diferencias.



