Inteligencia artificial y trabajo: “Es un potenciador que amplía la brecha entre quienes la saben usar y quienes no”

El avance de la inteligencia artificial ya no es una proyección a futuro: es una realidad que atraviesa el presente del trabajo, la educación y la vida cotidiana. En ese contexto, el ingeniero Nicolás Battaglia, director de la carrera de Ingeniería en Sistemas Informáticos de la Universidad Abierta Interamericana, participó en el programa central de la tarde de TN, donde analizó el impacto de estas tecnologías en el mundo laboral. Para ver la nota completa, hacé clic acá.

Durante la entrevista, Battaglia planteó una mirada clara: la inteligencia artificial no debe entenderse como una amenaza, sino como una herramienta de transformación. “La IA nos va a ayudar a todos a hacernos la vida más fácil: para organizar un viaje, aprender o trabajar”, afirmó. En ese sentido, subrayó la importancia de formarse en estas tecnologías: “Aprender IA es importante. No llegamos a imaginar lo que puede llegar a ser”.

Para el especialista, el impacto de la inteligencia artificial es transversal y ya se siente en múltiples ámbitos. Desde la educación hasta las industrias, su incorporación permite optimizar procesos, mejorar la organización y aprovechar mejor los recursos. Sin embargo, también implica un cambio en la forma de trabajar. “Tenemos que enfocarnos en aquellas cosas que necesitan más el intelecto, que la IA no tiene”, explicó, marcando la necesidad de revalorizar las capacidades humanas en un entorno cada vez más automatizado.

Uno de los principales temores en torno a la inteligencia artificial es la posible pérdida de empleos. Sobre este punto, Battaglia reconoció que existe una fuerte incertidumbre, pero propuso cambiar el enfoque. “Estamos viviendo una incertidumbre muy grande sobre si nos va a sacar el trabajo, pero la IA es un potenciador que amplía la brecha entre quien la sabe usar y quien no”, sostuvo. En el ámbito educativo, ese fenómeno ya es visible. “Los alumnos que saben usarla sacan más provecho que los que no la usan”, ejemplificó.

Durante la entrevista, también hizo referencia a la evolución de las tecnologías disponibles. Herramientas como ChatGPT o Gemini, explicó, “son grandes máquinas de repetir con algoritmos preentrenados”, útiles como punto de partida. Pero el desarrollo va más allá. “Hay otras IA, como la agéntica, que son agentes que trabajan con nosotros”, señaló, en referencia a sistemas capaces de ejecutar acciones de manera autónoma, como enviar mensajes o interactuar con otros sistemas. Este avance, sin embargo, abre nuevos interrogantes: “Cuando uno implementa estos agentes, perdemos el control de lo que pasa con nuestros datos”, sentenció.

En paralelo al desarrollo tecnológico, Battaglia destacó la importancia de avanzar en marcos regulatorios. “Argentina está trabajando fuerte sobre las regulaciones”, indicó. Además, advirtió sobre un aspecto clave: los sesgos en los sistemas de inteligencia artificial. “Siempre va a estar sesgada sobre lo que nosotros le decimos que haga”, explicó, subrayando la necesidad de un uso responsable y crítico.

El especialista también hizo referencia a desarrollos más avanzados, como sistemas capaces de aprender de forma autónoma o tomar decisiones en situaciones complejas, como la conducción de vehículos.

En este escenario, el mundo del trabajo enfrenta una transformación acelerada. “La evolución del trabajo existió siempre, pero ahora es tan voraz y rápida que tenemos que readaptarnos a trabajos que no conocemos”, afirmó.

Lejos de una mirada alarmista, Battaglia plantea que el desafío no es resistir el cambio, sino adaptarse a él. En el aula, por ejemplo, ya integra estas herramientas como parte del proceso de enseñanza y aprendizaje. “Dentro del aula uso la IA para enseñar y aprender, pero en el resto de las industrias, por ejemplo, se usa para potenciar la inmediatez”, concluyó.

En definitiva, la inteligencia artificial no solo redefine el trabajo, sino también las habilidades necesarias para desenvolverse en él. En ese contexto, el conocimiento y la capacidad de adaptación aparecen como factores clave para no quedar al margen de una transformación que ya está en marcha.