Tan Biónica volvió a Vélez
Por Mateo Bóveda Formaro
Tan Biónica cerró anoche en Vélez una trilogía de shows que funcionó como relanzamiento definitivo. Con estadio lleno, la banda repasó clásicos como “Ciudad Mágica” y “La Melodía de Dios”, junto a los nuevos temas de El Regreso, en un show sólido, emocional y de alto impacto escénico. Fue el último de los tres recitales antes de encarar la gira por el interior del país y luego su desembarco europeo.
Chano condujo la noche con una mezcla de intensidad y vulnerabilidad. No fue solo frontman: fue narrador de una historia colectiva. En “Obsesionario en la mayor”, uno de los momentos más cargados del show, hizo una pausa para hablarle directamente a su público. Les pidió al “piberío biónico” que se anime a golpear esas puertas que parecen cerradas, en un mensaje tan simple como potente. Y en un gesto poco habitual en el universo del pop, también se dirigió a los padres que acompañaron a sus hijos, asegurándoles que nunca iban a olvidar ese recital.
Visiblemente emocionado, Chano agradeció el apoyo y el cariño del público durante toda la noche, en un vínculo que se sintió genuino, recíproco y reparador.
El punto más alto llegó con la aparición de Andrés Calamaro. Junto a Chano, interpretaron “Flaca” en una versión cargada de complicidad y respeto mutuo. No fue un cruce aislado: ambos ya habían compartido escenario en noviembre, cuando Chano fue invitado en el show de Calamaro en el Movistar Arena Buenos Aires, dejando en evidencia una relación artística fluida y sostenida en el tiempo.
Otro de los momentos más emotivos de la noche fue el cover de “Vasos Vacíos” de Los Fabulosos Cadillacs. Chano y Bambi recordaron que el primer recital que vieron juntos fue justamente de los Cadillacs, y que esa canción les quedó marcada para siempre. La interpretación generó una conexión inmediata con el público, en un clima de celebración y memoria compartida.
Más que un cierre, fue una confirmación. Tan Biónica no solo volvió: logró resignificar su historia, ampliar su audiencia y proyectarse con fuerza hacia lo que viene. Vélez no fue un punto final, sino un nuevo comienzo.



