Una graduada UAI que construye mundos virtuales
Delfina Tomasino cursó la Licenciatura en Producción de Simuladores y Videojuegos en la Sede Rosario de la Universidad Abierta Interamericana (UAI). Su rol principal es el de programadora especializada en C# (motor de desarrollo de videojuegos y simulaciones) y Unity (lenguaje de programación), aunque también posee formación en diseño y desarrollo web. En todos los proyectos en los que participó, Delfina actuó como programadora y creadora integral, asumiendo responsabilidades que abarcaron desde la arquitectura del código hasta el diseño de la experiencia y la producción del contenido.
Delfina recuerda que su vocación nació de una mezcla de juego y fascinación por la tecnología. Cuenta que desde niña estuvo “metida con las consolas y la PC” y que el momento decisivo llegó al ver el anime Sword Art Online (serie de novela ligera japonesa). Según sus palabras, “me impactó la idea de un mundo virtual en VR” y fue entonces cuando supo que quería dedicarse a construir esas experiencias.

Elegir la UAI fue una decisión pragmática y formativa. Delfina explica que optó por la Universidad Abierta Interamericana porque ofrecía una licenciatura certificada en la ciudad de Rosario, a diferencia de otras alternativas que eran terciarios o cursos intensivos sin titulación. Su expectativa inicial era clara: “Poder realizar un videojuego completo y tener la visión de negocios para comercializarlo”.
Formación integral y enfoque profesional
La experiencia académica en la UAI superó sus expectativas en aspectos que no imaginaba dominar. Delfina confiesa que lo que más la sorprendió fue descubrir habilidades nuevas como el modelado 3D y la producción musical. Relata que la versatilidad de las materias y el acompañamiento de “profesores maravillosos” le permitieron desarrollar capacidades que antes consideraba imposibles.
En su formación, la combinación de materias técnicas y creativas le brindó una visión holística del proceso de desarrollo. Más allá del código, la carrera le enseñó a “entender un proyecto de forma completa: desde lo técnico hasta cómo se siente la experiencia para el usuario” y a trabajar en equipos multidisciplinarios.

Delfina se especializó en programación con C# y Unity por razones prácticas y de alcance creativo. Explica que eligió Unity porque “es mucho más flexible y te permite trabajar tanto en proyectos chicos como grandes” y porque facilita la optimización para VR (realidad virtual) y plataformas móviles. A diferencia de otras herramientas orientadas a producciones AAA (proyectos de alto presupuesto), Unity le permitió abordar proyectos con distintos alcances y necesidades de rendimiento.
Sobre los desafíos que más disfruta resolver, Delfina afirma: “Me gusta mucho el código y la optimización, sobre todo creando herramientas que se integren bien con el editor de Unity”. Para ella, desarrollar herramientas internas mejora la productividad del equipo y facilita la integración de funciones, lo que repercute directamente en la calidad del producto final.
En cuanto a buenas prácticas, destaca una regla que considera clave para proyectos mantenibles: “Escribir código pensando en que otra persona lo va a leer o yo misma en seis meses. Mantener las cosas simples, modulares y bien documentadas”.
Investigación interdisciplinaria
El trabajo final con el que Delfina logró graduarse fue una investigación conjunta con el Centro de Altos Estudios en Desarrollo Humano y Psicología (CAEDHPSI) de la UAI. El proyecto se centró en evaluar cómo el software de estimulación cognitiva podía ayudar a adultos mayores. El objetivo fue comprobar la usabilidad de la aplicación y si el público objetivo podía incorporar esa tecnología en su rutina para mejorar su salud mental.
Trabajar con psicólogos implicó un aprendizaje de traducción conceptual entre disciplinas. Delfina cuenta que fue un desafío “aprender a traducir conceptos técnicos a la psicología y viceversa” y que el acompañamiento del investigador del CAEDHPSI Pablo Martino (doctor en Psicología, y magíster en Psicoinmunoneuroendocrinología) fue fundamental. Gracias a ese trabajo interdisciplinario, aprendió a priorizar la accesibilidad y la experiencia del usuario. En sus palabras, “si una interfaz no es intuitiva, por más que la tecnología sea de punta, el producto no sirve”.

Sobre el impacto del estudio fuera del ámbito académico, Delfina resume: demostraron que “la tecnología no es solo para jóvenes; bien aplicada, puede ser una herramienta clave para mejorar la calidad de vida y las capacidades mentales de las personas mayores”.
Con perfil profesional
A lo largo de su trayectoria, Delfina participó en proyectos comerciales y académicos donde asumió roles de desarrollo y diseño. Describe su actividad laboral cotidiana como mayormente orientada al desarrollo web, pero con participación en “pequeños proyectos VR comerciales”. Entre los trabajos que menciona se encuentran desarrollos para stands comerciales vinculados a la agricultura y la arquitectura, así como proyectos de entretenimiento como videojuegos VR shooters (juegos de disparos inmersivos).
En esos proyectos su aporte fue integral: “Armé escenarios, desarrollé mecánicas y diseñé la interfaz”. Además, destaca una experiencia que la marcó profesionalmente: trabajar en un proyecto comercial junto a un compañero con más experiencia. Esa colaboración le permitió “ver y aprender cómo resolver problemas desde diferentes perspectivas” y transformó su forma de desarrollar y su visión sobre proyectos serios.
Antes de enfocarse en videojuegos, Delfina había incursionado en desarrollo web full stack, que implica dominar tanto el front-end (interfaz de usuario) como el back-end (servidor, base de datos) para crear aplicaciones web completa, utilizando con JavaScript (lenguaje de programación) y React (biblioteca de JavaScript de código abierto). Explica que esa etapa fue autodidacta y complementaria: “Fue necesario desarrollar web tanto para trabajo como para proyectos personales que requerían de una web”. Para ella, la lógica de resolución de problemas es similar entre web y videojuegos, aunque los requisitos de rendimiento y la naturaleza artística difieren.

Mirando hacia el futuro, Delfina tiene metas claras: quiere seguir especializándose en Unity y VR y consolidarse en la industria. Está motivada por desarrollar sus propios proyectos y crecer de forma independiente. Actualmente es co-líder de un proyecto que aspira a pulir y convertir en el núcleo de su futuro profesional: su propio estudio de videojuegos llamado Coffee Cat Studios.
Delfina reconoce que sin la formación recibida en la UAI no habría podido llegar a este punto. Afirma que la carrera le brindó “las bases de las herramientas necesarias para poder crear productos propios con el nivel de una Licenciatura”. Su disposición es activa: está “interesada en seguir especializándose en el área y dispuesta a trabajar activamente en la industria”.
Delfina Tomasino representa un perfil profesional que combina programación, diseño y sensibilidad por la experiencia del usuario. Su recorrido en la UAI y su paso por proyectos interdisciplinarios la posicionan como una desarrolladora capaz de concebir y ejecutar productos completos, con una mirada puesta tanto en la optimización técnica como en la accesibilidad y el impacto social. En sus propias palabras: “Soy Delfi, desarrolladora de videojuegos y simuladores, enfocada en crear experiencias interactivas y realidad virtual”, y su trayectoria confirma que está construyendo, paso a paso, ese futuro que imaginó desde niña.


